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SITUAM. Entrega del emplazamiento a huelga ¿podemos cambiar el rumbo de esta revisión contractual?

Es necesario que los trabajadores tomemos las principales conclusiones de la pasada huelga para fortalecer al sindicato rumbo a la revisión salarial y contractual en puerta.

Lunes 2 de diciembre de 2019

La semana pasada el Comité Ejecutivo de nuestro sindicato entregó el emplazamiento a huelga, el fantasma de la huelga de 3 meses se coló en la vida interna de la UAM y con este surgieron diversas respuestas, algunas negativas, sobre nuestra próxima revisión salarial.

No podemos pensar en un panorama estático en el que tanto las autoridades, cómo la vida interna del sindicato, no se ha movido. Por el contrario, tras la huelga, las autoridades han desplegado toda una campaña de hostigamiento laboral y persecución, levantamiento de actas y nuevamente el problema del cambio de perfil frente a las nuevas tecnologías.

Es decir, mientras en el sindicato, las instancias de representación sindical, se muestran vacilantes frente a la preparación de la huelga, las autoridades han avanzado en mantener a la defensiva a quienes la sostuvimos. Tendríamos que pensar si esta dinámica no aumenta la inseguridad en la base trabajadora, que llega cansada de una huelga en la que no pudimos romper el tope salarial y de ser así, qué política tenemos que impulsar para reacuerparnos desde la base para una nueva revisión salarial.

Tenemos que volver a cada departamento y a cada unidad a convencer a nuestros compañeros de volver a la lucha pero con una perspectiva opuesta por el vértice a la que la dirección sindical impulso en toda la huelga: es necesario romper el aislamiento (llamando a otros sindicatos a coordinarnos), pelear por una participación activa de los académicos, pelear por la basificación del sector precario administrativo y docente, así como impulsar una política de unidad con el estudiantado, quien producto de la intervención de las autoridades ve como algo adverso el estallamiento de la huelga.

Unidad frente a la austeridad republicana

Las autoridades universitarias no se mueven en el vacío, hoy se muestran prepotentes y seguras porque se encuentran bajo el cobijo de la austeridad republicana, en el que tras la formalidad de “ajustar” sus salarios a los del presidente, saben que el contenido es que los trabajadores paguen la austeridad.
Para este año la política del gobierno federal es clara: frenar todo intento de huelga, utilizando el respaldo popular, la cooptación de las direcciones sindicales y la presión de las autoridades para “convencer” a la base trabajadora de que hoy es tiempo de apretarnos el cinturón y de no hacer huelgas a un gobierno “del pueblo”.

Mientras los recortes a salud, cultura, ciencia y educación, así como los despidos en todo el sector estatal avanzan, los diputados se aprueban un aumento del 50% a sus aguinaldos ¿austeridad para quién?

La política de austeridad para nuestras familias es clara y tenemos que denunciarla, decir desde el sindicato “abajo la austeridad republicana”, podría articular el descontento de miles de trabajadores universitarios que están sufriendo los recortes como los trabajadores del Conalep o el Telebachillerato así como el tope salarial que ya se fijó en 3.4% tras la revisión salarial del STUNAM.

Nuestro sindicato siempre ha tomado como bandera la independencia política respecto a los partidos del congreso, esa independencia política tendría que reflejarse en el llamado a lucha a todos los sectores agraviados por la austeridad republicana para poder llegar a nuestra revisión salarial con condiciones favorables para nosotros. Es decir, no es lo mismo que lleguemos a una mesa de negociación sin hacer nada, que si nos sentamos frente a las autoridades con el respaldo de miles de trabajadores universitarios, estatales y de sindicatos que de reclaman democráticos.

Pero esa solidaridad no se construye en el vacío de los desplegados solidarios, es fundamental hacer un llamado a la Unión Nacional de Trabajadores y a nuestra central, la Nueva Central de Trabajadores a impulsar solidaridad activa y en las calles, así como soldar alianzas con el sindicalismo universitario que nos empuje a coordinarnos de manera más profunda frente a las revisiones salariales del gremio.

Sumemos fuerzas en nuestra comunidad

Las autoridades desataron una campaña de calumnias que fomentó la polarización en la comunidad estudiantil, en los que hay sectores que opinan que nuestra lucha afecta el desarrollo de la vida universitaria.

Este sindicato debe entender lo estratégico que es tender un puente de unidad con los estudiantes, por eso es urgente levantar una política que pueda unificarnos. Esta política es la defensa de la educación pública.

Nosotros como trabajadores de la educación sabemos que la formación de miles de jóvenes para cambiar la realidad del país es fundamental, pero con el paso de los años hemos visto que esta noble tarea es mermada con recortes por parte del gobierno federal y desvíos de recursos de las autoridades universitarias.

Los estudiantes tienen derecho a saber dónde están parando los millones de pesos que han sido desviados y que merman la calidad de la educación que se imparte en el aula. ¿Dónde está el dinero para terminar las obras en Lerma, Cuajimalpa e Iztapalapa? ¿Quiénes son los responsables de desvío de estos recursos?

Una tarea fundamental a realizar en las próximas semanas es denunciar la antidemocracia del régimen universitario que con la mano en la cintura merma la capacidad de la UAM para ofrecer educación a la altura de lo que merecen nuestros estudiantes. Esto sin duda puede soldar una poderosa alianza con el estudiantado para avanzar en nuestras demandas en común, entendiendo que no hay educación de calidad con precarización laboral.

Basta de trabajo precario en la UAM

Tenemos que recordar que quienes asistieron de manera obligatoria fueron todos los trabajadores precarios que tienen funciones de base, ya sean académicos o administrativos. Este sector encarna el avance de la precarización laboral en la UAM.

Muchos compañeros opinan que estos trabajadores sin seguridad social son “irregulares” y por ende tendrían que ser despedidos. Es cierto que en muchos puestos, las autoridades meten a familiares a trabajar con sueldos altisismos, pero también es cierto que muchos son trabajadores como nosotros pero sin prestaciones.

Esto no es exclusivo de las actividades administrativas, los académicos “temporales” ya cubren el 25% de la planilla docente y sin importar su experiencia frente al aula o sus méritos académicos, son contratados de manera precaria por trimestre, cuestión que afecta directamente la calidad de la educación que se imparte en la UAM.

Estos trabajadores son nuestros compañeros, ellos no decidieron violar nuestra bilateralidad en la contratación y tras de ellos también hay una familia, entonces deberíamos impulsar una campaña por su basificación y sindicalización. Esta política sería punta de lanza para combatir la precarización laboral y fortalecer al sindicato, algo que nos pondría en mejores condiciones para nuestra revisión salarial.

En conclusión urge que en cada departamento y en cada seccional se discuta de manera democrática qué hacer con el rumbo de nuestra revisión salarial en la que corremos el riesgo de ir de negociación en negociación sin mostrarle a las autoridades que cada día estamos más fuertes y dispuestos a estallar la huelga.

Las propuestas de las autoridades no van a cambiar sustancialmente sino demostramos que tenemos mucha más fuerza que el año pasado y eso implica considerar las propuestas que arriba desarrollamos para que sean discutidas por el conjunto de los trabajadores. Sólo la base trabajadora organizada será capaz de cambiarle el rumbo a esta revisión contractual.