Este jueves se conoció el Informe de Evolución de Ingresos del Indec. A pesar de los datos de crecimiento económico y caída del desempleo, la pobreza golpea al 41,5% de la población en el último trimestre. Los datos fueron antes de la devaluación, por lo que seguirá aumentando.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Viernes 22 de septiembre de 2023 11:25

Foto: Mariana Nedelcu
Nadie se puede sorprender de los grandes números cuando conoce, día a día, las “pequeñas” historias y datos que va dejando la realidad. Los reclamos por tierra y vivienda que vemos en La Matanza. Las protestas de trabajadores municipales en el interior y el Gran Buenos Aires. La impactante movilización del gremio telefónico. Pero también los relatos de las mujeres que dan cuenta del hambre en los barrios y las filas en los comedores populares. Las familias viviendo en la calle. Las organizaciones sociales que denuncian el ajuste en los programas sociales.
Los datos oficiales confirman ese drama cotidiano. Por ejemplo el Informe de Evolución de Ingresos que dio a conocer el Indec este jueves. Se trata de un cálculo trimestral pero distintas universidades ya se adelantaron el número semestral que tendrá que dar el Gobierno la próxima semana: más del 40% de pobreza, 18,5 millones de personas, gran parte niños y niñas.
Si uno toma el año de gestión de Massa como superministro, son 1,7 millones de personas que “cayeron” en la pobreza.
El informe se puede desglosar en varios números:
-Trabajar más por menos. Esa caída de ingresos se produjo a pesar de que las familias trabajaron más que el año pasado.
-Las mujeres peor. Se agrandó la brecha salarial entre el primer y segundo trimestre de este año: de 24,2% a 26,6 %. Los varones ganan, en promedio, 43 mil pesos más que las mujeres.
¿Que haya casi 2 millones más de pobres es un "mal menor"?
Los números, las historias que hay detrás, son un golpe para esos millones que se empobrecen mes a mes. Pero también son un golpe al relato de “redistribución” del Gobierno.
Mientras se iban construyendo estos números, el Gobierno mostraba en su página oficial “otra” realidad: +5,0% creció el PBI en 2022; 5,3% fue la expansión de la actividad económica en el primer trimestre de 2023; 9 trimestres consecutivos de crecimiento interanual del consumo privado.
El Frente de Todos festeja ese crecimiento, como hizo Agustín Rossi en el debate de TN. Como si esa riqueza generada de pronto “derramara” sobre el conjunto de la población. El relato menemista en su máxima expresión. Pero no. La realidad que se vive en esos comedores y protestas, frente a las góndolas de los supermercados, e incluso en los últimos números oficiales, confirman que la riqueza generada se la quedan siempre los mismos.
Lo confirmó otro dato hace pocas semanas: 100 mil millones de dólares pasaron de los bolsillos obreros a las cuentas bancarias de la clase empresaria entre los gobiernos de Macri y el Peronismo. La inflación es la principal explicación de ese saqueo.
Las mayorías trabajadoras, la clase que mueve el país y genera esa riqueza, se empobrece cada día más, mientras los dueños del país la levantan en pala. La devaluación, la recesión que ya se siente en muchos sectores y los nuevos pagos al FMI serán nuevos golpes.
Macri y Bullrich dejaron gran parte de esa realidad. El gobierno de Alberto y Cristina, la gestión económica de Massa, la profundizaron. Milei ya dijo que hará un ajuste mayor. Está en juego no solo el salario obrero sino el pan y el futuro de millones de pibes y pibas.
No hay milagros ni mal menor posible. Salvo que alguien quiera aceptar que el “mal menor” es que “solo” 2 millones de personas por año sean empujadas al hambre.
Myriam Bregman y Nicolás del Caño plantean que para salvar al pueblo trabajador de la miseria creciente hay que ajustar a los de arriba. No queda otra.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.