Alfredo Villar, presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares, dijo que están decididos a regresar a las aulas aunque implique recurrir a un amparo.
Maestra Eduviges Piege Agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase
Jueves 4 de febrero de 2021
México se encuentra en la segunda ola de esta terrible pandemia a causa del covid-19. Hasta el momento hay 80 mil 941 casos activos estimados y 161 mil 240 decesos, con base en el informe técnico diario de la Secretaría de Salud. Donde la clase trabajadora es la que pone a los muertos porque son los que tienen que salir de casa para poder mantener a sus familias. También tenemos la nueva cepa del coronavirus con casos en el norte del país y que es altamente contagiosa para los niños, niñas y adolescentes (NNA) que quedarían vulnerables al presentarse a sus escuelas.
Ante todo esto, a los empresarios de escuelas particulares poco les importa la vida de los estudiantes, ya que se amparan en la supuesta necesidad de los padres de familia por volver a sus actividades económicas. En conferencia de prensa virtual, el presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares, Alfredo Villar, mencionó que alrededor de 65 % de los padres estarían dispuestos a enviar a sus hijos e hijas a clases presenciales, mientras que el 35 % restante podrían tomar sus clases en línea.
Es de dominio público que las escuelas privadas pasan por una gran crisis económica, donde antes de la pandemia operaban 48 mil y actualmente quedan 30 mil que mantienen sus actividades. Es por ello que les urge abrir las escuelas sin importarles la vida de docentes, trabajadores administrativos, manuales, alumnas y alumnos por mencionar algunos, pero la vida de abuelos, abuelas, hermanos, hermanas, padres y madres que llevan a sus hijas e hijos a la escuela se expondrán al voraz virus.
Además no bastaría con que sólo se vacune al magisterio, como se empezó a hacer en Campeche con la intención de retomar las clases presenciales (cuando la prioridad debe ser vacunar a los sectores esenciales y en primer lugar al personal de salud), ya que el resto de la comunidad escolar seguiría expuesta al contagio, eso aunado a que la vacuna no es 100 % segura como lo señala la OMS.
Ahora, les urge abrir las escuelas para recuperar sus ganancias e incrementar su matrícula, pero las pérdidas de quienes lucran con la educación no pueden ponerse por delante de la salud y las vidas de la comunidad escolar. Además, es necesario recalcar que las escuelas privadas que se dicen en “crisis” la descargaron sobre sus trabajadores administrativos, manuales y docentes, con reducción salarial y despidos.
Frente a esta situación, opinamos que toda escuela privada que realice despidos, reduzca salarios o cierre, debe ser incorporada al sistema educativo público. Por su parte, el SNTE debe incorporar a los trabajadores y trabajadoras de la educación de escuelas privadas, pues no cuentan con un sindicato. Y así mismo, con la unión de todos los agremiados, es necesario luchar por la democratización del mismo.