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Venezuela

UNA SEMANA DE TENSIONES EN EL PAÍS. Entre las reuniones de la OEA y las firmas por el revocatorio a Maduro

Una semana agitada en Venezuela. Se reunirá el Consejo Permanente de la OEA y desde el lunes se inició la validación de firmas para avanzar en el revocatorio a Maduro impulsado por la derecha.

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Martes 21 de junio de 2016

La semana comienza agitada en Venezuela cuando este martes y jueves se reúne el Consejo Permanente de la OEA, y este lunes se dio inicio a la validación de firmas para activar el referéndum revocatorio a Maduro impulsado por la derecha.

Una semana de tensas reuniones en la OEA

Luego de la Asamblea General de la OEA en República Dominicana, Venezuela vuelve a estar en el centro de las discusiones, en un precario equilibrio de un enfrentamiento por el intervencionismo en el país impulsado por el secretario general del organismo, Luis Almagro, el derechismo continental y la oposición criolla, y por el otro, el gobierno de Maduro que ha venido capeando la situación.

En este contexto, a pedido de Venezuela, el Consejo Permanente de la OEA que preside Argentina, se reúne este martes 21 para dar curso al pedido de que se evalúe la actuación política de Luis Almagro, la que califica de “indebida, ilícita y fraudulenta”, y que fuera aprobada en la Asamblea en República Dominicana con 19 votos a favor, 12 en contra, dos ausencias y una abstención. En esta reunión también se harán presentes los ex presidentes José Luis Zapatero del Estado Español, Leonel Fernández de República Dominicana, Martín Torrijos de Panamá, que han sido invitados por la OEA por iniciativa de Venezuela para explicar el estado de la mediación que, auspiciada por Unasur, lideran entre representantes del Gobierno y la oposición derechista.

Se anticipaba así a la reunión que ya había convocado Almagro para el jueves 23 del Consejo Permanente, en su búsqueda de activar la “Carta Democrática” en un claro intervencionismo del derechismo continental aliado con la derecha local, que tiene en Almagro su principal vocero e impulsor dentro de la OEA, además del imperialismo que como siempre pone los huevos en distintas canastas.

Con lo conseguido en República Dominicana el gobierno alcanzaba un respiro, y considerando que ha debilitado la ofensiva de Almagro, piensa ir por más para presionar, y este domingo, en la voz de la Canciller Delcy Rodríguez, exigía la renuncia inmediata de Almagro, por “sus ataques persistentes al país en franca violación a la Carta de la OEA”, además de “la falta de equilibrio y la imparcialidad sobre Venezuela”. Ya el embajador ante la OEA, Bernardo Álvarez, lo había anticipado en una entrevista del domingo de que “Almagro (…) no tiene ninguna credibilidad de ser un actor imparcial para ejercer ninguna función en el caso venezolano”.

Como parte de esta política es que exactamente el mismo jueves en que se realizaría la reunión de la OEA, una convocatoria en carácter extraordinaria para una reunión del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), en Quito, Ecuador, donde se estaría “evaluando” el proceso de diálogo. En esta reunión también, según se informó, estarán presentes los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Leonel Fernández y Martín Torrijos.

Hasta el momento sólo Paraguay, que ha sido el que ha estado más a la ofensiva y alineado con Almagro, ha manifestado que no asistirá a esta reunión de Unasur. El canciller de este país, Eladio Loizaga, declaró este lunes que no participarán aludiendo a que se trata de una política distraccionista con respecto a la reunión de la OEA que se estaría realizando en Whashington, al declarar que le resultó "un poco llamativa", según un comunicado de la Cancillería paraguaya.

Es que Paraguay ya ha cuestionado incluso en otros momentos la mediación que lleva a cabo Unasur, manifestando que fue "una decisión unilateral" de Ernesto Samper, el secretario general de la Unasur, de "nominar a este grupo de ex jefes de Estado”.

La validación de firmas

Mientras estas aguas se agitan en la OEA, en el plano nacional se ha dado inicio al proceso de validación de firmas para el referéndum revocatorio. La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, ya había informado hace dos semanas que de las casi 1,8 millones de firmas que recogió la oposición en mayo para convocar al revocatorio, unas 605.000 fueron invalidadas.

Este proceso se llevará a cabo hasta el viernes 24, luego de lo cual el CNE supuestamente tendría hasta el 26 de julio para revisar las firmas. De proceder la validación, la oposición deberá reunir 3,9 millones de firmas en no más de tres días. En el caso de lograrlo, el CNE tendría 15 días para revisarlas, pudiendo rechazarlas y solicitar nuevas firmas, como ocurrió cuando la oposición intentó revocar a Hugo Chávez en el 2004.

Pero los tiempos son políticos, pues el gobierno ha insistido que los tiempos no dan para que el revocatorio se realice este año, aludiendo que el mismo tendría que haber dado inicio desde el 10 de enero. Una fecha en la cual aún la oposición se dirimía en qué política tener para “la salida” de Maduro este año, si vía una enmienda constitucional para acortar el mandato, forzar la renuncia de Maduro mediante acciones de calle o el propio referéndum revocatorio del cual el principal impulsor ha sido Capriles Radonski.

Justamente la mayor tranca en las negociaciones que intentan llevarse a cabo, la derecha ha planteado como punto nodal la realización del revocatorio este año que de ganarlo habría nuevas elecciones presidenciales, a sabiendas que si se realiza el año entrante y de perderlo Maduro, el mandato lo terminaría el vicepresidente de la República.

Lo que se estaría cocinando entre bambalinas

El hecho de que la validación de firmas sea también en el momento en que se realizan las reuniones de la OEA, no es nada casual, y puede llevar a dos lecturas, por un lado, que el gobierno quiera mostrar lo del proceso del revocatorio en el país lleva su curso, pero por el otro, puede ser una expresión de negociaciones que por abajo se hayan acordado.

Es de recordar que en República Dominicana se realizó una reunión entre John Kerry y la canciller del país Delcy Rodríguez, para retomar las relaciones, y esto no es significado para nada que el gobierno de Maduro haya traído al pie al gobierno de Obama. Y entre el tiempo transcurrido en la Asamblea de Santo Domingo y las reuniones que acontecerán en Whastington, puede haber dado para mucho en las negociaciones en curso.

Como escribimos en un reciente artículo, “Esperar y ver. El gobierno de Obama no abandona la presión sino que combina oferta de negociación con la latente amenaza de sanciones, teniendo en cuenta una relación de fuerzas en las que una línea más dura hacia Venezuela todavía no parece tener consenso suficiente a nivel continental”. Y esta semana se verá qué habas se habrán cocido.
Pero no hay que llamarse a engaño, el gobierno de Maduro no defiende un curso antiimperialista, como pretende su oratoria. Lo que discute es postergar el referéndum revocatorio hasta marzo del 2017, para asegurar la continuidad de la camarilla gobernante. Y en esto se centra buena parte de las negociaciones que se estarían llevando a cabo.

De todo esto es más que claro que nada bueno saldrá para el pueblo que continúa sufriendo una severa crisis económica que cada día arrecia más con la fuerte escasez de productos básicos y una gran carestía de vida. El gobierno de Maduro viene ajustando, ya no sólo con dejar correr la crisis y que sea la galopante inflación la que vaya haciendo estragos cuando cada vez se hace más difícil acceder a productos regulados, sino que, en función de acuerdos empresariales, se han autorizando aumentos de precios de productos esenciales. La derecha no prepara algo mejor, todo lo contrario, encarna un plan reaccionario y neoliberal que también significará sufrimiento para el pueblo.