Celebrado el 10 de octubre desde 1992, busca concientizar acerca de los problemas de salud mental en todo el planeta. En Argentina la crisis de la salud pública encuentra en el área de salud mental su punto más crítico. Te presentamos las propuestas del Frente de Izquierda.
Martes 10 de octubre de 2023 12:33

El objetivo de establecer el Día Mundial de la Salud Mental es visibilizar el trastorno mental que padece la población en todo el planeta. Padecimientos que muchas veces merecieron descalificaciones, prejuicios, hasta segregación. Sin embargo, también hay que subrayar las precarias respuestas que brindan los estados que dedican un presupuesto mínimo para la atención y coberturas necesarias en todas las áreas de salud mental.
En nuestro país, en 2010 se logró conquistar una ley de salud mental que de implementarse mejoraría el abordaje de la atención profesional de todas las áreas intervinientes. La ley incorporó un reclamo de los profesionales de la salud mental, que debía atenderse desde un abordaje interdisciplinario, que desde esta perspectiva podía revertir el paradigma de encierro si en simultáneo se abrían dispositivos alternativos, como centros de día, centros de salud por región, hospital de día, entre otros. Según lo establecido en la Ley 26.657 de Salud Mental, donde explicita que para implementar este abordaje se debe tener un presupuesto acorde, el Estado Nacional debe destinar un 10 % de gasto en salud mental. Sin embargo, ningún Gobierno superó el 3 %. Recién en septiembre de este año la ministra de Salud, Carla Vizzotti, anunció que incrementaron el presupuesto al 10 %. Debe considerarse que cuando el año pasado Massa envió el presupuesto 2023 para que sea aprobado por el Congreso, este ya establecía una reducción del déficit fiscal primario del 2,5% al 1,9% cuando el Gobierno consideraba que la inflación alcanzaría el 95% para fin de año. La inflación alcanzó el 125 % anualizado -desde septiembre 2022 a agosto 2023-.
Las consecuencias del bajo presupuesto y el deterioro generalizado de la salud pública la padecen tanto usuarios como trabajadores y profesionales. La demora en conseguir un turno en psicología o psiquiatría se debe a la falta de personal que deja en evidencia que para los gobernantes no es una prioridad la salud de las grandes mayorías que sólo tienen posibilidad de atenderse en los servicios públicos. Con las internaciones ocurre lo mismo. Conseguir camas demora más de lo que las urgencias requieren. En las externaciones se presentan crisis similares por falta de dispositivos para alojar a las personas que no tienen familiares o recursos para alojarse y continuar el tratamiento ambulatorio.
Ante esta situación el PTS en el Frente de Izquierda y los Trabajadores propone:
-Formación: becas integrales en las facultades para poder estudiar. Además, de un sistema de residencias públicas y con plenos derechos.
-Medicamentos: liberación de las patentes. El conocimiento y el desarrollo científico debe estar al servicio de la humanidad, y no para enriquecer a un puñado de multinacionales como son los laboratorios. La producción y la investigación farmacológica debe ser pública, estatal y bajo control de las y los trabajadores de los insumos y medicamentos.
A la salud hay que pensarla y abordarla de forma integral. Sin buenas condiciones sanitarias, por falta de vivienda, o mala alimentación, con casas sin cloacas y sin condiciones básicas de calidad de vida, se expone a la población a contraer enfermedades, muchas de ellas que se habían erradicado. Lo mismo ocurre en materia de ambiente y bienes comunes naturales. El FIT Unidad plantea medidas básicas para detener la destrucción de nuestro planeta a través del extractivismo, los agrotóxicos, el calentamiento global, la contaminación de nuestras aguas, la pérdida de especies, etc.
Para llevar adelante este plan, como plantea Myriam Bregman, candidata a presidenta por el Frente de Izquierda Unidad, es necesario organizarse para mostrar en las calles la fuerza de las mayorías y conquistar nuestros derechos, como lo hicieron las mujeres que lograron el derecho a decidir sobre sus cuerpos.
Bregman planteó esta perspectiva también en el debate presidencial. "Si unimos las fuerza de las mayorías podemos dar vuelta la historia", Bregman, finalizó su intervención afirmando: “Este 22 de octubre, demostremos que somos muchos, somos muchas, los que no queremos pagar al FMI con el hambre del pueblo, quienes no queremos que los trabajadores sigan perdiendo, que no podemos seguir destruyendo al planeta porque no hay planeta B, que las mujeres no podemos seguir esperando. No te resignes. Votá con tus convicciones. Vamos con la izquierda en todo el país, en las calles y en el Congreso”.