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Red Internacional
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Encuesta. Encuesta INE: con rostro de mujer, trabajadores pobres y precarios

Según la última encuesta complementaria del INE, las cifras dan cuenta de los bajos salarios, miseria y precariedad. Las mujeres son el rostro de las peores condiciones.

Pablo Torres

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile

Jueves 19 de julio de 2018

El INE publicó su nueva Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI), del año 2017. Con el objetivo de caracterizar los ingresos de los ocupados, así como otras fuentes de ingresos de los hogares, es un módulo complementario de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), se aplica cada año en el trimestre octubre-diciembre a cerca de 36.000 viviendas en zonas urbanas y rurales de todas las regiones del país.

Algunos datos centrales arrojó la encuesta, que dan algunos elementos sobre las "bases" del crecimiento económico y de la ganancia de los grupos empresariales:

1.- La mitad de las y los trabajadores percibe salarios de hambre; la mayoría son mujeres y casi la mitad trabaja en situaciones de informalidad. Según la encuesta, el 50% de los ocupados percibió ingresos menores o iguales a $379.673. Una cifra claramente bajo la canasta básica familiar (que en mediciones independientes llega sobre los $450.000). Esto corresponde a lo que llaman “ingreso mediano”, es decir, representativo de la mitad de la población. De esa cifra, la mayoría (52%) son mujeres, en un marco de mayor donde ha emergido un fuerte cuestionamiento a la violencia machista, abuso laboral; y casi la mitad (45,4%) son trabajadores informales, en situación de precariedad; 12% tiene entre 15-24 años y 30%, entre 55 y más.

2.- La mayor parte de la población ocupada, 18,1% (casi 1 de cada 5 trabajadores) gana cercano al salario mínimo, entre $200.000 y $300.000; 17,2% obtuvieron ingresos entre $300.000 y $400.000. El 12,2% de $400.000 a $500.000.

3.- El 70,9% de las personas ocupadas recibió ingresos menores o iguales a $554.493 (llamado “ingreso medio nacional” o promedio de ingresos). Aunque pareciera más alto, esto no alcanza a cubrir las necesidades en la familia trabajadora. Lo muestran los datos del endeudamiento familiar (46% del PIB) con 11 millones de endeudados (40% en mora) por montos que alcanzan el 71,1% del ingreso promedio, y 1 de cada 4 pesos (25%) es destinado solamente al pago de intereses y amortizaciones, y en una situación que 11 millones de personas están endeudadas, con casi un 40% de mora (retardo en el pago).

4.- Continúa siendo enorme la brechas de género, en que las mujeres reciben los peores salarios y condiciones de trabajo. Ya señalamos que el 52% de los peores salarios lo obtienen las mujeres. En el caso de los ingresos medio, para la mujer llegó a $319.725 y el ingreso mediano a $450.287. Una brecha de -20,5% y de -29,3% menos que perciben las mujeres. No solo es la carga de las tareas domésticas no pagas, sino los peores trabajos y sueldos. Y muestra la demagogia de empresarios, gobiernos y partidos del régimen que hablan de “agenda de género” mientras mantienen a la mujer trabajadora en las peores condiciones. La precariedad y pobreza no solo tiene rostro de mujer, sino una de las bases de las últimas décadas de modernización capitalista que defiende la derecha y la ex nueva mayoría.

5.- De los tramos más altos, de la clase empresarial (altos ejecutivos, gerentes, etc.) 1,5% ganó superior a $3.000.000 mensuales. El siguiente 12,2% de “ocupados” tuvo ingresos mayores a $1.000.000. Es decir, solo un 13,1% percibe entre 1 y 5 millones de pesos mensuales. Empleadores fue la categoría ocupacional que recibió los ingresos mensuales medio y mediano más altos ($1.312.290 y $800.000, respectivamente). Acá el INE se refiere a este sector de “empleadores” o gerentes y ejecutivos, así como altos cargos del sector público como “ocupados”. Sin embargo, no son trabajadores (o de la clase trabajadora) sino de la clase empresarial (como empleadores, ejecutivos, gerentes, o como jefes del sector público encargados de administrar de conjunto los negocios capitalistas).

6.- Quienes reciben los peores ingresos. Además de las mujeres, es el caso de los trabajadores por cuenta propia, incluso bajo el mínimo, pues la media sobrepasa apenas los 200 mil pesos mensuales ($201.177) y trabajadoras/es de servicio doméstico (en su gran mayoría también mujeres), quienes perciben salarios de $241.811 la media y $240.000 el promedio, salarios directamente de miseria.

7.- Los trabajadores públicos, si bien obtienen una media de $603.532, según la Unión Nacional de Trabajadores/as a Honorarios del Estado, para el año 2014 se identificaron un total de 350.255 trabajadoras y trabajadores a honorarios (en ministerios, municipalidades, hospitales, universidades y otras institucionales fiscales). De ese total, 186.722 pertenecen a instituciones fiscales y 153.533 a municipalidades. Es decir, casi un 60% de empleo precario en el Estado: al margen de toda protección laboral y, por ende, aunque desempeñan funciones habituales de la institución, no cuentan con garantías básicas de protección (límite de jornada, descansos, permisos, vacaciones, licencias médicas, protección de la maternidad, etc.) ni estabilidad.

Todo esto, sin considerar la enorme precariedad laboral del 30% que trabaja “subcontratado” (haciendo la misma labor, pero ganando peor y en peores condiciones), y según la encuesta, un 25% (1 cada 4) trabajadores lo hace de manera informal.

Estos datos son una de la expresión central de las “bases del modelo” que tanto defienden empresarios, gobiernos y partidos del régimen: precariedad laboral y salarios de hambre, donde las mujeres se llevan la peor parte. Lejos de toda la propaganda de los grandes medios como El Mercurio y Copesa, que salieron a anunciar que el sueldo medio "subió" respecto a 2017 (incluso, tomando como base que sigue siendo una encuesta, es decir, que aún todavía no se acerca a las condiciones reales de vida del pueblo trabajador, más bajas que las señaladas), toman como natural y explicable los sueldos de hambre, la precariedad laboral, la mayor explotación y opresión sobre las mujeres; las bases del "modelo" capitalista chileno de la mano del gran capital. ¿Tiempos mejores? Para los empresarios, no las/os trabajadores.


Pablo Torres

Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.

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