Durante el desayuno con Fabiana Rosales, Cecilia Morel, señaló que “la mayoría de los chilenos apoyan el proceso de recuperación de la democracia y las libertades para Venezuela”.
Viernes 22 de marzo de 2019
Invitada al “Foro por la Democracia”, organizado por Chile Vamos y la diputada Paulina Núñez (RN), Fabiana Rosales, esposa del autodenominado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, está de visita en Chile. Este miércoles desayunó con la primera dama, Cecilia Morel, quien también recibió a la representante diplomática de Venezuela en el país, Guarequena Gutiérrez. Son mujeres de derecha que hablan sobre lo democrático que es Chile en supuesto contraste con la situación venezolana.
En ese sentido, Rosales se presenta como activista de los derechos humanos, pero es la esposa de un autodenominado presidente, es decir, no fue elegido democráticamente, Fabiana aseguró que “Chile es un ejemplo de libertad”.
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Es real que no vivimos una crisis humanitaria como la que atraviesa Venezuela, pero si vivimos en un país donde todos los días se atropellan derechos fundamentales y cientos de miles de mujeres lo expresaron con la masividad del 8 de marzo. Chile tuvo la marcha más grande del continente y una de las más masivas del mundo. Miles de mujeres exigiendo sus derechos que no son garantizados por el Estado.
La primera dama chilena se negó a ir a huelga, atacó el método de lucha, reclamó que la izquierda quiere ideologizar el movimiento de mujeres. Pero, luego del 8 M busca posicionarse con otras figuras femeninas de la derecha en la región para dialogar con la conciencia que despierta de miles de mujeres.
La escalada intervencionista en Venezuela ha generado un clima de violencia, que combinado con la crisis económica y social, ha devaluado las condiciones de vida de las mayorías, pero no va a resolverse democráticamente de la mano de Trump con sus intereses puestos sobre el petróleo.
Ni de la mano de estas mujeres que: Hacen discursos sobre derechos humanos y democracia en Chile, mientras ocultan asesinatos a mapuches, cargados de odio contra la diversidad sexual, militan en partidos que han mantenidos en la impunidad crímenes de lesa humanidad, persiguiendo a los pobres y a los jóvenes e incluso niegan los derechos las mujeres trabajadoras como el derecho al aborto o a un contrato de trabajo, etc.
La cumbre Prosur y la visita de Bolsonaro son intentos de coordinarse para arremeter contra los derechos de los trabajadores, las mujeres, los pueblos originarios, la diversidad sexual y la juventud, quieren mantener sus tasas de ganancias a costa de nuestras vidas y del medio ambiente, entonces guardan silencio sobre los derechos humanos.
Estas mujeres de derecha se quieren quedar con las banderas de la igualdad de género, de la democracia y los derechos humanos. En ese sentido, Morel aprovechó de hacer un llamado a “ser consecuentes”.
“Cuando defendamos los valores de la democracia y la libertad sea la posición de uno como Gobierno, la posición de uno como oposición, sea desde Chile o de otro país (…)".
Ellas, las mujeres de la clase empresarial y de derecha, solo conocen la consecuencia de defender los intereses de los empresarios, los privilegios de la Iglesia y el Ejército. No luchan por la paz, ni son realmente activistas por los derechos humanos. Sino todo lo contrario, luchan por su derecho a la propiedad privada y trabajan junto a los misóginos de Bolsonaro y Trump para mantener sus privilegios sociales y para convertirse en la contención de un movimiento que exige cambiarlo todo.
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