Dos semanas después del descarrilamiento de 50 vagones con contenido químico tóxico en Ohio, muchos residentes se preguntan si su pueblo podrá recuperarse del desastre.
Sábado 18 de febrero de 2023

“¿Cómo podemos dejar de ser conocidos como ese pueblo tóxico?” se preguntó una habitante de Palestina Este.
Cita de Washington Post, "Residents fear their Ohio village may become ‘toxic town’ after derailment".
El mes pasado, cuando Norfolk Southern, uno de los ferrocarriles más grandes de América del Norte y responsables del vuelco reportó ganancias operativas récord, Alan H. Shaw, su director ejecutivo, les dijo a los accionistas que el servicio de la compañía estaba "en su mejor momento en más de dos años".
Sin embargo, la tasa de accidentes en Norfolk ha aumentado en los últimos cuatro años, según una presentación reciente de la empresa. El historial empeoró porque los ejecutivos de Norfolk Southern y otros ferrocarriles han estado diciendo a los inversionistas en Wall Street que pueden aumentar sus márgenes de ganancias manteniendo un tope en los costos.
Norfolk Southern ha dicho que brindará ayuda financiera a los residentes y negocios de Palestina Este y trabajará para limpiar el área. Pero está por verse si la voluntad de la empresa será suficiente para revertir el daño ambiental causado que sigue siendo calculado.Al mismo tiempo, las empresas ferroviarias han hecho campaña contra las nuevas normas destinadas a hacer que los trenes sean más seguros.
Lo que está plenamente confirmado es la responsabilidad de la empresa ferroviaria en el accidente.
¿Norfolk Southern tenía suficientes detectores de calor en el ferrocarril y esos sensores funcionaban correctamente? ¿Estaba Norfolk Southern operando demasiados trenes muy largos, que pueden causar más daños cuando se descarrilan? La compañía ha dicho que quiere operar trenes más largos para mejorar la eficiencia. El tren que descarriló tenía 149 vagones; Los reguladores federales clasifican los trenes con 150 vagones o más como "muy largos".
Los hechos muestran un caso más de la negligencia empresarial respecto a las comunidades que habitan dónde se desarrollan sus actividades.
Éste no es un caso fortuito, la planificación miserable de los procesos de producción en lugares como las "zonas de sacrificios" como en Chile, en Quintero Puchuncaví, son un ejemplo de políticas de negocios que privilegian la ganancia privada y quieren ir siempre por más, en cualquiera de estos dos escenarios, se trata de maximizar utilidades en desmedro de la seguridad y salud de la población que termina cargando con los costos de estos repetidos "accidentes".