El presente ciclo de Pedagogos nacionales, abordará las principales corrientes de la tradición del pensamiento pedagógico nacional, expresado en diferentes textos emblemáticos y autores fundamentales del campo. Agradecemos a los compañeros de Reactiva contenidos por compartir el material audiovisual de su "Ciclo de pedagogos nacionales", columna del programa "A la olla con los grillos" emitido por Radioactiva FM 102.5.
Domingo 1ro de julio de 2018
Enriqueta Compte y Riqué es una de la figuras consulares en la historia de la construcción de la enseñanza pública uruguaya del siglo XX y de la educación preescolar en particular.
Fundadora del primer Jardín de infantes de América Latina en 1892, en esta ocasión queremos revalorizar la significación histórica de su intervención en la esfera pública del país como mujer y pensadora, además de entender las fuentes escolanovistas que la influyeron y nutrieron su obra y pensamiento.
División sexual en el campo pedagógico
Aunque la profesión magisterial en su composición ha sido históricamente femenina en su origen y devenir, y a pesar que las maestras han sido la mayoría en la praxis concreta de la educación escolar y preescolar en toda la historia del Uruguay; sin embargo la producción intelectual y teórica en el campo de la pedagogía nacional, ha sido notoriamente masculina.
Con honradas excepciones la mujeres han intervenido, o se les ha permitido intervenir en el campo pedagógico, nos bastan los dedos de una mano para enumerarlas: María Stagnero, Enriqueta Compte y Riqué, Luisa Luisi, Armonía Sommers, Reina Reyes.
Nos animamos a aventurar que dicha división entre la abrumadora y masiva mayoría de mujeres que han ejercido la práctica escolar en la historia, y su escandalosa minoría en la producción intelectual sobre pedagogía, mayoritariamente masculina, obedece no a otra cosa que a la sociedad patriarcal que atraviesa todos los ordenes de la vida social e intelectual, incluida la enseñanza y el pensamiento pedagógico.
Enriqueta y las mujeres del Novecientos: ¿transgresión o asimilación?
La etapa comprendida por los primeros años del siglo XX se caracterizó en Uruguay por una profusa e intensa producción artística e intelectual que se denominó en el campo literario como Generación del Novecientos.
En el imaginario social y cultural uruguayo, las tres poetisas del período: Delmira Agustini, Juana Fernández Morales (de Ibarbourou) y María Eugenia Vaz Ferreira no sólo conforman la trinidad femenina del canon de la literatura uruguaya de la primera mitad del siglo XX, sino que además representan la transgresión del orden patriarcal de la sociedad uruguaya del Novecientos... o no?
¿En última instancia que resultó más desafiante para el poder patriarcal del Uruguay del Novecientos: los poemas eróticos y sensuales de Delmira, que confirmaban la misógina hipótesis freudiana de que la mujer solo canaliza su libido y su pulsión sexual a través del deseo erótico, mientras el hombre lo viabiliza a través de la ambición y la iniciativa personal y su consecuente intervención en la esfera pública y la política?
O en cambio mujeres como Enriqueta que disputaron un campo discursivo e intelectual, dominado mayoritariamente por hombre, como Carlos Vaz Ferreira y Pedro Figari, entre otros.
¿En último lugar la lírica de Delmira no circunscribe a la mujer al orden de lo privado de su deseo erótico, mientras que la praxis intelectual de las pensadoras y pedagogas uruguayas verdaderamente transgrede las limitaciones que les impone la sociedad patriarcal, irrumpiendo en la esfera pública?
Escolanovismo utópico y científico
Una de las principales influencias presentes en el pensamiento y la praxis de Compte y Riqué, es la de Friederich Fröebel, pedagogo alemán, creador y fundador histórico de los Jardines de infantes, los Kindergarten en Alemania, a principios del siglo XIX.
Jesús Palacios en su libro "La cuestión escolar" caracteriza y define dos etapas en el movimiento de regeneración pedagógica conocida como Escolanovismo; una primera "individualista, idealista y lírica" cuyos exponentes serían Rousseau, Pestalozzi y Froëbel, abarcando desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX; y una segunda etapa caracterizada por sistematizaciones y diversos métodos, que sería la corriente de la Escuela Nueva de Montessori, Decroly, Dewey, Claparède, entre otros, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Mientras en la primera etapa la reacción ante la escuela tradicional se basaba en la intuición espistemológica (brillante) generada por el interés y el descubrimiento del niño como sujeto de aprendizaje, en la segunda etapa basada en una psicología del aprendizaje no conductista: iniciada primero por el francés Wallon, y posteriormente por el suizo Piaget; la Escuela Nueva sentó las bases epistemológicas y científicas (no positivistas), de una verdadera teoría pedagógica, ratificada o rectificada en la praxis y la experimentación didáctica.
En la transición del Escolanovismo utópico al científico, es que queremos situar el pensamiento y la praxis de Enriqueta, tensionada por las realizaciones del escolanovismo de su época, pero enamorada de los ideales y valores de la experiencia froebeliana de los primeros Jardines de Infantes del siglo XIX.
Matias Matonte en "A la olla con los grillos". Radioactiva FM 102.5: