Graciela Monje Docente de la agrupación Marrón, Secretaria de Salud del Suteba Quilmes
Jueves 6 de octubre de 2016 20:12
A tan sólo dos días de que decenas de mujeres de todo el país nos encontremos en Rosario, en las escuelas de Quilmes se siente el entusiasmo que genera entre las compañeras docentes y auxiliares (y también entre ellos) la importantísima instancia de organización que desde hace treinta y un años nos venimos dando en los Encuentros Nacionales de Mujeres.
En las aulas, en los pasillos de las escuelas, en la sala de maestros, surgen las charlas entusiastas respecto a los debates a desarrollar este fin de semana: la necesidad que el grito angustioso e indignante sobre los femicidios se convierta en organización para poner fin a la violencia machista que genera este sistema social y de la que los gobiernos son cómplices y responsables; que el repudio a la prisión de Belén, la joven tucumana injustamente condenada tras sufrir un aborto espontáneo, continúe con una gran campaña para luchar por su desprocesamiento, tras ser liberada por la lucha; que la indignación de saber que miles de mujeres (la mayoría pobres) mueren por realizarse abortos clandestinos en Argentina se convierta en lucha en las calles por conquistar el derecho a tener educación sexual, anticonceptivos para no abortar y legalización del aborto para poder decidir sobre nuestros cuerpos; que ante la precarización laboral, la explotación y el ajuste a los que nos someten a las docentes y a las madres de nuestros alumnos, el gobierno de Macri nos encuentre organizadas para enfrentarlo.
El entusiasmo por el Encuentro que expresaban las compañeras en las recorridas por las escuelas de Solano y Quilmes refleja también el recuerdo movilizante de las marchas del #NIUNAMENOS de los años 2015 y 2016. Pan y Rosas de Quilmes viaja con decenas de compañeras que se sumarán a una gran delegación nacional, en un momento en que el gobierno de Macri (como hizo el gobierno de Cristina Fernández) se niega a debatir y a aprobar en el Congreso el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, al mismo tiempo que desarticula programas como el de Salud Sexual y Procreación Responsable y el de Educación Integral, dejando a sus trabajadores y trabajadoras en la calle.
La "herencia recibida"
El gobierno kirchnerista apenas destinaba $ 4,50 por mujer para “prevenir y erradicar la violencia machista, "herencia recibida" que continúa el gobierno de Macri, mientras beneficia a McDonald’s, a las empresas de luz y gas que pretenden aplicarnos el tarifazo y a la Iglesia Católica, institución que recibe millones de peso a año a año y que es una de las principales defensoras de la penalización del aborto en nuestro país.
Esa Iglesia que cuenta con miembros como Monseñor Aguer, quien casualmente por estos días y en vísperas del ENM ha salido a decir que la ley de identidad de género es contraria a la ley "natural" y que debe ser derogada. Cualquier coincidencia con las viejas –y no tanto- declaraciones de Jorge Bergoglio, hoy Papa, no es casualidad. Luchar en las calles y en las aulas por nuestros derechos, es por tanto cuestionar a la Iglesia y su prédica medieval. Como dijimos desde aquel #NIUNAMENOS de junio del 2015: "Salgan que este día sea vuestro”, nos dicen en tono paternal, nosotras decimos “salimos”, para que este día y todos los días sean nuestros… y también de ellos. No nos “ponen” en la Panamericana ni en ningún otro lugar de lucha, nosotras decidimos donde estar. Peleamos por el Pan y también luchamos por las Rosas, y por eso este fin de semana estaremos en Rosario, donde esperamos encontrarnos con todas las compañeras que quieran y puedan sumarse.