Un reciente estudio realizado por la agrupación En Clave Roja en la Escuela de Artes Visuales M. Malharro reveló que casi tres de cada cuatro estudiantes vieron reducidos sus ingresos desde el inicio de la pandemia. Además de las complicaciones para costear sus necesidades básicas, los encuestados mencionaron que la imposibilidad de adquirir materiales para la cursada, la sobrecarga, y los problemas anímicos son parte de las dificultades que sufren de manera silenciosa mientras continúa el simulacro de normalidad con las clases virtuales.
Jueves 2 de julio de 2020 13:35
La crisis desatada en todo el mundo por el coronavirus, por su gravedad y extensión, tiene pocos precedentes en la historia. El sistema educativo no ha sido ajeno: con más de 70 países afectados, al día de hoy hay más de 500 millones de estudiantes en todo el planeta aprendiendo desde su casa. En nuestro país, el gobierno intenta mostrar que las clases siguen y la continuidad pedagógica es un éxito; sin embargo, para miles de docentes, auxiliares, estudiantes secundarios y terciarios, no hay normalidad, dado que las condiciones en las que se lleva a cabo la cursada son cada vez más preocupantes.
Detrás de los discursos demagógicos hacia quienes están haciendo un esfuerzo extraordinario motivades por su vocación, y quienes siguen intentando estudiar a pesar de todo, se esconden enormes desigualdades sociales y grandes dificultades materiales para sostener el proceso de enseñanza y aprendizaje. Al acercarse el cierre del primer cuatrimestre en la Escuela de Artes Martin A. Malharro, se hace necesaria una revisión de la situación de les estudiantes.
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“Ante la crisis que cada día se acrecienta, los problemas que enfrentamos les estudiantes se diversifican y profundizan. Para hacer visibles estas situaciones, desde la agrupación estudiantil En Clave Roja decidimos lanzar una encuesta para echar luz sobre la situación real que estamos atravesando” señaló Micaela Gazzano, estudiante de la Malharro. Los datos que arroja el estudio revelan que la exclusión, uno de los rasgos de la educación pública de nivel superior, se acentúa en este contexto, en parte por la virtualidad pero, sobre todo, por la crisis socioeconómica que afecta a muchas familias y a la juventud en particular.
A partir de la encuesta realizada durante el mes de junio -en la que participaron más de 200 estudiantes- emergieron de manera contundente las diversas problemáticas que les estudiantes enfrentan, y que hasta ese momento se encontraban invisibilizadas. Les integrantes de En Clave Roja explican que hay dos principales motivos por los que estos problemas no están siendo abordados. Por un lado, destacan la falta de diálogo e instancias de organización entre les estudiantes y, por el otro, el intento de hacer pasar la situación actual como una cursada típica con la única diferencia de que la misma se lleva a cabo de manera virtual.
La encuesta
El estudio se estructuró en base a un análisis cuanti y cualitativo de datos obtenidos mediante preguntas abiertas y cerradas. El primer bloque de temas tuvo por objetivo conocer la situación de conectividad y los dispositivos con los que cuentan les estudiantes para acceder a las clases virtuales. Los dos bloques siguientes se refirieron a la vivienda y la situación laboral. Toda esta información se cruzó con indicadores de edad, género y carrera.
En relación a la situación socioeconómica, una situación de extrema gravedad es que el 70% de les estudiantes no tiene trabajo. Dentro de ese grupo un 35,8% menciona encontrarse desocupade, y de este porcentaje más de la mitad manifiesta que le resulta “extremadamente difícil” la búsqueda laboral bajo las circunstancias actuales. Además, otra cifra preocupante es que un 40,9% afirma que fue despedido en el contexto de pandemia.
Entre quienes respondieron que aún conservan su fuente laboral (30%), un 48% lo hace sin registrar (“en negro”) y el 33% -el segundo porcentaje mayoritario- son emprendedores. De ese 42% que se encuentra en negro, un 37, 1% mencionó haber sido suspendido con reducción salarial y el otro 62,9% restante sufrió reducción de horas de trabajo con reducción salarial.
Un detalle que llama la atención frente a los datos obtenidos es que del 17% de les estudiantes que son jefes y jefas de hogar, el 85% son mujeres. De este sector, a su vez, el 43% indicó haber perdido su empleo durante la cuarentena y el 89,2% ha mencionado que vio reducidos sus ingresos durante el ASPO. Esto pone en evidencia no sólo las dificultades de índole socioeconómica que se les presenta a este sector, sino más especialmente la enorme desigualdad que sufren las mujeres.
Estudiantes jefes y jefas de hogar y su situación laboral:
Con respecto a los ingresos propios o de su grupo familiar, un 72% manifestó que los mismos sufrieron reducciones. Entre los principales motivos se encuentran: rebaja salarial (24,3%), despido (20,7%), desocupación (16,4%).
¿Tus ingresos, el de tu grupo familiar y/o convivientes, se vieron afectados en el marco de la pandemia? ¿Por qué motivo?
Otra de las situaciones que se desprenden del estudio es que casi la mitad de les encuestades indica que sus cursadas se vieron afectadas por la situación laboral -ya sea de ellxs mismxs o de su grupo familiar. El motivo mayoritario (un 63%) es que las dificultades económicas que esta situación les genera impiden la adquisición de materiales y equipos necesarios para estudiar. Por otro lado, un 7,7% manifiesta que producto de la extensión de su jornada laboral -en el marco del ASPO- se les hace sumamente difícil el poder cursar.
“La situación es extremadamente preocupante -siguió Gazzano al comentar sobre los resultados-. Pero no solo en términos económicos. Un 43% de nuestres compañeres manifestó no tener un espacio propio para estudiar, lo cual en un contexto como el actual -en el que la mayor parte del tiempo transcurre en el hogar- se transforma en un impedimento significativo para el aprendizaje.”
Esta no es la única complicación. Un 7,6% de les estudiantes hizo mención a diversos problemas de índole emocional, relacionados con la situación que atraviesan elles y sus familias. Ellxs mismxs reconocen que esto impacta negativamente tanto en su desempeño como en la permanencia en las cursadas. En el último ítem, relativo a la conectividad, la encuesta muestra que casi el 12% tiene problemas para pagar la conexión, junto a un 5,6% que indican “ausencia o el uso compartido” de dispositivos como un importante impedimento a la hora de poder sostener la modalidad de cursada actual.
Situaciones que afectan su participación y desempeño en las cursadas virtuales:
Por otra parte, entre aquellxs que comentaron que tenían problemas para comprar materiales, el 44,9% menciona que no llega a fin de mes y el 61,5% de ellxs indica tener que elegir entre comprar alimentos o materiales para la cursada. Finalmente, un 24% dejó o tiene pensado dejar materias sin haber transcurrido aún los parciales del primer cuatrimestre.
¿Qué hacer frente este panorama?
Los datos recabados en este estudio muestran la difícil situación que atraviesan les estudiantes, pero también cómo esas dificultades se extienden a toda la población. Les jóvenes y las mujeres, que ya vivían en la precariedad desde antes de la cuarentena, ven agudizarse sus problemas. Desde el inicio de esta crisis se estima que 900 mil trabajadoras y trabajadores perdieron sus empleos -a pesar de que hay un DNU que supuestamente lo prohíbe- o han sufrido recortes en su ya magro salario. Paralelamente, todo aumenta y se hizo moneda corriente no llegar a fin de mes.
“¿Qué alternativas tenemos para actuar en esta situación? -se pregunta Paola Vera, otra de las integrantes de En Clave Roja-. Una opción sería no actuar, ya sea por desinterés o creer que no podemos hacer algo al respecto, aunque tengamos preocupación ante el panorama. Como consecuencia nos encontraríamos con una educación más elitista y excluyente, donde las aulas se irán vaciando silenciosamente. La alternativa es tomar una de las lecciones que nos está dejando la crisis del coronavirus: frente al individualismo que trajo pésimas consecuencias, la importancia de la organización social.”
“Para superar la difícil situación que estamos enfrentando, debemos empezar por hablar con nuestres compañeres acerca de las problemáticas que nos afectan, y organizarnos por reclamos en común, exigiendo respuestas a quienes deben hacerse responsables -continúa Gazzano-. Esto implica repensar y revolucionar el funcionamiento de los centros de estudiantes, que no están jugando un rol suficientemente activo para lograr la organización, imprescindible en este contexto. Si bien algunos tuvieron distintas iniciativas solidarias y de relevar ciertas dificultades que fuimos visibilizando en el artículo, la encuesta realizada por el CEM no abarca todas las problemáticas que atravesamos les estudiantes, si no que se centra en el problema de la conectividad. Por otro lado, pasado ya casi un cuatrimestre con esta modalidad no tuvimos una sola Asamblea General, fundamental para poder charlar sobre la realidad que estamos viviendo.”
Vera explica que ante a este panorama, “les estudiantes estamos frente a una encrucijada. Tenemos que reconocer que nuestros problemas son los problemas de nuestras familias, de nuestros vecinos; y tenemos que unirnos para impedir que esta crisis la paguemos el pueblo y les trabajadores”.
Las jóvenes mencionan que hay varias iniciativas en curso en este sentido. Recientemente se organizó en Facebook el grupo “Comunidad Educativa Mar del Plata”, integrado por auxiliares, docentes y estudiantes de diferentes ámbitos de la educación. Por otro lado, otro ejemplo de unión y organización es la Red de Trabajadores Precarixs e Informales, que da pelea contra la precarización laboral y de la vida. Uno de sus reclamos más urgentes es por el IFE para todxs, en consonancia con el fin de los despidos y suspensiones y conseguir un salario de cuarentena de $30.000 para quienes lo necesiten. Finalmente, dejaron abierta la invitación a una Asamblea Virtual Provincial de trabajadorxs, estudiantes y jóvenes precarizades, que se reunirá vía Zoom este sábado 4/6 a las 17hs.