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Red Internacional
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Juventud Precarizada. Ensenada, ciudad precaria

Crónica de una joven estudiante y trabajadora precarizada. Interminables horas de trabajo por unos pocos pesos y muchas dificultades para acceder a la salud y la educación.

Sofía Mateo Estudiante y trabajadora precarizada

Sábado 29 de febrero de 2020 12:52

Soy Sofía, vivo en un barrio de Ensenada con mi vieja y mis 4 hermanes. Estoy por cumplir 19 años y egresé de una escuela secundaria pública en el año 2018.

Actualmente trabajo de forma precaria en un bazar. Al mismo tiempo me anoté para estudiar en la universidad. Como miles de pibes la crisis económica me obliga a tener que trabajar precariamente para aportar en mi casa. Hasta el mes de noviembre del año pasado, para poder llegar a fin de mes, íbamos al municipio a buscar una bolsa de alimentos. Pero este mes, cuando fui con mi vieja a buscarla, nos encontramos con que no había recursos para seguir garantizando esa "ayuda".

Los laburantes del municipio nos dijeron "no hay mercadería, pasate el mes que viene". Pasaron dos meses y sigue faltando esta ayuda que es tan fundamental para mi familia y muchos vecinos de Ensenada.

Mientras el intendente Mario Secco recibe millones de pesos de Copetro (una fábrica que persiste con las emanaciones tóxicas hace años y que lleva a la contaminación del agua, el aire y los alimentos de la región), nuestras familias no pueden acceder a una bolsa de alimentos para cubrir las necesidades básicas y los jóvenes, además, estamos destinados a atendernos en salitas vaciadas, sin recursos.

Porque a la vez, vivo en carne propia la imposibilidad de poder acceder a una buena salud pública. A dos cuadras de mi casa hay una salita barrial pública de gestión municipal en la cual hace varios días atrás fui a sacar un turno para el ginecólogo y la respuesta de la trabajadora administrativa fue: "no mamita, acá no hay ni forros y tampoco pastillas, sabes la cantidad de chicas del barrio que vienen con sífilis y no tenemos nada para darle, ni antibióticos tenemos, mucho menos va a haber ginecólogos, esto está abandonado, de no ser por nosotras que venimos acá esto no funciona, solo tomamos la presión y hay un solo médico, un pediatra que ya se jubiló, pero como no bajan presupuesto, tuvo que volver a atender".

La mayoría de les jóvenes estudiantes precarizados no podemos acceder a tener métodos anticonceptivos de calidad, ESI y ni un laburo digno. “Por diversos motivos” como el pago al FMI, o que todo el presupuesto se destina en campañas políticas. Por eso no llegan a los consultorios de los médicos, ni a los hospitales y salitas los métodos anticonceptivos básicos, tampoco llegan a convertirse en una alternativa viable para millones de mujeres que buscan cuidarse cuando tienen relaciones sexuales.

También somos los que más sufrimos la falta de trabajo. Los pibes de entre 16 y 24 años somos los que pertenecemos a la población económica activa, es decir, que trabajamos o buscamos trabajo. Los que tienen "suerte" se encuentran laburando más de 12 horas, con una duración promedio de cada empleo de 12 meses y con un salario 40 % más bajo que los adultos.

Hace un tiempo se llevó a cabo en la Ciudad de La Plata y GBA la "Expo Empleo" y uno de los títulos era "Buscan trabajo, los hacen jugar a tenerlo" consistía en eso... el que jugaba mejor, tenía el laburo.

Los puestos eran nada más ni nada menos que de empleos temporarios y precarios, como locales de comidas rápidas, o Deliverys como Pedidos Ya, Glovo, Rappi que desde ya sabemos que estas empresas no cuentan con obras sociales, ni con sueldos fijos.

Se presentaron alrededor de 66 mil pibes. Las "ofertas" principalmente eran orientadas hacia multinacionales y grandes marcas como Burger King, Mc Donald’s, KFC, Mostaza, entre otras. Al llegar a los stands, los encargados del puesto, hacían "jugar" a los pibes simulando que estaban laburando.

Bumeran, la app destinada a la búsqueda de trabajo, en la que había una fila de 20 personas para encontrarse solo con un concurso que consistía en armar un puente de naipes en menos de treinta segundos.

En Ensenada la mayoría de los jóvenes no cuentan con un trabajo para poder sostener sus gastos o simplemente para poder estudiar.

Salgamos de esto, salgamos de la precariedad. Pagando la deuda al FMI no hay futuro para los jóvenes. Organicémonos, demos pelea, salgamos a las calles, que no nos quiten lo que es nuestro, que no nos quiten la salud, la posibilidad de poder cuidarnos y estudiar en condiciones. ¡Qué no nos roben el futuro!