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Red Internacional
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PAPA FRANCISCO. Encíclica ecológica: jugada clave en la política del Vaticano

La encíclica ecológica del Papa Francisco que algunos han catalogado de “revolucionaria”, se alza como una cortina de humo ante las grandes masas pobres y trabajadoras. Lejos está de presentar una salida real para la actual crisis ecológica.

Leah Muñoz

Leah Muñoz @leahdanmunoz

Lunes 22 de junio de 2015

El Vaticano sobre la crisis ecológica

Alabado seas, sobre el cuidado de la casa común es el nombre de la encíclica “ecológica” que el Papa Francisco publicó el pasado jueves 18 de junio como documento que aliente la discusión para la Cumbre del Clima que se llevará acabo en París en diciembre próximo.

En dicha publicación el Papa Francisco toca toda una variedad de puntos sobre lo que hace a la actual problemática ambiental y su relación con el sistema económico: la relación entre contaminación y cambio climático, la gestión del agua, la pérdida de biodiversidad, la deuda de países pobres, la desigualdad entre países ricos y pobres, y la debilidad de las reacciones de los empresarios y políticos.

Esta encíclica a unos días de su publicación ya ha recorrido todo el mundo y varios sectores de la Iglesia Católica, científicos, organizaciones ecologistas (Greenpeace Internacional, Fondo Mundial para la Naturaleza), la ONU y diversos gobiernos, como el gobierno imperialista de Francia, han opinado y elogiado el mensaje como una aportación “valiosa” por parte del Papa para enfrentar el cambio climático.

Pero si este documento se ha calificado como un “hito” no es solamente porque en él se combine conocimiento científico e histórico-social para analizar la crisis ecológica actual, sino porque uno de los sectores más reaccionarios, como lo es la Iglesia Católica, se posiciona aparente y tramposamente como un “fuerte crítico” de las consecuencias que toda la humanidad y la naturaleza resienten del predominio del sistema capitalista y su depredación ambiental.

Esta jugada política que hace la Iglesia Católica no puede bajo ningún punto de vista, considerarse progresiva para las grandes masas trabajadoras y pobres que en varias partes del mundo luchan contra los megaproyectos y sufren las consecuencias de la contaminación.

Lejos de eso, es reaccionaria ya que, a pesar de que declarara que los grandes responsables de la crisis ecológica son las empresas y el actuar político de los gobiernos, intenta usar su gran influencia para encauzar el desprestigio y el descontento que esto pueda generar, tras la confianza en que el sistema capitalista puede “humanizarse” y en que los gobiernos podrán “gobernar bien” para sancionar a los empresarios y forzarlos a que opten por energías renovables que no contaminen.

Bergoglio declara que los políticos han subordinado “el bien común” a los intereses económicos haciendo un llamado a que “la política no debe someterse a la economía” y que “necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida” reforzando la idea de que los gobiernos y empresarios pueden actuar por separado, cuando más bien los empresarios colocan a sus políticos para implementar planes imperialistas que preserven sus intereses económicos que en nada empatan con frenar la contaminación ambiental.

A pesar de que la encíclica argumenta que “la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto el derecho a la propiedad privada” el Papa no está llamando a la caída del capitalismo sino a confiar en que se puede reformar y por esa vía frenar la devastación ambiental.

La lucha por frenar la devastación ambiental está ligada a la lucha por acabar con el sistema capitalista que explota a los trabajadores y que pone la ganancia de los empresarios sobre los problemas ambientales, cualquier intento de resolver la crisis ecológica en los marcos del capitalismo resulta impotente.

Aunque dicho documento ha irritado a sectores más conservadores y de extrema derecha de la Iglesia y de Estados Unidos, al imperialismo franco no le ha caído en mal la manera en que el Papa intenta hacer de la próxima Cumbre del Clima de París un “lugar de esperanza” para muchos que se han desilusionado por el fracaso de los resultados de las Cumbres pasadas y que ahora las ven impotentes para resolver la crisis ecológica.

¿El papa Francisco comunista y revolucionario?

El Papa ha sido calificado, por sectores de extrema derecha de diferentes países y del interior de la Iglesia católica que no comparten su actuar político, de “comunista”.

Ahora diferentes diarios embellecen su escrito como un documento “revolucionario” haciendo a un lado que su figura ha sido clave para consolidar el avance de la restauración capitalista en Cuba con el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos. En realidad la relación del Papa Francisco y del Vaticano con el imperialismo ha sido muy estrecha.

Después de la gira del Papa por varios países de América Latina, a inicios de mes, para recuperar influencia en la zona y fortalecer la política restauracionista de Estados Unidos en el giro a derecha de los gobiernos posneoliberales de la región, esta encíclica es una carta fuerte desde el Vaticano que intenta fortalecer la imagen del “Papa del Pueblo” para facilitar maniobras futuras que atenten contra los intereses de las masas trabajadoras y pobres.

Es irreal pensar que la Iglesia católica, que se vio involucrada con regímenes fascistas y dictatoriales, y que históricamente ha sido brazo ideológico de la clase dominante, llamará a expropiar a los capitalistas de los cuales se beneficia con millones de dólares.

Muestra de que la encíclica en vez de revolucionaria es conservadora y reaccionaria es su pasaje donde dice que “tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto”. Un ataque más de la Iglesia contra las mujeres.

El Papa Francisco, que ahora se “preocupa” porque el salvataje de los bancos, debido a la crisis económica, esté “haciendo pagar el precio a la población”, fue cómplice de la dictadura en Argentina, habiendo sido incluso interrogado por crímenes de desaparición forzada en esta época negra para la historia latinoamericana.