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Red Internacional
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La Matanza. Escuelas con problemas edilicios: ¿hoy tenemos luz?

Los docentes, maestros/as, profesores, directivos, alumnos y padres se organizan para defender la educación pública, mientras sus condiciones de trabajo y estudio se pauperizan cada día más. Entrevistamos a Sandra Romero, delegada de escuela, que nos cuenta la situación.

Liliana Vera Ibáñez

Liliana Vera Ibáñez Redacción LID @liluzlisam / IG: @Pisotomia

Sábado 21 de marzo de 2015

Son innumerable la cantidad de colegios de educación pública del partido de La Matanza en las que los docentes transforman en su primer saludo a la hora de entrar al establecimiento las preguntas “¿Hoy tenemos agua para dar clases? ; ¿ Hoy tenemos luz?”. El espacio y presupuesto para educación no se corresponde con la demanda y el crecimiento del número de niños en condiciones para escolarizarse. No hay lugar. “¿Hoy me toca el zoom o el patio para ir con mi grado?” es la incógnita frecuente.

En la Escuela Primaria 179, de Virrey del Pino, donde hace varios años ya se instalaron “aulas modulares temporarias” para los chicos de la secundaria, estas falencias son parte de la rutina.

LID: ¿Qué problemas más urgentes afectan a la escuela?

Sandra: En una parte del establecimiento se instalaron aulas modulares para un par de cursos de Secundaria, pues era necesario por la importante cantidad de chicos de la zona que concurren. Se crearon allí divisiones de Secundaria 82, donde los pibes están hacinados, pasan frío en invierno y calor en el invierno ya que esas especie de “cajas” son de chapa y con ventanas minúsculas. El problema central es que es necesario urgentemente un edificio propio para la Escuela Secundaria 82, pero como no se ha creado la primaria sede algunos espacios para garantizar los chicos su derecho a la educación. Pero lo que empezó siendo temporario ya ha cumplido más de dos años. ¿Qué chico puede aprender algo ahí? ¿Qué profesor puede enseñar en esas condiciones?.

Además, la parte de la primaria se cae a pedazos. El año pasado le faltaron las puertas, tiene goteras y necesitan mantenimiento urgentemente. Apenas si alcanzan las sillas y mesas para todos y no funcionan los ventiladores, cuando todavía tenemos altas temperaturas. Si bien este año se han hecho algunas refacciones, no alcanza el presupuesto para crear las aulas y adquirir el mobiliario necesarios para todos los chicos.

Los espacios que cumplían el rol de sala de maestros y computación tuvieron que ser transformados en aulas para dar clases, por falta de espacio. Entonces los docentes para descansar y almorzar nos tenemos que amontonar en un espacio pequeño que “nos presta” la sala de computación. ¿Qué vamos a hacer cuando los chicos vayan a usar las máquinas?; y no sé, andaremos con un platito en la mano buscando donde apoyarlo!.

LID : ¿Cómo se encuentran los docentes?

Sandra: Mirá, los docentes nos sentimos agobiados, nos afecta la voz, la salud física, al estado de ánimo. Nuestros chicos no se merecen estudiar en esas condiciones tampoco, se merecen una educación de calidad como tanto le gusta pregonar al gobierno nacional y provincial, pero son sólo palabrerío. Los docentes, alumnos y padres que traen a sus chicos a estas escuelas públicas saben perfectamente cuál es la realidad de la educación.

Nosotros hemos entregado cartas, petitorios, juntado firmas y hasta nos movilizamos a las oficinas de Infraestructura de este partido junto a otras escuelas del distrito y al sindicato Suteba La Matanza varias veces, pero sólo nos devuelven promesas y más promesas.

Venimos exigiendo que se deje de subvencionar a la educación privada y se aumente el presupuesto para la educación pública, que nos construyan el edificio para la secundaria y se destine el dinero necesario para las primarias ya existentes. No es justo que los adolescentes y profesores convivan hasta 5 horas diarias en esas aulas modulares que parecen latas.

LID: ¿ Esta situación sólo se da acá?

Sandra: No, no. Sin ir más lejos , los padres de la comunidad educativa, los alumnos y docentes están tomando la escuela Secundaria 73, que se encuentra a la altura del km 41 de la ruta 3, están tomando el edificio desde hace días por la defensa del edificio. En ese caso un empresario de la zona les quiere sacar el terreno y desalojar la escuela, pero la comunidad se resiste. El lunes 14 cortaron la ruta como parte de su lucha, y otras escuelas nos solidarizamos porque entendemos que sufren.

La desidia del estado y en este caso del gobierno nacional y provincial se expresa el bajísimo presupuesto destinado para la educación de los hijos de los trabajadores y los sectores más pobres, que somos quienes mandamos a nuestros niños a colegios del estado. Y cuando se anunciaron para los medios y en discursos públicos partidas de dinero y creación de escuelas no se dice que no alcanzan ya que las escuelas no dan a basto con la matrícula, que el dinero no alcanza para nada, sobre todo en edificios con tantas falencias o se inundan con cada lluvia grande.

Nos indigna profundamente ver como funcionarios y legisladores ganan fortunas, y mandan a sus hijos a escuelas privadas, mientras nuestros chicos estudian y nosotros tratamos de trabajar en estas condiciones denigrantes.