El debate sobre los escaños reservados para pueblos originarios ha sacado a la luz el lado más racista de la derecha y el conformismo de la oposición para tratar este tema. Tras su aprobación en la cámara de diputados se encuentran listos para ser ley los 17 escaños reservados ya que se rechazó el para afrodescendientes.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Miércoles 16 de diciembre de 2020
Luego de semanas de debate, la cámara de diputados despachó finalmente el proyecto que crea 17 escaños reservados para pueblos originarios en la próxima convención constituyente.
El principal debate se centró en si estos 17 escaños, que comenzó con 24, finalmente serían supernumerarios, es decir extra a los 155 ya pactados, y en los requisitos que se impondrán para los votantes de pueblos originarios.
En este sentido la derecha mostró abiertamente su racismo genético contra el pueblo mapuche y pueblos originarios negando la posibilidad de que estos tuvieran sus propios escaños, independientes de los ya elitistas 155 y además negaron la posibilidad de la autoidentificación, entregando esta facultad casi exclusivamente a la CONADI (Corporación Nacional de Desarrollo Indígena) y al Servel.
En este sentido la actitud claudicante que tuvo la oposición de buscar “el mejor acuerdo” dentro de la peor situación pone de manifiesto el real interés que existe en este sector por romper la camisa de fuerza que representa el “acuerdo por la paz y la nueva constitución” que fue bastante bien cocinado por casi todo el arco político.
A pesar de que la existencia de estos escaños reservados marcará un hito en la historia del país, no deja de ser insuficiente y discriminador con la propia diversidad que existe dentro de los propios pueblos originarios. 7 representantes del pueblo mapuche están lejos de expresar las propias contradicciones que existen en los diversos proyectos políticos de ese mismo pueblo. Recordemos que hoy ya hay diputados y senadores con apellidos mapuche y esto no ha representado ningún tipo de avance sustancial en el derecho a la autodeterminación de estos pueblos.
En peor situación quedaron el resto de los pueblos reconocidos por la ley indígena que entregará solo un escaño a cada uno (y 2 al aimara) y que para peor será descontado de los distritos con mayor población indígena del país, cuestión que determinará unilateralmente el Servel.
No necesitamos un proyecto lleno de trampas, necesitamos una Asamblea Constituyente Libre y Soberana
Todo este debate no ha hecho mas que poner sobre la mesa el fondo del problema: Este proceso constituyente ha sido construido para beneficiar a los partidos que negociaron el “acuerdo por la paz” para cambiar cosas y que nada cambie.
Y este tema ha estado sobre la mesa no solo por el debate de los escaños reservados, sino por la participación de independientes, de los partidos nuevos y las conformaciones de listas. Además, han sido los partidos de la cocina quienes fijaron las normas de quorum que entregarán poder de veto a la derecha que defenderá con uñas y dientes la herencia de Pinochet.
Por eso ni la exConcertación ni el FA representan una vía para sobrepasar los limites acordados por el proceso constituyente, ellos son parte del acuerdo.
El Pc por otro lado, que se ha mantenido como un sector crítico al mismo y que hoy denunció el racismo implícito en el debate, sigue subordinándose en los hechos a los acuerdos al no mover ni un dedo para generar las correlaciones de fuerza para tirar abajo el acuerdo que se negaron a firmar. Ellos a pesar de dirigir la CUT y diversos movimientos sociales, han optado por mantener la tregua con el gobierno, votar sus leyes (como la de protección del empleo) y pactar con los partidos de los 30 años, no representan una alternativa.
Desde el PTR y las candidaturas que estamos levantando para el proceso constituyente, nos hemos propuesto poner sobre la mesa las demandas de la rebelión, de terminar con la política de los 30 años, con este sistema capitalista que condena a la miseria a millones mientras asegura las ganancias de un puñado de capitalistas que se han vuelto más ricos desde el comienzo de la crisis sanitaria.
Luchamos por el derecho a la autodeterminación del pueblo mapuche y todos los pueblos originarios, que puedan decidir cómo y en que formas integrarse o no al Estado chileno sin ningún tipo de limitantes ni amarres.
Tenemos la convicción de que solo una Asamblea Constituyente Libre y Soberana sin trabas ni cocinas representará la posibilidad de poner en cuestión la herencia de la dictadura y plantear la perspectiva de un gobierno de la clase trabajadora, un gobierno de los trabajadores, las mujeres, la juventud y los pueblos originarios.