En el mensaje dirigido por Enrique Peña Nieto a los mexicanos en materia de relaciones exteriores en día de hoy, hubo algunos invitados "especiales" que opinaron sobre el asunto.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Lunes 23 de enero de 2017
La ceremonia en donde esta mañana Enrique Peña Nieto emitió un pronunciamiento en materia de relaciones exteriores, contó con la participación del gabinete del Ejecutivo, de los presidentes de la Cámara de Diputados y la de Senadores, así como dirigentes empresariales, agrupados en el Consejo Coordinador Empresarial. Asimismo, destacó la presencia de Carlos Aceves del Olmo, secretario de la charril Confederación de Trabajadores de México y de Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México, quien no tomó la palabra.
El evento, que empezó con retardo, comenzó con un discurso de José Antonio Meade, secretario de Hacienda. Muy similar a la forma en que comenzaría su discurso Enrique Peña Nieto, Meade habló de un cambio de paradigma, producto de la inconformidad de la ciudadanía, "más preocupada por cuestiones locales que por lo cosmopolita" y que presenta una postura más "nacionalista" de cara a la globalización, y que ha tenido múltiples expresiones por todo el mundo, como el Brexit y el voto a Trump, quien "promueve una agenda de cambio hacia medidas nacionalistas", dijo.
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El discurso de Meade se centró en explicar la importancia de México para Estados Unidos, recordando que nuestro país representa para EE.UU. un ingreso anual de 500 millones de dólares al año. Asimismo, aseguró que la importancia de México en estados que definen resultados políticos en EE.UU. es palpable.
Puso como ejemplo de esto a los estados de California y Texas, para quienes 380 mil empleos dependen del acceso de las importaciones de productos a México. Indiana y Pensilvania tienen 200 mil empleos en las mismas circunstancias, aseguró el secretario de Hacienda. Agregó que México es fuente de inversión extranjera para EE.UU. por más de 18 mil millones de dólares.
Sobre el tema de migración, Meade hizo hincapié en el cambio de flujo migratorio que se ha registrado desde 2009 hasta la fecha, tiempo en que la cantidad de migrantes que van de México a Estados Unidos ha disminuido sensiblemente con relación a la cantidad de migrantes que transitan por suelo mexicano en busca del sueño americano. En este sentido, señaló que ambos gobiernos comparten interés por resolver estas nuevas dinámicas de flujos poblacionales.
Así, buscó sentar las bases del discurso de Peña, con tono "tranquilizador", enumerando las razones por las que México no negociaría con desventaja con el gigante del norte.
El siguiente en tomar la palabra fue Juan Pablo Castañón Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, quien con una voz tranquila, dio lectura al posicionamiento de los empresarios mexicanos, quienes bajo el discurso de "la unidad ante la adversidad" y citando a Marco Aurelio al tiempo que llamaba a tomar con serenidad lo que no puede cambiarse, aseguró que México cuenta con condiciones para negociar e informó que ya el sector privado había tomado previsiones y puesto en marcha un cuarto de inteligencia para concentrar información para el diseño de estrategias desde el sector empresarial.
Castañón dejó claro que los empresarios quieren seguir negociando con el TLCAN por medio de hacerle complementos y dijo que estaban en defensa del proceso de integración regional que tantos beneficios ha traído... para ellos.
Aseguró que México debía aprovechar el momento de incertidumbre para diversificar el mercado y fortalecerlo al interior. El panorama, lejos de ser un motivo de problemas, debía ser un estímulo para explorar mercados y generar más acuerdos comerciales con más países, en varios continentes.
Buscando siempre proteger sus intereses, Castañón no dejó pasar la oportunidad para llamar a que "se respete el estado de derecho" y la "rendición de cuentas", buscando hacer un guiño al legítimo descontento con los excesos de funcionarios y políticos.
Para sorpresa de muchos (hasta de él mismo, por lo atropellado de su intervención), el siguiente en tomar la palabra fue Carlos Aceves del Olmo, secretario general de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), quien con el cinismo digno de un charro sindical, salió a emitir un discurso lleno de demagogia, en donde al tiempo que "cuestionaba" en repetidas ocasiones "¿y los trabajadores cuándo?", hacía un llamado a que se les incluyera en el festín que será la renegociación de los tratados comerciales. Dejando claro así, que lo que les interesa es su tajada y no el bienestar de los millones de trabajadores cuyas vidas han comenzado a resentir los estragos de las medidas aprobadas por los partidos del régimen, con el aval de organizaciones como la CTM.
Servil, aseguró que "los trabajadores no son traidores" y que "quieren a sus instituciones", poco antes de dirigirse directamente a Juan Pablo Castalón para "discutir" en otro espacio. Así es como la burocracia sindical se entiende con los patrones.
El último en intervenir fue el Senador Pablo Escudero González, presidente de la mesa directiva de la Cámara de Senadores, en donde no dejó pasar la oportunidad de hacer promoción dela iniciativa "Operación monarca", que busca centralizar la atención de migrantes mexicanos en Estados Unidos. Además de verter propuestas para que se apruebe un mayor presupuesto a los consulados de México en Estados Unidos, anunció medidas para la "repatriación, protección y reinserción económica de migrantes" que sean deportados.
El senador finalizó su discurso asegurando que "la corriente haría recapacitar" a quienes tienen una visión proteccionista. "El camino es el libre comercio internacional", sentenció, poco antes de soltar que si EE.UU. quería abandonar el TLCAN "que lo haga".
Así, es claro que empresarios, burócratas sindicales y la "casta política" tienen amplia experiencia en el servilismo al imperialismo estadounidense y se preparan para avalar la negociación entre el gobierno de Peña Nieto y la administración Trump de los ritmos de las deportaciones, el aumento de la explotación -incremento de la productividad laboral según el gobierno-, y la protección a rajatabla de los intereses de las trasnacionales.