Ayer se realizó una asamblea a nivel Campus en Juan Gómez Millas (de la Universidad de Chile) donde se discutió acerca de la coyuntura nacional después del triunfo del rechazo en el plebiscito del 4 de septiembre, y también acerca de un Cordón de Educación Superior que se está buscando levantar para coordinar a las distintas universidades (públicas y privadas) e instituciones de formación técnica.
Jueves 22 de septiembre de 2022

Ayer se realizó una asamblea a nivel Campus en Juan Gómez Millas (de la Universidad de Chile) donde se discutió acerca de la coyuntura nacional después del triunfo del rechazo en el plebiscito del 4 de septiembre, y también acerca de un Cordón de Educación Superior que se está buscando levantar para coordinar a las distintas universidades (públicas y privadas) e instituciones de formación técnica.
La discusión en la asamblea se dio principalmente en torno a este último punto, ya que algunxs compañerxs plantearon que este Cordón debería ser un organismo paralelo a la Confech, además de que sería un organismo netamente organizativo pero sin un programa político o un pliego de demandas. Entre quienes plantearon lo de organismo paralelo se encontraban las y los militantes de Estudiantes por la Causa Popular (ECP) con el argumento de que la Confech “estaría muerta” y que por lo tanto hay que “desecharla”.
Desde Vencer planteamos que es sumamente importante fortalecer una coordinación de estudiantes de base como lo es un Cordón, pero que este no puede ser solamente organizativo, sino que tenemos que discutir, a través de asambleas de base en las distintas universidades, y con los métodos de democracia directa (elección de delegados mandatados y revocables), un pliego unificado de demandas que tome reivindicaciones históricas estudiantiles pero también de la clase trabajadora como tal.
Entre estas demandas, planteamos por ejemplo pelear por un presupuesto de emergencia para la educación para resolver problemas de calidad, infraestructura, alimentación, salud mental, transporte y mantención, la condonación del CAE y toda la deuda educativa sin indemnización a los bancos, co-gobierno triestamental en las universidades, educación gratuita, de calidad, democrática y no sexista; un sueldo mínimo y jubilación de $650 mil, condonación de las deudas de los servicios básicos, no al TPP11, libertad a los presos políticos de la revuelta y mapuche y nacionalización de los recursos naturales.
Sin embargo sabemos que para pelear seriamente por estas demandas estructurales es necesario la coordinación entre las y los estudiantes universitarios con las y los secundarios, pero en busca de la unidad con la clase trabajadora, en la perspectiva de un paro nacional que arranque nuestros derechos de las garras de los poderosos.
Y para esto el paso de avanzar en una coordinación como la que se plantea es sumamente progresivo, pero tiene que tener un programa. Luego, defendimos en la asamblea la idea de que este organismo no puede ser paralelo a la Confech como defienden algunos grupos como el ECP. Esto ya que el problema no es la Confech propiamente tal, sino quienes la dirigen y la han dirigido todo este tiempo (las juventudes de gobierno), porque “no está muerta”, sino que quienes la tienen debilitada se han encargado de aquello, para desmovilizar al movimiento estudiantil, porque saben que ahora que son gobierno este puede ser una piedra en el zapato para ellos. Y también porque si se plantea una coordinación paralela a la Confech (y que además no tenga programa), en última instancia es dejar que quienes sigan dirigiendo la Confech se sigan acreditando la representatividad del movimiento estudiantil, y terminen haciendo pactos por arriba ya sea con el gobierno (del que forman parte) o incluso con empresarios de la educación para bajar las movilizaciones por arriba recibiendo miserables migajas como lo han hecho siempre. Es necesario una coordinación, pero una que le exija y ponga en aprietos a los dirigentes de la Confech, para recuperar los organismos históricos del movimiento estudiantil y convertirlos en organismos de lucha y organización bajo democracia directa.
Es por esto que discrepamos totalmente con el ECP en construir “organismos paralelos”, ¿no dicen que hay que enfrentar al reformismo oportunista? ¿Y eso lo hacemos levantando organismos paralelos a los que dirigen dejándolos tranquilos mientras pactan por arriba? Las y los revolucionarios somos conscientes de que para enfrentar a la burocracia estudiantil y a los reformistas hay que meternos en su terreno para sacarlos de sus sillones que funcionan como obstáculo para la organización y movilización.
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Por otra parte, en la asamblea -y después de mucho tiempo- aparecieron militantes del Frente Amplio. Respecto de las juventudes comunistas, estas si aparecen en las asambleas pero nunca hablan, ya que al parecer están más ocupados censurando propaganda de otras corrientes de izquierda o apoyando a sus alcaldes como Irací Hassler que reprime a estudiantes secundarios como en el IN o en el INBA, o a sus concejalas como Dolores Cautivo de Arica que pide más milicos en la frontera.
Desde el Frente Amplio intervinieron en la asamblea básicamente para dos cosas (nos referiremos netamente a las discusiones políticas, porque precisamente realizaron comentarios despolitizados, los que probablemente tenían el objetivo de desviar la discusión y hacer perder el tiempo): Decir que “tenemos que poner las energías en otras cosas” y que por lo tanto no están de acuerdo en levantar una coordinadora de base, y que movilizarnos no sirve ya que “no sirve que 200, o 300 estudiantes estemos en la calle”, y que tenemos que esperar a un futuro indeterminado donde seamos más quienes queramos movilizarnos, como si la organización cayera del cielo y ellos no jugaran ningún rol en la desmovilización.
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Es decir, buscan que no haya ningún tipo de organización ni coordinación de nada y esto no es sorpresa para nadie, pues actualmente son gobierno y su proyecto de “cambio” mediante la convención constitucional -el que nació precisamente para desmovilizar la rebelión del 2019 y que no tocaba los pilares fundamentales de la herencia de la dictadura- fue derrotado por su conducción política de cederle en todo a la derecha (militarización del wallmapu, represión a estudiantes, que la crisis la paguen las y los trabajadores, etc). Por lo que su perspectiva es rogarle a la derecha que acepte una nueva cocina parlamentaria para volver a realizar un proyecto constitucional más moderado que el pactado en el Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre. Claramente no quieren que haya movilizaciones estudiantiles que sean críticas a esa política.
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Benjamín Vidal
Periodista - Universidad de Chile