¡Basta que seamos los trabajadores los que paguemos la crisis! ¡Por la entrada en la escena política de la clase trabajadora en la actual crisis!
Domingo 30 de abril de 2017 13:48
El día internacional de los Trabajadores no es una fecha más. Es la fecha histórica en que los trabajadores y las trabajadoras levantamos nuestro grito de guerra y lucha por nuestras reivindicaciones fundamentales. Es la fecha histórica de la clase obrera, que se conmemora desde 1890 recordando a aquellos militantes obreros asesinados por el capitalismo y que pasaron a la historia como los "Mártires de Chicago", que fueron el símbolo de la lucha internacional de la clase obrera y en especial por la jornada de 8 horas.
Este 1º de Mayo encuentra a los trabajadores y las trabajadoras en medio de los peores padecimientos económicos y grandes penurias. Una situación realmente angustiante donde las condiciones de vida se deterioran día a día, casi cuatro años de una profunda crisis que se arrastra y se profundiza, donde es el pueblo soporta que soporta esta catástrofe económica y social.
Se vive un fuerte retroceso económico “en caída libre”, que el gobierno busca ocultar no publicando desde hace muchísimo tiempo los indicadores económicos. Al carecerse de datos oficiales, solo se pueden tomar las proyecciones de organismos internacionales, así, el FMI prevé que la inflación en el país se mantenga desbocada, con un 720 % este año, cifra que queda empequeñecida con el 2.000 % calculada para 2018, siendo que el cierre para el 2016 le calculó más de un 500%.
El salario con una vorágine inflacionaria galopante cada vez más por el piso reduciéndose cada día, y se ha llegado al colmo de la bonificación del salario, siendo que el ingreso del trabajador es cubierto con un bono de alimentación que supera con creces al mínimo, pero que de conjunto no cubren ni por cerca el costo de vida. El trabajo informal ha aumentado pues los despidos comienzan a dejar a miles de familias trabajadoras en la calle, cientos de contratos colectivos se mantienen vencidos y congelados (tanto el sector privado como en el estatal), y por si fuera poco, el gobierno responde con descalificaciones, persecución y hasta represión a los trabajadores que se ponen en pie de lucha por sus derechos como observamos con la lucha de los trabajadores universitarios.
Los trabajadores y las trabajadoras sufrimos fuertemente el detrimento de las condiciones de trabajo, la precarización campante, el desempleo (que el gobierno cubre con unos ficticios “índices de desocupación”), la juventud sin futuro, y la pasividad obsecuente que sobre estas cuestiones mantienen las burocracias sindicales afines a los patronos y principalmente al gobierno.
Frente a estas calamidades que sufre el pueblo, el gobierno de Maduro lo que hace es aplicar más ajustes económicos, haciendo acuerdos con sectores empresariales a través de su “Consejo de Economía Productiva” donde hay representantes como Luis Van Dam, presidente de Vhicoa, Alberto Vollmer, presidente de Ron Santa Teresa y Oswaldo Cisneros, del área de telecomunicaciones y minería, para solo mencionar algunos. Al compás de esto toda una burocracia estatal se beneficia bajo múltiples mecanismos además de la corrupción, una burocracia que ha llegado a crear intereses propios, siendo antiobrera y antipopular, enquistada en las grandes empresas del Estado en un país completamente rentista –renta manejada en su totalidad por el personal del Estado-, y en los altísimos cargos, siendo que es casi el mismo personal que se rota en el alto escalón político, y de ella son parte las Fuerzas Armadas que manejan grandes empresas que van más allá de las cuestiones militares y con altísima presencia en los altos escalones políticos gubernamentales, incursionando en negocios del petróleo, explotación minera, siderúrgica, transporte, prestación de servicios, en fin, de un empoderamiento económico incluso en alianza con transnacionales. Todo esto mientras deja correr una crisis que golpea más y más al pueblo a niveles nunca vistos, donde las familias obreras y populares se debaten en el desespero para poder sobrevivir.
Mientras el pueblo sufre las calamidades, el gobierno de Maduro decide sangrar al país para satisfacer a los acreedores internacionales y los capitales imperialistas pagando la deuda externa a costa del pueblo, siendo que en los tres años de más severa crisis se ha pagado más de 60 mil millones de dólares. Este año se pagarán 17 mil millones de los cuales, hasta abril ya se han cancelado más de 3 mil millones de dólares. Al mismo tiempo se ha avanzado en una apertura a las grandes transnacionales en la búsqueda de una supuesta “inversión internacional”, dándole todas las condiciones para robar nuestras riquezas y con todas las facilidades para la explotación de la clase obrera y con niveles salariales irrisibles. Esto se expresa en el sector petrolero, donde incluso violando la propia Ley de Hidrocarburos, constituyen empresas en la Faja del Orinoco, donde las transnacionales llegan a tener 80% de las acciones y PDVSA el 20% -no por casualidad para buscar darle legalidad a estas acciones es que el TSJ había emitido las sentencias 155 y 156 para que no pasaran por la Asamblea Nacional, medida de la que tuvo que retroceder parcialmente. Pero donde más se ha avanzado en este camino entreguista ha sido en el caso del Arco Minero del Orinoco, que abarca casi un 12% del territorio nacional, en el que están involucradas inicialmente unas 150 empresas de 35 países, con exoneraciones de impuestos y de cumplir las leyes laborales, los derechos de organización, de huelga y protesta están penalizados, donde prácticamente se le entrega a empresas internacionales depredadoras nuestras riquezas, con la destrucción del medio ambiente y ofreciéndole condiciones de explotación laboral casi esclavistas.
La oposición de derecha, organizada en la MUD, representa lo más rancio de la burguesía nacional, que con su impostura “democrática” no deja de representar a quienes gobernaron décadas imponiendo sin tapujos la voluntad de las minoritarias clases propietarias del país, además de garantizar la expoliación el país por parte de los capitales imperialistas. Es una fracción de la clase dominante con un marcado carácter antinacional, que no se propone siquiera resistir a la dominación de las potencias capitalistas sobre el país, sino que al contrario, se propone facilitarla.
Esta derecha que hace demagogia frente a la debacle del chavismo en sus ansias de asumir el control del gobierno y del Estado, no cuestiona el pago de la deuda externa ni los pagos a las transnacionales, al contrario quiere endeudar aún más al país, tampoco cuestiona las riquezas que se llevan las transnacionales, al contario, quiere que vengan muchas más y que el país les dé más facilidades, y solo de palabra cuestiona la fuga de capitales, porque más bien convalida la lógica empresarial de que los capitalistas tienen derecho a preservar y mover sus capitales como mejor les parezca. Es una oposición que defiende la sed de ganancias de los empresarios, y por eso su propuesta es arrodillar a todo el pueblo en función de sus intereses de ganancias, por eso quieren echar abajo lo poco y nada que queda de la farsa de control de precios para aumentar más a conveniencia, quieren que les “liberen” más el acceso a los dólares y quieren echar para atrás algunos derechos laborales, como la inamovilidad laboral. Es una oposición derechista proempresarial, precisamente pregona que a los empresarios hay que darles más facilidades y libertades que las que ya tienen, por eso está de acuerdo y plantea esas exigencias antiobreras y antipopulares.
La situación es insoportable, el pueblo no aguanta más. A esta situación extrema que amenaza con el completo descalabro económico y empeora día a día los padecimientos populares mientras una minoría se enriquece y una burocracia corrupta vive a sus anchas, sólo se la puede enfrentar con un programa a la altura de su extrema gravedad. Pero es una salida que jamás vendrá de la mano del gobierno de Maduro, mucho menos de la derecha de la MUD que sólo propone ajuste puro y duro. No, la salida sólo puede ser levantada y llevada hasta el final por la clase trabajadora y los sectores populares, sellando una gran alianza obrera y popular y levantando un programa obrero de salida a la crisis. Esta es la única salida progresiva a los padecimientos que sufre el pueblo.
NO MARCHAMOS NI CON EL GOBIERNO NI CON LOS ACTOS DE LA OPOSICIÓN QUE HARÁN CONCENTRACIONES ESTE 1 DE MAYO
Nuevamente tanto desde el gobierno como desde la oposición han declarado que marcharán en esta fecha, con la misma agenda política por lo que han estado organizando manifestaciones en las últimas semanas, es decir, lejos de los intereses de las demandas fundamentales de la clase trabajadora. Las declaraciones vienen, no de los sindicatos o centrales sindicales, sino de los propios dirigentes políticos, ajenos a los trabajadores.
El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, ha declarado que “nosotros andamos unidos, el PSUV, el Gran Polo Patriótico, el compañero Presidente Nicolás Maduro, la Fuerza Armada y sobre todo nuestro pueblo, los trabajadores y trabajadoras”, y que “tiene todas las instrucciones para ponerse a la orden de los trabajadores y trabajadoras de esta Patria para hacer el 1ro de mayo la más grande movilización en la historia de este país”.
Desde la oposición, la plana mayor de la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) también ha manifestado que marcharán este 1ro de Mayo; así en rueda de prensa, el diputado Enrique Márquez declaró que la MUD prepara una gran manifestación para ese día: “La Unidad (MUD) dará detalles luego acerca de esta actividad que advertimos que será una actividad de toda Venezuela y en todo el mundo, será una actividad nacional e internacional para que no quede duda de lo que está ocurriendo en el país”.
Estas manifestaciones y actos nada tienen que ver con la lucha de los trabajadores. Todo lo contario. Por eso, esos actos estarán vaciados de todo este contenido de lucha de los trabajadores, peor aún, estará puesta al servicio de los intereses de un gobierno y una burocracia corrupta y antiobrera, que ha venido descargando la agobiante crisis económica sobre los trabajadores, por un lado, así como por el otro, al servicio de la oposición de derecha, de cámaras empresariales y hasta del imperialismo en la disputa de hacerse de las riendas del Estado y su gran renta petrolera.
NUESTRAS BANDERAS, NUESTROS MÉTODOS DE LUCHA EN ESTE 1° DE MAYO Y EN LA CRISIS IMPERANTE
El país vive una profunda crisis política, y en este 1° de Mayo una vez más lo decimos, los trabajadores y las trabajadoras, la clase obrera, necesitamos irrumpir con fuerza en la escena nacional con nuestras propias banderas y métodos de lucha, con total independencia del gobierno y de la oposición. La clase trabajadora de nuestro país debe seguir el ejemplo de los trabajadores de Brasil que están irrumpiendo en la escena política del país con sus propias banderas, tal como se ha demostrado en la gran huelga nacional de este 28 de abril, donde se hizo evidente la fuerza de la clase obrera.
Hay que luchar por el salario, los contratos colectivos, el pase a fijo de los contratados y suplentes, contra los despidos y cierres de empresas, contra la intromisión y control del CNE en las elecciones sindicales, contra los aumentos de precios, por el control obrero y popular de la producción y la distribución de los alimentos, contra los desalojos de los campesinos sin tierra, por la tierra y el territorio, contra los abusos y violencia machistas, por el derecho al aborto, contra los abusos policiales sobre la juventud y los sectores populares, entre otras. Las asambleas, comités de lucha, movilizaciones, paros, huelgas, ocupaciones de fábricas, coordinación desde las bases en lucha, esos son nuestros métodos con los que nuestra potencial fuerza puede hacerse sentir.
LEVANTEMOS UN PLAN DE EMERGENCIA OBRERO Y POPULAR FRENTE A LA CRISIS ECONÓMICA QUE GOLPEA AL PUEBLO TRABAJADOR
En la crisis imperante y en lo inmediato, hay una serie de medidas básicas por las que nos urge luchar, para combatir que sigamos pagando una crisis que no generamos, medidas que solo mediante la movilización y la lucha podremos conquistar.
¡Escala móvil de salarios y un verdadero control obrero y popular de precios! La brutal inflación vuelve nada nuestros salarios, necesitamos salarios que realmente cubran la canasta básica familiar y que se ajusten mensualmente al aumento del costo de la vida, eso debe quedar como una cláusula en los contratos y actas convenio a que se llegue con la lucha. Es una medida defensiva elemental para frenar la depauperación de las familias obreras y populares. Lo que debe ir acompañado de un verdadero control de precios por parte de delegados y delegadas electos democráticamente por la base en los lugares de trabajo y las comunidades, sin ninguna imposición de los patronos ni del gobierno, ni sus partidos ni los militares. El control de precios del gobierno es una farsa total, que cada vez desmonta más con total descaro, solo los que no tenemos ningún compromiso con el interés empresarial podemos ir hasta el final defendiendo nuestro golpeado bolsillo.
¡Discusión y aprobación de los contratos colectivos vencidos! Contratos vencidos desde hace muchos años, con beneficios y conquistas totalmente retrasadas con relación a las necesidades del momento, negación a aprobar las demandas en los contratos en discusión, son uno de los principales mecanismos con los que hoy patronos públicos y privados mantienen el salario y los derechos obreros por debajo del costo real de vida, de nuestras necesidades. Es una pelea de primer orden.
¡Basta de seguir pagando la deuda externa a costa de los padecimientos del pueblo! En los últimos tres años el gobierno ha destinado nada más y nada menos que 60 mil millones de dólares para el capital financiero internacional, mientras al pueblo le faltan comida, medicinas, salarios dignos, y la infraestructura y servicios estudiantiles de las escuelas y liceos públicos están por el piso. Este año serán 17 mil millones más. ¡Hay que parar esa sangría!
¡Obligar a los empresarios y corruptos a repatriar los miles de millones de dólares que fugaron! El despojo de recursos nacionales efectuado por empresarios (tanto opositores como chavistas), banqueros y corruptos es descomunal, llega a 500 mil millones de dólares, según el propio ministro de Comercio Exterior, Jesús Farías. Es un hueco enorme en las riquezas del país, mientras aquí faltan recursos para las empresas básicas del Estado y las industrias públicas (incluyendo la petrolera), para salarios, alimentos, medicinas, viviendas, y un largo etcétera. ¡Deben ser conminados a repatriar esos recursos de inmediato, so pena de ser expropiados sus bienes aquí, para que sean bienes públicos y bajo control de los trabajadores, con participación de las comunidades, no en manos de los burócratas del gobierno ni los militares!
¡Ni un trabajador más en la calle! ¡Un verdadero control obrero, sin militares ni burócratas, de toda empresa o institución que despida o cierre! Tanto en el Estado como en empresas privadas vienen arreciando los despidos y las amenazas de cierre, cuando no cierres técnicos en los hechos. Si ya el salario está brutalmente golpeado, los despidos son un salto en la depauperación de miles de familias trabajadoras. No es “normal”, no es “lógico”, detrás de los despidos está la estabilidad de la ganancia patronal. ¡No podemos dejarlos pasar! ¡Que los trabajadores controlen las empresas que quieran despedir o cerrar, con acceso a toda la información contable y financiera de las empresas, que las pongan en funcionamiento, para garantizar los puestos de trabajo y la producción!
Debemos buscar las vías para poner en pie la fuerza de la clase trabajadora que pueda pelear por estas demandas. Hoy muchas luchas se dan asiladas, otras las bloquean las burocracias sindicales, cuando no la coacción y represión patronal. Es urgente la concreción de encuentros regionales y por sector, que voten planes de lucha y movilización conjuntos, que venzan el aislamiento y pongan en práctica la solidaridad, hacia un gran encuentro nacional de trabajadores que vote un plan nacional de lucha por nuestras demandas.
En este 1° de Mayo, insistimos en nuestro llamado a las organizaciones política de izquierda y sociales que se oponen al gobierno y a la oposición, a quienes se reivindican obreros y socialistas, al PSL, Marea Socialista, la Plataforma del chavismo crítico y el pueblo, que han expresado la necesidad de organizarse en forma autónoma del PSUV y la MUD, a explorar las vías para la confluencia en un esfuerzo por impulsar la movilización independiente de cualquier variante patronal y comenzar a discutir una perspectiva como la que aquí desarrollamos.