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Venezuela

Crisis Política. Entre la injerencia imperialista y un acatamiento parcial al paro cívico de la MUD

Intervencionismo imperialista con nuevas medidas contra el gobierno de Maduro y un acatamiento parcial al paro cívico de la MUD, marcaron la jornada a pocos días de las elecciones a la “Constituyente”.

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Jueves 27 de julio de 2017

Luego que el gobierno de Trump sancionara a trece funcionarios de Maduro , la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley, defendió enfáticamente tales sanciones, amenazando con aplicar más severas medidas. Mediante un comunicado, esta funcionaria yanqui declaró que "Estados Unidos va a mantener todas las opciones sobre la mesa, incluida la de sancionar a cualquiera que se sume a la Asamblea Constituyente". En un nivel de injerencismo imperialista exacerbado, la embajadora ante la ONU amenazaba con "medidas adicionales" contra Venezuela y funcionarios del gobierno.

Con el clásico tono prepotente imperialista y cargado de cinismo, declaraba además que "Estados Unidos hizo una promesa a los venezolanos cuando dijimos que no íbamos a quedarnos al margen y ver cómo el régimen de Maduro continúa tratando brutalmente a sus ciudadanos y destruyendo su democracia". Como si la principal potencia imperialista del mundo no tratara brutalmente y violara todo derecho democrático en cuanto país haya invadido, incluso dentro de su propio territorio levantando un muro infame entre Estados Unidos y México. Lo que menos le interesa al imperialismo yanqui son cuestiones de “democracia”, sino darle el mayor apoyo a la oposición en momentos en que se avanza a mayor virulencia política a pocos días de la farsa de Constituyente de Maduro, y la derecha arrecia con su ofensiva política.

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Según la diplomática imperialista, las sanciones anunciadas este miércoles por el Departamento del Tesoro suponen cumplir con esa "promesa", actuando contra "individuos vinculados con la corrupción y la violencia contra el pueblo venezolano". Entre los sancionados están el jefe de la Comisión Presidencial para la Constituyente y exvicepresidente de Venezuela Elías Jaua; la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena; la exministra y miembro de la comisión para la Constituyente, Iris Varela; y el defensor del Pueblo, Tarek William Saab. De la mano de Haley, Estados Unidos llevó en mayo pasado la situación en Venezuela ante el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque no propuso ninguna acción por parte de Naciones Unidas.

La mayor injerencia de Estados Unidos se apoya en el brutal giro bonapartista de Maduro, el mantenimiento del estado de emergencia y la represión, para apuntalar a la derecha de la MUD, que ya demostró sus credenciales golpistas en el año 2002 (muy lejos de la "democracia" de la que hablan los políticos imperialistas de Estados Unidos). Hay que rechazar esta escalada injerencista del imperialismo yanqui, con sus sanciones incluidas, que se mueve cínicamente hablando sobre derechos humanos y “democracia”.

Pero el rechazo a la injerencia imperialista estadounidense no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, pero las cuentas con las violaciones de los derechos democráticos y humanos, con los corruptos funcionarios del gobierno nacional y sus actos de represión -que caen siempre con más saña sobre la clase trabajadora-, las habrá de ajustar solo el pueblo trabajador, no los gobiernos de la burguesía imperialista estadounidense ni de otros países. Ajuste de cuentas que también el pueblo trabajador hará con los golpistas proimperialistas de la oposición que se aglutina en su mayoría en la MUD.

Una jornada de paro cívico de menor impacto con respecto al del jueves pasado

Cuando se anunciaban las medidas del gobierno de Trump, se realizaba la primera jornada del paro cívico de 48 horas convocado por la MUD como parte de su política de “hora cero” y lo que llaman “la fase superior de la lucha cívica", contra el gobierno de Maduro. Pero en el primer día el impacto de dicho paro cívico fue menor si se compara con la jornada de 24 horas del jueves pasado, un paro que hemos definido como claramente patronal.

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La medida terminó paralizando parcialmente al país a pesar de todo el apoyo de las principales cámaras empresariales y burocracias sindicales como la de la CTV, y sostenida por trancazos (cortes de ruta) en principales calles y avenidas de importantes ciudades, tal como reflejaron los principales medios periodísticos con sus fotoreportajes. Pero una vez más, el gobierno desató una fuerte represión en muchas ciudades, por lo general desencadenados por el empeño de la policía y la Guardia Nacional de despejar vías cortadas por activistas que levantaron barricadas, que terminaron dejando un muerto, varios heridos y decenas de detenidos. La víctima, ocurrida en el estado Mérida tras represión, elevó a 101 los muertos que hasta ahora ha dejado la ola de protestas opositoras que sacude al país.

En donde se sintió menor el impacto con respecto a la jornada del jueves 20 fue en Caracas. En el este de la capital, región dominada por alcaldes de partidos de la MUD, la jornada transcurría con un bajo tránsito de vehículos y transeúntes, además de bloqueos de vías con enfrentamientos con la policía y la Guardia Nacional. Sin embargo, en otras zonas se evidenciaba un mayor flujo de personas al compararlo con una paralización de la semana pasada. En la parte central de la ciudad y en barriadas populares como Catia, se observaban comercios abiertos y el transporte subterráneo de Caracas reportaba una alta afluencia de pasajeros, además del transporte urbano de pasajeros que funcionaban casi normalmente y muy distinto a la jornada anterior cuando su ausencia casi fue completa. Esta situación contrasta fuertemente con lo declarado por dirigentes de la MUD que en la jornada de este miércoles declararon que el paro cívico tuvo un acatamiento de un 90%.

Pero hay que ser enfáticos, los trabajadores y los sectores populares nada tenemos que ganar con estos “paros cívicos” que convoca la MUD, sostenidos centralmente por los sectores empresariales y burócratas sindicales cuyos dirigentes son orgánicos de partidos de la oposición, por lo que hay que denunciar su verdadero contenido reaccionario, patronal y que hasta países imperialistas han saludado. Enfrentar al gobierno de Maduro, que busca entronarse en el gobierno contra la voluntad del pueblo e imponer un suprapoder desde el cual gobernar con su “Constituyente”, no pasa por sumarse al polo de la MUD con sus paros cívicos y marchas como la próxima a realizarse este viernes y a la que han llamado “la toma de Caracas”. Se trata de avanzar en forjar una salida independiente de la clase trabajadora.

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