A falta de veinticuatro horas para la constitución de las Cortes en Castilla y León, el PP aún no ha logrado sumar los apoyos para constituir gobierno y dependería de un Vox que exige la entrada al Ejecutivo.

Roberto Bordón @RobertoBordon13
Miércoles 9 de marzo de 2022
Las negociaciones por el gobierno de Castilla y León aún continúan sin resolverse ya que Vox se mantiene firme en sus exigencias a un Partido Popular que no desea repetir elecciones pero que tampoco le agrada la entrada de la ultraderecha en el Ejecutivo. El partido de Abascal exige la presidencia de las Cortes, así como cuatro Consejerías, un reparto similar al que tuvo PP y Ciudadanos en la anterior legislatura.
Alfonso Fernández Mañueco, líder del PP en la región, continúa negociando con la ultraderecha, así como con algunos partidos de la España Vaciada para tratar de gobernar en solitario sin que Vox entre al Ejecutivo. Una postura que hace unas semanas era más firme y que ahora, ante la presión de un acuerdo y tras la caída de Pablo Casado de la dirección nacional, tiene matices.
Porque si hasta hace poco era una línea roja de Génova el impedir que Vox entrase al gobierno, la nueva dirección nacional deja las manos libres a Mañueco para negociar según crea conveniente. Algo que ha sido aprovechado por el candidato del PP que aún así insiste en pactar primero un programa de gobierno donde predominen las tesis de su partido, antes que entrar en el reparto de cargos. De esta forma, trataría de limitar las posibles acciones de una ultraderecha dentro del Ejecutivo.
Si bien, Vox no cede y mantiene su postura de exigir tanto la presidencia de las Cortes de Castilla y León, como un peso en el Ejecutivo similar al que tenía Ciudadanos en la pasada legislatura (cuatro consejerías). Esto no solo habría dificultado las negociaciones a nivel autonómico por el impacto en la opinión pública, sino que estaría levantando ampollas a nivel interno del PP.
Los populares, aunque tras el cambio de dirección parecen más abiertos a posibles pactos, son conscientes del problema electoral que puede suponer la entrada de Vox a un Ejecutivo autonómico. Por un lado, porque podría consolidar la posición del partido de Abascal dentro del bloque de derecha y amenazar como ya está haciendo a una parte de su base social, algo que se pudo comprobar en las propias elecciones de Castilla y León. Por otro, porque daría munición al PSOE y Unidas Podemos para movilizar a su electorado en futuros comicios, al mismo tiempo que podría añadir un desgaste a la marca del PP en aquellos lugares donde trata de aparecer como moderado.
Un ejemplo de esto último sería Andalucía, donde a principios de año se planeaba un adelanto electoral que iba a darle al PP una sencilla mayoría absoluta o casi tras el desbarajuste del PSOE andaluz y que tras múltiples eventos ajenos a su control como la pelea Casado versus Ayuso han terminado por destrozar sus planes. Ahora Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía y del PP andaluz, observa con preocupación que se firme este acuerdo en Castilla y León y que efectos puede tener de cara a unas elecciones a final de año en Andalucía.
El que se dé o no este acuerdo aún no está confirmado, pero mañana jueves se tendrá una primera pista con la constitución de las Cortes, momento donde si hay un acuerdo PP-Vox se podrán repartir los cargos de la Mesa del parlamento autonómico y en caso de que no, existe la posibilidad de que sea el PSOE quien tome la mayoría en dicho órgano.

Roberto Bordón
Andalucía