El Parlamento turco aprobó hoy tras un mes de debates una ley de seguridad que amplía los poderes policiales para usar armas de fuego y realizar registros sin autorización judicial.
Sábado 28 de marzo de 2015
Para completar estás medidas autoritarias, el parlamento también aprobó hoy una legislación que refuerza el control del Gobierno sobre Internet al permitir al jefe del Ejecutivo y los ministros ordenar el bloqueo de páginas web sin previa autorización judicial.
La normativa, que lleva por nombre "Reforma de la seguridad interior", amplía la posibilidad de que la policía realice interrogatorios, registros y escuchas telefónicas sin autorización judicial, y refuerza la capacidad de los agentes para reprimir manifestaciones.
Entre otras cosas, la Policía podrá mantener bajo arresto durante 48 horas a sospechosos sin necesidad de autorización judicial, permite a los agentes disparar contra quienes les arrojen bombas incendiarias y quienes se cubran el rostro para evitar ser identificados durante protestas violentas pueden afrontar hasta cuatro años de cárcel.
La normativa autoriza a la policía a emplear sus armas reglamentarias contra manifestantes que les arrojen cocteles molotov o utilicen cualquier otra "arma que pueda herir", un término criticado por algunos juristas como muy vago.
Mientras que la oposición denuncia que esta normativa lleva al país por la senda de convertirlo en un estado policial, el gobierno sostiene que mejora la seguridad ofreciendo mejores instrumentos contra el terrorismo y las protestas violentas.
Organismos internacionales que velan por los derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch también han expresado su preocupación por esta normativa, especialmente por ampliar la potestad en el uso de armas de fuego.
Toda la oposición -socialdemócratas, nacionalistas y prokurdos- ha rechazado la normativa, que ha salido adelante gracias a la mayoría absoluta del gubernamental Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).
La idea sobre la normativa surgió tras las movilizaciones del pasado octubre de la población kurda en el sureste del país, tras la negativa del Gobierno turco de ayudar a la población en la ciudad siria de Kobane ante el avance del Estado Islamico