Un nuevo escándalo salpica a la Iglesia Católica, al conocerse unas cartas del Cardenal Errázuriz dirigidas a Karadima que revelan apoyo al sacerdote, acusado de abusos sexuales a menores y también de haber entregado dinero a las víctimas.
Natalia Cruces Santiago de Chile
Jueves 10 de septiembre de 2015
La Iglesia Católica está envuelta en un nuevo escándalo, que revela manejos poco claros, encubrimiento –según han denunciado las propias víctimas- y un claro apoyo a Karadima de parte de la jerarquía de la iglesia.
La repercusión es tal que incluso el Arzobispado de Santiago tuvo que salir a aclarar que no se trataba de “encubrimiento” y que es solo una carta donde se busca solicitar a Karadima que abandone su cargo como párrafo debido a su edad. Se intentan amparar en que en la fecha en que las cartas fueron enviadas aún no se contaba con antecedentes que permitieran confirmar la veracidad de las denuncias, aunque éstas circulaban desde hace años.
Lo cierto es que las cartas publicadas por The Clinic revelan lo que desde hace años denuncian las víctimas: que no se les creía, que se intentaba ocultar y acallar sus denuncias, que la jerarquía de la iglesia encubría a los abusadores, según ellos mismos han denunciado.
Las cartas revelan varias cuestiones. Por un lado, el ofrecimiento de dinero a las víctimas, a lo que la iglesia responde que solo se trabajó con los demandantes pero respetando su decisión de no continuar las conversaciones.
Se trata de una carta en la que se habla de Oscar Ósben, quién acuso al sacerdote Diego Ossa de haber abusado de él en el año 2003, quién habría recibido un pago de 10 millones de pesos de parte del que un abogado vinculado a Karadima. No es el único pago del que se habló en su momento. La carta indica cómo deben ser presentados los pagos a Osbén.
En una de las cartas se señala que “Después de conversar contigo, esperaba encontrar entre las comunicaciones alguna palabra del Sr. Osbén con la cual se desdijera de sus afirmaciones, pero al parecer no existe” y también se indica cómo hacer más creíble la versión de entrega de dinero “que el dinero entregado era una obra de misericordia, y no una medida para acallar a un denunciante”.
En otras, se habla de cómo presentar la salida de Karadina de la parroquia de El Bosque, en un contexto donde ya se conocían las denuncias desde hace varios años a los abusos cometidos por el sacerdote a distintos jóvenes. En la carta a Karadima, Errázuriz se refiere a él como “santo”, “hermano” y “amigo” y también le señalaba que su salida de El Bosque no era un castigo “Está en sus manos que nadie considere injustamente que esto es un castigo. Basta con que usted mismo tome la iniciativa y me pida que le confíe pronto la parroquia al P. Juan Esteban. Entonces usted podrá decir a quien quiera escucharlo, más o menos lo siguiente: ‘En la diócesis se está introduciendo la costumbre de cambiar a los curas párrocos cada 10 ó 12 años. Yo llevo 22 años y ya cumplí mis 75 años de edad’”.
La carta también indica que se realizarán los preparativos para celebrar los 50 años de sacerdocio de Karadima, también le propone “dar este salto en la fe, en la confianza, en la esperanza y en el amor” para dejar la parroquia de El Bosque.
Las cartas están siendo presentadas por abogados de las víctimas para denunciar el presunto encubrimiento de Errázuriz y la jerarquía de la iglesia a Karadima, lo que la iglesia intenta negar.
Tras la publicación de las cartas, la parte querellante espera que tanto Errázuriz como el cardenal Ezzatti sean citados a declarar y que la jerarquía de la iglesia reconozca un posible encubrimiento.
Dan a conocer nuevas cartas
Nuevas cartas publicadas hoy del año 2014, muestran la intervención de Ezzati contra tres sacerdotes: Felipe Berríos, Mariano Puga y José Aldunate, considerados como progresistas o críticos de la gestión oficial de Ezzati. En ellas se lee por ejemplo la presión para que el sacerdote jesuita Felipe Berríos no llegara a ser capellán de La Moneda.
En una de las cartas se denuncia que Berríos realizaba críticas a la iglesia por la corrupción e incoherencia. También se habla contra la posibilidad del nombramiento de Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Karadime, integrara la Comisión Pontificia de Previsión de abusos sexuales, el correo de Ezzati indica que “Espero que no sea así, sería demasiado grave para la Iglesia de Chile. Significaría, entre otras cosas, dar crédito y avalar una construcción que el Sr. Cruz ha construido astutamente, después del Decreto de la Congregación para la Doctrina de la De, y más allá de los elementos objetivos, dolorosos y vergonzosos condenados por el mismo Decreto y que responden a la verdad de los hechos”.
Las primeras denuncias contra Karadima se conocieron al menos en el año 2003, sin embargo pasó mucho tiempo hasta que la iglesia y su jerarquía se hicieran cargo. Las denuncias fueron recibidas incluso, como señalan distintas investigaciones periodistas, por Erráruriz y Ezzati
Recordemos que este año fue nombrado Juan de la Cruz Barros Madrid como Obispo de Osorno, enfrentando fuertes críticas por los denunciantes de Karadima quiénes indican que sabía de los abusos y no hizo nada.
Quiénes fueron víctimas de los abusos critican a la iglesia y su jerarquía, por haber amparado e incluso acallado las voces de quienes sufrieron estos abusos, amparando a quiénes los cometieron.
Es la misma iglesia que se opone a los derechos democráticos de las mujeres como es el aborto, que hasta hace poco de las personas de la diversidad como enfermos o desviados y que niega el derecho a matrimonio o adopción a personas del mismo sexo.