La central debió repetir sus elecciones luego de que se denunciaran graves irregularidades en el proceso eleccionario anterior.
Martes 30 de mayo de 2017
Las pasadas elecciones de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) cayeron en un profundo cuestionamiento luego de que se denunciaran graves irregularidades respecto de las votaciones, con padrones alterados y con un sistema de votaciones que no deja contento a gran parte de los dirigentes de la central. Diversos sectores como el Colegio de Profesores o Confusam (Salud) congelaron su participación en la central, agudizando la crisis.
Tras denuncias, polémicas e investigaciones, la directiva de la CUT, en las manos de Bárbara Figueroa (Partido Comunista) y Nolberto Díaz (Democracia Cristiana) decidieron hacer una nueva votación, nuevamente sin padrón universal, este martes 30 de mayo, entre gallos y medianoche.
Así, con elecciones truchas, a puerta cerrada y con lo que sería una considerable baja del padrón nacional (se dice llegaría a solo 150.000 afiliados), la crisis seguirá su curso, con una nueva directiva que no representará las aspiraciones de la clase trabajadora. De hecho, mientras pone todo su esfuerzo y dedicación en elecciones burocráticas, ni siquiera se pronuncian para apoyar el paro nacional de este jueves 01 de junio que han convocado los estudiantes y apoyan diversas organizaciones como NO+AFP.
Pero desde el mismo mundo sindical denunciaron el completo sigilo en que se está realizando esta nueva votación, sobre lo mismo. Patricia Romo, presidenta del Directorio Comunal del Colegio de Profesores de Antofagasta, denunció estas elecciones y el rol actual de la CUT:
La central está en una grave crisis de legitimidad, ante esta situación no sorprenden como diversos sectores cuestionan su participación en la misma (como la CONFUSAM o el Colegio de Profesores).
Las y los trabajadores necesitan contar con una central única de trabajadores que pueda unificar hoy al conjunto de los trabajadores, terminando con las divisiones, pero también con los fraudes y la política de confianza en el gobierno y los empresarios, hacia una nueva central en unidad con democracia de bases, independiente de empresarios y de los gobiernos de turno, y que pelee por el conjunto de las reivindicaciones de la clase trabajadora.