Durante estas últimas semanas, trabajadores de distintos sectores han sido despedidos en Antofagasta. Se excusan en la “necesidad de la empresa”, pero son despidos dirigidos a quienes se organizan y movilizan por mejores condiciones en sus lugares laborales. Se trata de un ataque de los empresarios y el Gobierno a la organización sindical de trabajadoras y trabajadores.

Elizabeth Fernández Profesora
Viernes 16 de febrero de 2018

Leyes en contra de la organización de los trabajadores
Antofagasta ha estado convulsionada con los despidos selectivos y antisindicales. Hace casi dos meses fue desvinculada Daniela Avilés, delegada sindical del Colegio Patricio Cariola, junto a decenas de docentes de distintos colegios. En la fábrica de Explosivos Orica se vivió una situación similar, en el contexto de incumplimientos respecto a seguridad e higiene y una ofensiva por aumentar la producción afectando el tiempo de los trabajadores, fue despedido un delegado sindical de una sección. Así también, lo vimos en las empresas del Ferrocarril, cuyo dueño es el poderoso magnate Lucksic, quien despidió al recientemente electo dirigente sindical Nicolás Bustamante, en medio de una ardua pelea por un sindicato interempresas que unifique a todos los trabajadores, hoy divididos por el MultiRut.
La excusa que utilizan los empresarios para esta persecución es el Artículo 161 del Código Laboral, que disfraza los despidos por medio de “las necesidades de la empresa”, que no solo lleva a dejar a familias en la calle sin explicación alguna, sino que está directamente relacionado con seguir precarizando más las condiciones de trabajo, es decir, también es utilizado para no renovar los contratos y mantener en una especie de círculo a quienes deben una y otra vez conseguir un espacio de trabajo para garantizar su subsistencia. Se trata de una reforma de la Concertación, hoy Nueva Mayoría, al Código Laboral impulsado por la Dictadura, en el pacto que hicieron con empresarios y dictadores para dar paso a la democracia. Hoy es una herramienta para deshacerse de los trabajadores que cuestionan condiciones laborales, y se organizan y movilizan por cambiar esa realidad. En un año que promete mayor estabilidad económica, nos preguntamos cuáles son esas necesidad que tiene la empresa, lo que realmente buscan con este tipo de despidos es amedrentar a los demás trabajadores del lugar y de otros gremios e industrias.
La antesala a Piñera y los resabios de Bachelet
A pocos días de que asuma la Derecha en el Gobierno, ya vemos la embestida de los grandes empresarios del país, como el mismísimo Lucksic -dueño de inmensas riquezas, conocido por sus prácticas anti-sindicales, afectar al medioambiente abaratando costos de producción, y por el financiamiento a políticos corruptos como Piñera o el Caso Caval- atacando sindicatos y trabajadores organizados. Y es la Nueva Mayoría quien está teniendo diferentes dolores de perecimiento, no solo porque ChileVamos gobernará los próximos 4 años, sino también porque esto demuestra que su alianza entre los polos “conservadores” y “progresistas” del conglomerado nunca pudieron cerrar sus brechas, que se expresa en que el sector de Gutenberg Martínez propone un “congreso ideológico” de la Democracia Cristiana para sentar sus bases y rediscutir su rol en este nuevo momento político, acercándose cada vez más a la derecha, mientras el Partido Comunista plantea ser una oposición a Piñera de la mano del Frente Amplio.
Lo cierto es que este Gobierno que se encuentra en sus últimos días dejó varios “flancos débiles” que abrieron espacio a la Derecha y dieron fuerza a los empresarios para un “envalentonamiento” más seguro. Mientras durante todos estos años han mantenido intactos los aspectos más irritantes del Código del Trabajo, como el subcontrato que sume a cientos de trabajadores en la condiciones más inestables y precarias, presentaron una Reforma Laboral que ataca directamente los métodos de protesta y organización de los trabajadores por medio de la titularidad sindical y el derecho a ejercer el reemplazo en huelgas, aspectos que el programa de Piñera busca reforzar. Así también lo vimos con la Reforma a Universidades Estatales, buscando privatizar más la educación y desarticulando a los trabajadores de las casas de estudio, dando mayor pie a la tercerización, el trabajo a honorarios y la inestabilidad laboral.
¿Cómo respondemos trabajadores y estudiantes?
Esta precarización laboral y de la vida es pan de cada día, estudiantes de diferentes carreras, en liceos técnicos, institutos profesionales y Universidades la vivimos. Con establecimientos sin la infraestructura ni herramientas necesarias mientras nos endeudamos, con prácticas que no son pagadas, o desempleo y sueldos bajos cuando nos toca ejercer. Es decir, entregamos una fuerza de trabajo a cambio de nada o pagos irrisorios que a veces son menores a los 100 mil pesos, por trabajos que duran meses. Todo esto en el marco de despidos que afectan a nuestros padres, hermanos y tíos que son quienes con las crisis o “necesidades de la empresa” dejando a cientos de familias en la calle.
A toda esta precarización y despidos antisindicales, se suman ataques en La Escondida y otras empresas. Estos mismos ataques son los que podemos esperar desde el próximo Gobierno de derecha hacia quienes nos movilizamos por la educación gratuita, o derechos hacia la mujer, diversidad sexual, pueblo mapuche y migrantes. Por esto hace falta levantar una amplia de solidaridad que unifique a trabajadoras y trabajadores de diferentes sectores que viven esta realidad, donde las y los estudiantes debemos tener un importante rol, contra estas situaciones, una gran campaña para poner fin a los abusos y hostigamiento que recibimos en los lugares de trabajo, contra los despidos antisindicales exigiendo la reincorporación inmediata de los trabajadores despedidos y por ponerle fin a la Artículo 161 de “necesidad de la empresa”.
Para esto, es urgente que los sindicatos y organizaciones de trabajadores, la CUT y el Colegio de Profesores, Federaciones, Centros de estudiantes, organizaciones de mujeres y diversidad sexual, la Coordinadora No + AFP, organizaciones sociales y políticas, y los cargos parlamentarios del Frente Amplio que se hagan parte de esta campaña, pronunciándose ante los ataques empresariales y sumándose a las iniciativas que surjan de parte de los trabajadores y trabajadoras.