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Red Internacional
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Magisterio. En defensa del profesor Felipe Ramos

Alto a la represión contra los maestros que luchan.

Miércoles 5 de abril de 2017

Decenas de maestros de primaria y secundaria, junto a estudiantes normalistas de la Ciudad de México, realizaron la tarde del pasado lunes (3/4) un mitin en la calle Río Nazas, frente a las oficinas de la Dirección General de Personal de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal (AFSEDF) de la SEP, para repudiar el “procedimiento administrativo” iniciado por esta dependencia contra el profesor Felipe Ramos.

Quieren cesarlo, supuestamente por haber acumulado cuatro inasistencias en un mes… ¡hace nueve meses!, cuando miles de maestros y padres de familia pararon sus escuelas en la capital y otros estados del país contra la reforma educativa. El maestro Felipe imparte clases en una secundaria de la delegación Iztapalapa y es desde hace años un activista reconocido de la CNTE.

Reforma punitiva

Este caso no es aislado. El proceso contra el maestro Felipe se basa en disposiciones impuestas por la reforma educativa, evidenciando su carácter punitivo al negarle al magisterio el derecho a la protesta. De imponerse su cese, el maestro Felipe se sumaría a los casi 600 maestros despedidos en diferentes estados del país por combatir esta reforma punitiva.

No es casual que este ataque se dé justo después de que la CNTE convocó a otros sectores populares a una jornada nacional de lucha para el 1, 2 y 3 de mayo, por la reinstalación de los maestros cesados, contra la reforma educativa y las demás reformas estructurales, entre otras demandas.

Gobierno represor

Peña Nieto y Nuño quieren doblegar a quienes les oponen resistencia. Saben que los maestros combativos, con el respaldo de los padres de familia, han sido el principal obstáculo para que puedan legitimar y asentar su reforma educativa privatizadora. Saben también que la lucha del movimiento magisterial en defensa de la educación pública puede concitar la simpatía de otros sectores sociales, empezando por los padres de familia, que igual son trabajadores, contagiándoles la idea de que es posible y necesario luchar para defender sus derechos y conquistas.

¡Si tocan a uno, nos tocan a todos!

Los “argumentos” legales contra el maestro Felipe son muy inconsistentes, pero al tratarse de represión política no se puede confiar en las instancias judiciales al servicio del gobierno, ni en la promesa de las autoridades que lo quieren cesar de que el problema se solucionará pronto. Es necesario extender y nutrir las acciones de solidaridad para impedir que sea castigado. Este martes se realizó otro mitin en Iztapalapa para respaldarlo.

La CNTE resolvió en su reciente congreso nacional redoblar la exigencia por la reinstalación de los cientos de maestros cesados por oponerse a la reforma educativa. En todas las escuelas, universidades y centros de trabajo; en pueblos, colonias y barrios; con sindicatos, personalidades, organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos que se reivindican democráticas; a escala nacional e internacional; hay que impulsar una gran campaña democrática para lograrlo, contra la represión al magisterio y a todos los que luchan.

La CNTE puede y debe llamar concretamente a los sindicatos que integran la UNT, al SME, al Sindicato Minero, a la disidencia del sindicato petrolero y a todas las organizaciones del movimiento obrero y popular que estén dispuestas, a pasar a la acción para enfrentar en las calles -con un plan de lucha basado en los métodos de los trabajadores, como el paro y un pliego de demandas en común-, la represión y los planes del gobierno.

La jornada nacional de lucha convocada por la CNTE y otras organizaciones para el 1, 2 y 3 de mayo, comenzando el Día Internacional de los Trabajadores, es una nueva oportunidad para avanzar en una perspectiva unitaria y combativa. Hay que impulsar asambleas en todos los lugares de trabajo y estudio para discutir democráticamente cómo garantizar el paro, sumarse a las acciones propuestas para esos días y darles continuidad, superando a los dirigentes que quieren mantenernos divididos o en la pasividad.