La semana comenzó caldeada políticamente entre las denuncias de Maduro en medio de una larga conferencia de prensa y la marcha de la derecha opositora de este miércoles, todo esto en medio de un clima de mayor tensión política.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Jueves 19 de mayo de 2016
Una crispación creciente
La situación es seguida más allá de las fronteras nacionales, siendo que dos clásicos diarios y voceros de países imperialistas, editorializaban sus ediciones con titulares como el que hacía el New York Times, “Venezuela en un espiral hacia abajo”, o el Financial Times hacia el otro lado del atlántico, “El hielo finalmente comienza a resquebrajarse en Venezuela”, tanto para hacer alusión a la crisis política que vive el país desde la visión imperialista como para proponer salidas alineadas con las de derecha local, y en claro tenor injerencista plantear una ruta que “debe implicar la condena internacional”.
En el plano local, en su extensa conferencia del martes, Maduro informaba que se prepara para hacer frente "a la peor agresión" que ha sufrido el país en la última década y que es "víctima" de una agresión "mediática, política, diplomática", declaraciones que hacía este martes, un día después de que se oficializara el llamado decreto de "estado de excepción y emergencia económica" que dictara el viernes pasado.
Horas más tarde de ese mismo día, la derecha opositora declaraba, en la voz de Capriles Radonski, convocaba a rechazar el decreto por "inconstitucional" llamando a "desconocerlo" en caso de que “el gobierno se empeñe en aplicarlo”. Y el adeco Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional, sostenía que el gobierno de Maduro "está en una situación muy comprometida, muy frágil y muy endeble y tiene que hacer mano de un disparate como este (...) para tratar de simular que tiene fuerza para mantenerse en el poder".
Todas estas declaraciones se prefiguraban en el marco de la marcha organizada por la derecha para este miércoles, que como ya había anunciado el gobierno, que no iba a tener el paso abierto hacia el centro de Caracas por no contar con “el permiso”, donde se encuentran los principales poderes políticos del país, incluyendo el CNE hacia donde se proponía dirigir la oposición. La marcha fue impedida de continuar su ruta planificada por fuertes vayas militares, llegando incluso al uso de bombas lacrimógenas para impedir el paso. Situaciones que también se dieron en ciudades de estados como Carabobo, Barinas, Zulia, Mérida, y Nueva Esparta.
Pero es de constatar que la derecha continúa mostrando poca capacidad de movilización de calle como lo supo tener en otros tiempos, o si lo medimos con su caudal electoral como se expresó el pasado 6D. En capacidad de gente no fue contundente como sostienen sus organizadores, hecho que les ha venido dificultando para darle fuerza de masas callejera, pero sí consiguieron trascender mediáticamente.
Pero la jornada tuvo su ribete político con las afirmaciones del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, quien afirmó que si Maduro busca impedir el referendo revocatorio será "un dictadorzuelo más". A lo que no faltó la rápida respuesta de la Canciller Delcy Rodríguez, afirmando con respecto a Almagro que "forma parte de la escoria imperial".
Pero qué pasa en las Fuerzas Armadas
Es más que sabido que Maduro se viene sosteniendo con el apoyo de las Fuerzas Armadas Nacional Bolivarianas (FANB), en un marco de un proceso que hemos venido llamando de una cada vez mayor bonapartización del gobierno, además de la fuerte influencia que ejerce tanto en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) como en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Esto es lo que le ha permitido hasta ahora venir navegando en las aguas turbulentas de la crisis económica, social y política que vive el país.
Hasta aquí pareciera nada nuevo bajo el sol, sino fuera porque comienzan a expresarse disensos en las cúpulas militares, al momento no a través de militares activos, sino de generales en retiro pero que hasta hace poco ocupaban cargos muy importantes, tanto en el Ejército como en el propio gobierno. Sobre todo, porque tienen en común el venir del tronco original del chavismo en el plano militar y que dicen defender el “legado de Chávez”.
El caso más notorio es el de Mayor General (R) Clíver Alcalá Cordones, exjefe de una de las Regiones Estratégicas de Defensa (Redi) del sureste del país, y que pasó a retiró poco después de la muerte de Chávez. Este martes expresaba su descontento contra el Gobierno de Maduro afirmando que "Lo que vimos el 4 de febrero (1992) lo estamos viendo en este momento”, refiriéndose a la fecha que llevó a Chávez a dirigir un intento de golpe de Estado. Estas declaraciones suman a las que hace poco tiempo diera el también Mayor General del Ejército en retiro Miguel Eduardo Rodríguez Torres, y que fue Ministro del Interior hasta octubre de 2014, sosteniendo que “Hay que entender que el comandante Chávez no está y que tiene que haber cambios”.
Entre tanto, Capriles y otros voceros de la derecha, que hoy volvió a marchar exigiendo la agilización del revocatorio, multiplican sus llamados a los militares, con afirmaciones del tipo "La hora de la patria reclama de los herederos del Ejército Libertador fidelidad a la ley y lealtad al pueblo venezolano". Lo que están buscando, evidentemente, es un acuerdo con un sector de las FANB, a expensas de Maduro.
De hecho, las FANB están en el centro de la escena. No es de descartarse que estos militares, utilizando un lenguaje del “legado de Chávez”, estén haciendo manifiestas las discusiones que pueden estarse viviendo entre la oficialidad. Pueden venir ejercer “presión” -para no usar otro término más fuerte-, por una transición más acelerada en el país, y de allí en que sostienen que el revocatorio que viene impulsando la derecha tiene que realizarse. Esta situación vendría a sumar un factor más, al venir desde el interior de las FANB, que puede apuntar a una profundización del conflicto.
Ni el plan de la derecha ni la opción que ofrece el gobierno son salidas para los trabajadores
El gobierno intenta reforzar su bonapartismo mientras la derecha opositora, con respaldo del imperialismo y sus aliados en la región, buscar sacar a Maduro del gobierno lo antes posible y, entre las distintas variantes “destituyentes”, ha encontrado en el referéndum revocatorio una vía para aprovechar, con su demagogia democrática, el descontento popular y encubrir su programa profundamente antiobrero, antipopular y reaccionario.
Como hemos escrito en un reciente artículo sobre la firma por el Presidente Maduro del decreto de “estado de excepción y emergencia económica”, que le confiere a sí mismo extensas atribuciones por otros 60 días, ampliando los alcances del que feneció caducó pocos días atrás, éste solo busca fortalecer los aspectos más bonapartistas, es decir autoritarios, del gobierno, algo opuesto a los intereses de los trabajadores y el pueblo, y así lo hemos denunciado.
Sostenemos que la incorporación de la figura de “estado de excepción”, aunque se haga con el pretexto de un supuesto “golpe de Estado”, condiciona las libertades públicas y amplía las atribuciones de las fuerzas de seguridad, apunta a reforzar el control social ante el enorme malestar popular que puede estallar en saqueos y bloqueos, así como contra los paros y luchas de los trabajadores, justificando una mayor “militarización” de las zonas populares, la “criminalización de la protesta obrera y popular" y, eventualmente la represión, para seguir aplicando una política económica que descarga lo más duro de la crisis sobre las espaldas del pueblo trabajador.
Más que nunca, ante la crisis, hace falta un posicionamiento políticamente independiente. Contra el “estado de excepción”, y también contra la derecha reaccionaria, ¡Plan de Emergencia Obrero y Popular y Asamblea Constituyente Libre y Soberana!. Son los trabajadores y el pueblo pobre los que pueden abrir el camino a una salida progresiva a la crisis nacional.