En estos días previos al encuentro, vengo hablando con distintas compañeras de la facultad, del call center en el que laburo, con amigas de la vida y demás. Una situación nos atraviesa.
Viernes 23 de septiembre de 2016 14:19
Estas semanas que pasaron fueron semanas de todo. Semanas donde el gobierno de Macri hizo un festín con empresarios en Capital, rematando nuestras condiciones de trabajo al mejor inversor. Pasamos también por las 24 horas de televisión sin corte, con un mensaje claro “alentemos la persecución al más pobre”. Lo que buscan es el enfrentamiento entre los que padecemos las consecuencias de los tarifazos. Buscan desviar la atención demonizando a los pobres, mientras los que nos roban con los altos precios y ajustando nuestros salarios se manejan con total impunidad. Y como si nos faltara más, el fin de semana pasado se terminó de arreglar en una audiencia para nada pública, que paguemos doscientas veces más de lo que pagábamos el gas.
Todas estas cosas están pasando sin pedir permiso en nuestras casas, y en los ánimos se siente y mucho. Cada charla con mis compañeras me viene dejando la misma sensación. A muchas de las que ya estaban listas para viajar a Rosario, que jamás pudieron hacerlo y que después de dos #NiUnaMenos me dijeron “este año yo tengo que estar”, hoy se le presentan algunas dudas.
En cada casa golpea la misma situación, y el dilema es si frente a esto cada una de nosotras va a volverse sola a casa a hacer malabares para manejar la situación o intentamos enfrentarla con toda la fuerza que mostramos y que individualmente nos dio vernos entre otras miles levantando las mismas banderas los últimos 3 de junio en Plaza Congreso. A este encuentro no solo tenemos que salir a pelear por nuestros derechos, por los que peleamos desde siempre, como conseguir que el aborto sea legal para no despedir año a año a 300 mujeres que mueren por culpa de su ilegalidad; o para gritar #NiUnaMenos para que cada 28 horas no muera una mujer por un femicidio. En cada casa golpean también los tarifazos, los precios del supermercado, la paritaria que ya no alcanza, y golpea el no poder llegar a fin de mes. ¡Por eso también tenemos que organizarnos!
El ajuste busca debilitar nuestras condiciones de vida, y con eso nuestra organización. Frente a esto, las mujeres trabajadoras, estudiantes y amas de casa tenemos que mostrarnos más unidas, más fuertes peleando codo a codo para evitarlo. Venimos de doce años de gobierno kirchnerista que nos mantuvo precarizadas, que mantuvo ilegal el aborto, que nada hizo para parar la violencia machista. El macrismo hoy se para sobre eso para profundizarlo, el momento de decir basta es ahora.
Una única oportunidad, una sola vez en el año las mujeres tenemos esta posibilidad de ser miles en un mismo lugar para conversar, conspirar y volver nuevamente a nuestras casas, a nuestras universidades y trabajos a seguir organizándonos para generar un gran movimiento de mujeres, ya no cada una sola, sino con el respaldo de 65.000 mujeres como se espera que seamos este año en Rosario para no permitir que sigan pasando sobre nosotras.
Por eso, como le dije a cada compañera, cada una que viaje este 8, 9 y 10 de octubre llevando esta pelea, volverá mucho más fuertes para dar todas las batallas que tenemos por delante, no con un malabar propio sorteando nuestra suerte, sino con la fuerza de ser miles de mujeres organizadas, asqueadas de la prepotencia de los jefes, de la impunidad de los empresarios que hoy gobiernan y quieren decidir sobre nuestras vidas.
Me gustaría transmitir la respuesta que me dio una de esas mujeres, madre, trabajadora y estudiante de la UNLa cuando le mostré lo que estaba escribiendo: "Es un cachetazo que te dice dale, no te das cuenta que no hay condiciones ideales, que esto es justamente un encuentro que representa cada una de tus luchas diarias, reaccioná, date cuenta de que tenés que estar ahí porque no sos la única, son las mujeres de tu misma época las que viven tu día a día, remándola para salir adelante , como madres solteras, como mujeres injustamente golpeadas, maltratadas, hostigadas y por qué no cada vez más aisladas de un sistema al cual no le interesan los derechos de todas".
La intención de escribir para que se comparta y difunda esta nota es exactamente esta, las ganas de convencer a miles de mujeres más, que vean que a pesar de que vivimos todo eso, somos también las mujeres trabajadoras, estudiantes y amas de casa las que si unimos nuestras fuerzas podemos enfrentar todo eso.
Estas son las banderas que invitamos a levantar junto con mis compañeras de Pan y Rosas en este encuentro. Rosario nos espera. En estas semanas hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que ninguna quede sin viajar.