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UNAM. Enrique Graue, escucha: los jóvenes y el movimiento estudiantil no somos narcomenudistas

La rectoría de la UNAM, en conjunto con el Gobierno Federal, local y los medios de comunicación vienen implementando una campaña en contra de la juventud y el movimiento estudiantil, en donde se nos acusa de ser narcotraficantes y violentos.

Viernes 11 de marzo de 2016

Enrique Graue, rector de la UNAM, ha declarado para diversos medios que “es hora de que se vayan los ocupantes del “Che Guevara” y que la UNAM está sentida por la liberación de Jorge Esquivel “el Yorch”.

A esta campaña se suman diversos medios de comunicación como el Universal y Radio Fórmula que el 9 de marzo publicó una nota de corte policíaco, al estilo del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), donde dan a conocer los nombre de supuestos ocupantes del auditorio “Che Guevara” y se les vincula con diversos delitos como narcomenudeo, daño en propiedad ajena, amenazas y lesiones.

Espionaje y sanciones a la disidencia política

El movimiento estudiantil en diversas ocasiones ha denunciado el espionaje que la Rectoría y sus autoridades desarrollan en contra de los diversos movimientos. En la toma de la Dirección General de los CCH se encontraron archivos que detallan los nombres de los activistas, e integrantes de diversos colectivos, así como sus actividades políticas, correos electrónicos y conversaciones en diversas redes sociales.

Al mismo tiempo, la UNAM mantiene un órgano inquisidor y medieval el Tribunal Universitario (TU) que ha expulsado a más de 500 estudiantes por motivos políticos después de la Huelga de la UNAM. Este órgano no permite la defensa de los implicados, se sabe que si enfrentas un proceso en TU es segura tu expulsión, suspensión o actas.

Es claro que el periodicazo en Radio Fórmula donde se detallan nombres de los ocupantes del Auditorio, es resultado del espionaje de la Rectoría y la alianza con el Gobierno Federal y local, hace unos años se nos acusaba ser terroristas, ahora se nos acusa de ser narcomenudistas, narcotraficantes y de esta forma se justifica la criminalización, el encarcelamiento, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, la tortura y diversos mecanismos de represión.

Mientras la Rectoría gasta millones en espiarnos y en pagar notas con una clara línea criminalizadora haciendo mancuerna con Mancera y el Gobierno Federal, ninguno de los casos por desapariciones o violaciones dentro de la UNAM ha sido castigado, y ningún recurso económico, jurídico o político ha sido destinado por la rectoría, para esclarecer los hechos. Innumerables veces se ha solicitado la presentación de vídeos para este tipo de investigaciones y las autoridades universitarias se han negado a entregarlos.

No somos narcos

Desde la Juventud del Movimiento de los Trabajadores Socialistas (MTS), pese a que defendemos a los ocupantes del Auditorio contra las campañas macartistas de las autoridades, no nos ahorramos las críticas siempre políticas que le tenemos a los compañeros, los cuales mantienen una política sectaria y misma que repele a la gran mayoría de la base estudiantil. De esta forma, su base de apoyo, se ha reducido a un grupo de vanguardia, desligado de la sensibilidad del estudiante común y que no ve la necesidad de su estancia en el Auditorio.

Sin embargo, desde la supuesta guerra contra el narcotráfico que ha militarizado diversos estados del país, a los luchadores sociales se nos acusa de ser narcos y así se criminaliza a la protesta social. Enrique Graue se suma a la táctica del gobierno y pretende terminar con el movimiento estudiantil, acusándonos de narcomenudistas. La campaña orquestada en contra de los ocupantes es el primer paso para implementar una política de represión, criminalización y amedrentamiento en contra del movimiento estudiantil.

Más allá de las críticas fraternas y políticas a los ocupantes, repudiamos esta campaña y nos solidarizamos, porque si tocan a uno, nos organizamos miles.

Lo que indigna en la UNAM no es la liberación de Jorge Esquivel como Graue sostiene, lo que indigna es su política de hacernos pasar por narcomenudistas, el que declare que como última salida se hará uso de la fuerza pública para desalojar el auditorio y que se respalde en el Consejo Técnico de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) para decir que apoyamos sus decisiones, cuando se sabe que la estructura del gobierno en la UNAM no es representativa y es antidemocrática. Los estudiantes de la FFyL organizados en asamblea definieron el repudio a la entrada de la fuerza pública y que las resoluciones sobre el espacio se tomarán por la comunidad y no por las autoridades universitarias.

Por una organización independiente frente a la política de la Rectoría

La política de la Rectoría trata de aniquilar los cuestionamientos de la juventud en torno a la privatización y elitización de la UNAM y los mecanismos antidemocráticos en la toma de decisiones, pero que se moviliza por los problemas nacionales y ha jugado un papel activo en la lucha del Sindicato Mexicano de Electricistas, en el #YoSoy132, en la solidaridad con los profesores que enfrentan la Reforma Educativa y en las movilizaciones por la presentación con vida de los 43 estudiantes desparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa y que denunció la asociación del narco y el Estado.

Desde la Juventud del MTS, repudiamos y exigimos alto al hostigamiento a la juventud y el movimiento estudiantil y hacemos un llamado a los colectivos estudiantiles, organizaciones políticas, estudiantes, académicos, trabajadores y al movimiento estudiantil que salió a movilizarse por Ayotzinapa a organizarse de forma independiente de las autoridades universitarias, en asambleas y coordinar una lucha que nos permita frenar la política tan reaccionaria impulsada desde la Rectoría. ¡Alto a la criminalización de la protesta!