¿Para qué alcanza?, ¿a quién beneficiará?, ¿soluciona los problemas de la economía familiar? La homologación del salario mínimo en México resulta casi una burla, 70.10 pesos por una jornada de trabajo de ocho horas.

Diana Valdez México D.F. / @yellikann
Jueves 1ro de octubre de 2015
El salario mínimo que cobrarán todos los trabajadores del país será único. Las antiguas dos áreas diferenciadas para el establecimiento del salario mínimo desaparecen y con un raquítico aumento de dos pesos, el salario mínimo se estableció esta semana en lo equivalente a 4 dólares por día.
Las autoridades afirmaron que esta medida es tomada pensando en parar la pérdida del poder adquisitivo de la población, sin embargo, claramente no alcanza ni para pensarlo.
El aumento salarial que estará vigente a partir de hoy primero de octubre, suma 2 mil 103 pesos mensuales, que no alcanza ni siquiera para acceder a los productos de la canasta básica, para lo cual, los trabajadores necesitarían un salario mínimo de 201 pesos diarios según datos del Centro de Análisis Multidiciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM.
Aun así, este aumento no es generalizado, sino que se trata de un aumento que por la homologación recibirán sólo 751 mil trabajadores que se encuentran en condiciones de empleo formal y que laboran en la zona que antes mantenía un salario de 68.28 pesos diarios y que corresponde a 2 mil 300 municipios.
No más trucos
Por otro lado, al respecto del “aumento” salarial que las autoridades a cargo presentaron con bombo y platillo y que calificaron como “histórico”, los representantes de la clase empresarial aseguraron que “la iniciativa privada sí podrá pagar este aumento” y cínicamente declararon “reconocer el esfuerzo de los trabajadores mexicanos”.
A nadie puede engañar un aumento de este tipo. Desmenuzarlo a la luz de los precios que van en aumento, de los exorbitantes salarios de la clase política, o de las millonarias ganancias de los patrones como las del señor Carlos Slim, que viviendo en el mismo país, y seguramente desgastándose menos que cualquier obrero de fábrica gana alrededor de 2.1 millones de dólares por hora según datos de la revista Forbes.
Los salarios en México, que no sólo son los más bajos de la lista de países en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sino que conjugados con las malas condiciones de trabajo que la mayoría vive en puestos informales y con ingresos incluso menores a los oficiales, contratados mediante outsourcings, precarizan la vida y dificultan la organización en la exigencia por mejorar las condiciones laborales.
Ante la precarización laboral, la carestía de la vida y la existencia de condiciones de moderna esclavitud donde se trabaja 8, 10 o 12 horas por un salario miserable, es fundamental que las organizaciones obreras luchen por un aumento salarial de emergencia de acuerdo a la canasta básica, incrementado regularmente de acuerdo a la inflación. El costo de esa canasta básica no puede ser establecido por los que hambrean a los trabajadores ni por los charros cómplices y garantes de esta situación: son los trabajadores y los sindicatos que se reclaman opositores y democráticos los que pueden hacerlo y que sea una demanda de las movilizaciones y acciones de la clase trabajadora.