La tasa de informalidad laboral subió al 58%, mientras que en el sector informal labora 27.9% de la población económicamente activa (PEA).
Miércoles 28 de septiembre de 2016
Dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) los indicadores de ocupación y empleo correspondientes a agosto de este año.
Resaltan los medios la tasa de desocupación –el porcentaje de PEA que no trabajó ni una sola hora durante agosto pero tenía disposición para hacerlo e intentó conseguir empleo–, que llegó a 3.7%. Si bien se mantiene la cifra de julio, respecto a agosto de 2015, que fue de 4.4%, se registró un retroceso.
Sin embargo, en el mismo informe se publicó que la tasa de subocupación –el “porcentaje de población ocupada que tiene necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda”, según la definición del Inegi– alcanzó el 8.2%. Esta cifra presenta un leve descenso frente al 8.4% del mismo mes del año anterior.
A su vez, destaca la tasa de informalidad laboral –el porcentaje de trabajadores “cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo”, de acuerdo con el Inegi– subió al 58% desde el 57.2% de julio de este año y del 57.7% de agosto de 2015.
Se trata, ni más ni menos, que de la proporción de la clase trabajadora que labora sin contrato, sin prestaciones –ni seguro social, ni pago de vacaciones ni de aguinaldo–. Es decir, casi el 60% de las trabajadoras y los trabajadores están en condiciones de alta precariedad laboral. Si tienen un accidente en su trabajo, no tienen ningún tipo de protección, si se enferman, tampoco. La mayoría ganan un salario mínimo ($73.04) por día o menos.
Pero esto no es todo: subió la tasa de ocupación en el sector informal a 27.9%, un avance de 0.9 puntos respecto a julio de este año, y de 0.5 puntos respecto de agosto de 2015.
¿Y qué cuenta como “sector informal” el Inegi? “la proporción de la población ocupada en unidades económicas no agropecuarias operadas sin registros contables y que funcionan a partir de los recursos del hogar o de la persona que encabeza la actividad sin que se constituya como empresa”. Por ejemplo, las personas que ofrecen servicios de plomería o de electricidad fuera de la catedral de la Ciudad de México, las personas que laboran en los puestos de tacos y quesadillas, por mencionar sólo algunos.
Es así que si se suman los porcentajes de informalidad laboral, subocupación y del trabajo en el sector informal, un abrumador 94.1% de la población económicamente activa labora en condiciones de precariedad.
Es el gobierno al servicio de las trasnacionales y el imperialismo estadounidense el que ha impuesto estas condiciones de superexplotación.
Las trabajadoras y los trabajadores tienen que contar su verdad, dar su testimonio, en el camino de la organización y la lucha contra la precarización laboral.
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