Una reflexión desde París sobre "la democracia francesa y la lucha de clases".
Miércoles 5 de noviembre de 2014
Esta noche daremos en París una charla sobre "Trotsky, Gramsci y la revolución en Occidente" organizada por los compañeros de la Courant Communiste Revolutionnaire del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista).
Mientras tanto, comparto con los lectores de La Izquierda Diario algunas observaciones sobre esta megalópolis que es tanto una ciudad para el disfrute y descanso de las clases altas como una picadora de carne para los jóvenes, obreros e inmigrantes. Ahí vamos...
Caminar ida y vuelta desde el distrito "rojo" de St: Ouen en las afueras de París hasta la Plaza de la República; aparte de bastante laburo para las piernas, da muchas cosas para pensar.
El boulevard Ornano, después Barbes, después Magenta consituye una síntesis desmesurada y muy atractiva entre los barrios porteños de Once y Recoleta.
Yendo por Bvd: Ornano puede uno hacerse una idea del baño de multitudes de que hablaba Baudelaire en sus Pequeños Poemas en Prosa. El flujo incesante de gente que se superpone, se roza, se pisa y se pide disculpas en distintos idiomas se hace todavía más intenso por los puestos de frutas o pescado que ocupan la mitad de la vereda, detrás de los cuales los muchachos, provenientes de otras geografías donde abunda la piel aceitunada, vociferan ofreciendo sus productos con una capacidad de vocalizar que envidiaría un cantante lírico.
A esto se suma un rasgo distintivo de París: muchos de sus habitantes son negros, provenientes de países que históricamente los franceses en particular y los europeos en general sometieron al colonialismo y la esclavitud. Con su piel oscura de inusual belleza, vestidos a la manera "occidental" o tradicional de sus lugares de origen, llegaron para quedarse aunque la "gloriosa" república francesa no les de derecho a votar y les asigne los trabajos que los blancos no quieren hacer.
En tren de fantasear; pienso que estaría bueno poner a Sergio Berni en cualquiera de estas esquinas y gritar "muchachos, este tipo dice que hay que deportar a los extranjeros!". Sospecho que el resultado sería de lo más interesante...
Ya transformado el Bvd. Ornano en Bvd. Barbes, me desvío hacia la Basílica del Sagrado Corazón de Montmarte, que la burguesía decidió edificar para "expiar los crímenes" de la Comuna de París, es decir para santificar con la bendición católica la matanza de los comuneros, haciendo honor a la tradición monárquica y oscurantista y desandando a velocidad crucero el imaginario jacobino.
Tomando una cerveza frente al municipio de St. Ouen, un destacado politólogo under argentino me dice "olvidate del peronismo, acá la autoridad del estado se basa en la tradición republicana". Dice también que la policía puede matar un manifestante ecologista como ocurrió hace poco más de una semana con Rêmi Fraisee , pero para hacer una marcha de repudio hay que pedirle permiso a las autoridades que pueden modificar incluso el recorrido de la marcha y que no se acostumbra cuestionar la institución policial por estos pagos.
"Es un estado de excepción permanente, que ataca las libertades democráticas basándose en una autoridad estatal legitimada por la fuerza de la tradición republicana. Hasta los fachos del Frente Nacional para sacar votos tuvieron que republicanizarse a su manera" concluye nuestro pensador, anclado ya hace varios anos en París, tomándose venganza de los europeos que vienen a Argentina preguntando "qué es el peronismo"...
No por casualidad a la gente que menciona a Trotsky o a Gramsci en las universidades hay que buscarla con lupa.
La democracia francesa no se lleva bien con la lucha de clases.

Juan Dal Maso
(Bs. As., 1977) Integrante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 1997. Autor de diversos libros y artículos sobre problemas de teoría marxista.