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Racismo institucional. En mi barrio la policía nos retiene por el simple hecho de ser inmigrantes

Esta mañana uno de los barrios más populares de Madrid estaba plagado de patrulleros de policía que tenían un solo objetivo: cazar inmigrantes. Yo era uno de ellos.

Miércoles 15 de diciembre de 2021

Esta mañana uno de los barrios más populares de Madrid estaba plagado de patrulleros de policía que tenían un solo objetivo: cazar inmigrantes. No es una imagen nueva sino que se trata de algo que día a día tiene que padecer miles de personas en las barriadas obreras. Aparentemente son muchos los que fueron retenidos sin motivo alguno, entre otros quien escribe esta nota, y otros que seguramente ante una situación irregular se encuentren ahora ante un futuro incierto y el riesgo de deportación, por el simple hecho de caminar por la calle.

En las zonas del sur de Madrid como Carabanchel, Villaverde, Vallecas, Fuenlabrada o Móstoles son los barrios donde se concentra el grueso de la clase trabajadora y los sectores populares de la capital. También es donde vivimos la inmensa mayoría de la población inmigrante, muchos de ellos en situación de irregularidad o víctimas de la precariedad y el desempleo.

Son en esto barrios precisamente donde la policía se ceba con la juventud y las y los trabajadores migrantes. En zonas como Carabanchel, una de los distritos con las rentas más bajas de Madrid, desde hace mas de dos décadas todas las mañanas se agolpan cientos de personas en una de las plazas más emblemáticas de la zona, Plaza Elíptica. Son en su inmensa mayoría trabajadores inmigrantes en busca de que algún empresario le elija y pueda ese día conseguir algo de dinero. No es el único sitio donde se produce esta práctica, también en pleno centro de Madrid al lado de la estación de tren más importante de la ciudad, Atocha, se repite la misma escena.

Se trata sin duda de una práctica que recuerda a condiciones más propias del siglo 19 y de unos empresarios que se comporta como unos auténticos esclavistas. En la lógica cruel de este reparto de trabajo dependiendo de tu nacionalidad y tú nivel de vulnerabilidad cobras más o menos por tu jornada de trabajo. De esta manera tenemos que los subsahariano y personas que acaban de llegar al país y que por tanto están en mayor situación de vulnerabilidad cobran alrededor de 40 euros si trabajan todo el día.

Es la expresión más descarnada de un mercado laboral plagado de precariedad, pero que se ceba con las mujeres, la juventud y los migrantes. Estas redadas racistas tienen como objetivo en multitud de ocasiones precisamente acosar a estos trabajadores que tratan de ganarse la vida como pueden. El puño de hierro de un Estado que golpea sin misericordia a nuestras hermanas y hermanos inmigrantes contrasta con el guante de seda con el que trata a los empresarios que precisamente son los que se aprovechan de esta situación.

Esta realidad por ser cotidiana no deja de ser profundamente irritante y nunca se ha visto que organicen redadas contra los pistoleros, el nombre con el que se conocen a aquella patronal que utiliza a estos trabajadores.

El racismo institucional con el que nos acosa el Estado y una policía bajo el mando del gobierno “más progresista de la historia” solo puede merecer nuestro profundo odio y desprecio y la promesa de que tarde o temprano acabaremos con este miserable Régimen para ricos