El Reino Unido realizó maniobras militares con el lanzamiento de misiles Rapier desde las Islas Malvinas. AstraZeneca deslinda sus responsabilidades por las vacunas. Mientras tanto Patricia Bullrich llama a entregar Malvinas a Pfizer.

Facundo Aguirre @facuaguirre1917
Jueves 29 de abril de 2021 23:08
Entre el 26 y 28 de abril, se realizaron maniobras militares por parte de las fuerzas armadas británicas desde el territorio usurpado de las Islas Malvinas. Como parte de estos operativos se llevó a cabo el lanzamiento de misiles Rapier de mediano alcance. Esta demostración del poder de fuego de las fuerzas colonialistas de ocupación, se suman a las maniobras conjuntas del Reino Unido y los EEUU en las aguas territoriales de Malvinas con la presencia de un submarino nuclear norteamericano, el USS Greenville, en el mes de febrero. En aquella ocasión fue el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, quien realizó la denuncia frente a la nula reacción del Ministerio de Defensa y Cancillería que sacaron un comunicado luego de la denuncia del mandatario fueguino.
En respuesta la cancillería argentina, que ya había presentado su protesta al ser anoticiada de los ejercicios militares, volvió a expresar su repudio a las mismas sosteniendo que “Estas maniobras constituyen una injustificada demostración de fuerza y nuevamente hacen caso omiso de los llamamientos de las numerosas resoluciones de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales, que instan tanto a la Argentina como al Reino Unido a reanudar las negociaciones, a fin de encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía que involucra a ambos países en la Cuestión de las Islas Malvinas”. El comunicado del Palacio San Martín advierte además que “la ocupación ilegítima de Malvinas es la excusa para el establecimiento de una desproporcionada base militar. Actualmente cuenta con 1200 efectivos en Monte Agradable y otros 300 civiles que prestan servicios realizando tareas de apoyo. Las Islas Malvinas representan uno de los territorios más militarizados del mundo, teniendo en consideración la cantidad de militares por habitante”.
Al desplante colonialista británico ante el planteo del ministerio encabezado por Felipe Solá, se suma la burla de respuesta de la empresa con sede en Reino Unido, AstraZeneca, la cual el ministro de relaciones exteriores argentino justifica. Del otro lado de la grieta, la presidenta del PRO y vocera de la derecha dura, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, fiel al cipayismo de la oligarquía de donde proviene, llamo a “entregar Malvinas “a la norteamericana Pfizer a cambio de las vacunas
Al indignante felpudismo derechista, se le opone el "nacionalismo" progresista, sin embargo, al igual que los primeros, carece de una política para enfrentar el combo de colonialismo, subordinación, expoliación y vasallaje que implica la dominación imperialista sobre el país. La subordinación de los gobiernos de la burguesía argentina es naturalizada por el discurso de la desmalvinización, que tiene dos versiones, el "ser parte del mundo" derechista o el "no da la relación de fuerzas" del progresismo.
Malvinas y la geopolítica imperialista
La fuerte presencia de las tropas colonialistas en nuestras islas Malvinas responden a la defensa de los intereses económicos inmediatos del Reino Unido, como también a una estrategia geopolítica imperialista conjunta de los EEUU y Gran Bretaña. Según un artículo publicado por el IADE “El Estrecho de Magallanes, los Pasajes de Beagle y Drake, posibilitan la comunicación interoceánica Atlántico-Pacífico y son fundamentales para el monitoreo e intervención en el comercio mundial.
Se estima que alrededor de 200.000 buques de carga transitan anualmente el Atlántico Sur. El 80% del petróleo que demanda Europa Occidental y el 40% de las importaciones de EE. UU. representan parte importante de este flujo comercial. Otra dimensión que da cuenta de la importancia geoestratégica de las Malvinas es la conexión que establece con la Antártida, territorio codiciado por las potencias hegemónicas por ser reservorio de minerales, biodiversidad, por almacenar en forma de hielo más de las tres cuartas partes de agua dulce existente en el planeta y también de suma importancia para la actividad espacial”.
La misma publicación señala que en el 2018 el secretario de Defensa británico, Gavin Williamson, resaltó la unidad estratégica con los EEUU sosteniendo que: “Estamos listos para responder a cualquier situación en cualquier momento. Hemos desplegado fuerzas en todo el mundo, podemos recurrir a nuestros territorios de ultramar en Gibraltar, las Áreas de la Base Soberana en Chipre, la Isla Ascensión, las Islas Falklands y el Territorio Británico del Océano Índico. Estos a menudo proporcionan instalaciones clave no solo para nosotros, sino también para EE. UU.”
En la reciente visita del jefe del Comando Sur, Craig Faller, se planteó el tema del combate conjunto a la pesca ilegal por parte de los buques chinos, dejando por fuera la pesca realizada en aguas territoriales argentinas por los buques de pesca británicos. Los rumores sobre el interés imperialista de montar una base nuclear en Malvinas, no carecen de fundamento y se presenta como una posibilidad cierta que amenaza no solo a la Argentina sino a toda la región.
Colonialismo y desmalvinización
La ocupación inglesa de Malvinas constituye un enclave colonialista y una amenaza para la soberanía de las naciones oprimidas del sur de América. Cumple la misma función que la ocupación militar de Guantanamo, en Cuba por los marines norteamericanos, que es la de reafirmar el dominio de la alianza imperialista anglo-yanqui.
La derrota argentina en la guerra de 1982, conducida de manera aventurera, irresponsable y cobarde por los genocidas de la dictadura militar, es uno de los factores que explican el nivel de vasallaje y resignación de los gobiernos de la burguesía criolla frente al imperialismo. A partir de la restauración democrática de 1983, se impulsó una política de desmalvinización cuyo contenido fundamental era condenar como una aventura llamada a fracasar cualquier intento de enfrentamiento con el imperialismo, Esta política iba a la par del aceptar resignadamente el sometimiento, heredado de tiempos del genocidio, a los mecanismos de saqueo y la expoliación de los recursos nacionales a través del pago de la deuda externa. Los partidos de la burguesía argentina, la UCR y el PJ fundamentalmente, resurgieron arrodillados frente al imperialismo e intentaron hacer de su genuflexión un sentido común.
Desde entonces la política para reclamar la soberanía en Malvinas vira alternativamente desde la idea de abandonar el reclamo y seducir a los kelpers, tal como predico el canciller del gobierno peronista de Carlos Menem, Guido Di Tella, o más recientemente el macrismo. El llamado a entregar Malvinas a Pfizer de Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, se inscribe dentro de esta lógica lamebotas de la derecha criolla. La otra opción es la de solicitar pronunciamientos de los foros internacionales que el imperialismo británico desconoce sin inmutarse. En el medio nadie afecta los intereses de las empresas imperialistas, ni toca sus propiedades en territorio nacional. Para tomar solo un ejemplo, en la mega-minería contaminante, que ha provocado grandes movilizaciones populares en su contra, tallan las empresas de capital británico Cosil, Anglo, Patagonia, Bsant y Scotchvil. En este sentido el gobierno del Frente de Todos es un agente de las megamineras, entre ellas las inglesas. En agosto del 2020, el secretario de minería del gobierno de Alberto Fernández, Alberto Hensel, convoco a las empresas del Reino Unido a invertir más capital en los proyectos mineros.
Fuera ingleses de Malvinas, Fuera yanquis de América Latina.
La cuestión Malvinas, su actualidad en el marco de los enfrentamientos geopolíticos del imperialismo y las grandes potencias, está ligada a la lucha por liberar al país del sometimiento imperialista. El episodio AstraZeneca, que abrió una crisis sanitaria por la falta de vacunas, muestra como el gobierno que se reclama “nacional y popular” es nada más que un agente de los empresarios locales como Hugo Sigman que representa los intereses de locales de AstraZeneca.
El reclamo nacional por la restitución de la soberanía argentina en Malvinas, no puede ser un reclamo aislado, que solo se haga en ocasiones donde se hace intolerable el oprobio colonialista, sino que tiene que ser parte de una política de conjunto para derrotar al imperialismo.
Tiene que ser también planteado como una movilización común de los pueblos oprimidos de América Latina contra la amenaza militar imperialista. El único antiimperialismo consecuente es aquel que lleva la lucha contra el imperialismo hasta el final, tocando sus intereses y enfrentando a los agentes nacionales del vasallaje, las burguesías nacionales y sus partidos.

Facundo Aguirre
Militante del PTS, colaborador de La Izquierda Diario. Co-autor junto a Ruth Werner de Insurgencia obrera en Argentina 1969/1976 sobre el proceso de lucha de clases y política de la clase obrera en el período setentista. Autor de numerosos artículos y polémicas sobre la revolución cubana, el guevarismo, el peronismo y otros tantos temas políticos e históricos.