El nuevo juicio en el Supremo a los líderes del procés comienza con el aval por parte de los Juzgados de lo Contencioso 2, 9 y 21 de Madrid al recurso del Supremo que declara “elegibles” a los tres líderes independentistas para las elecciones europeas.
Martes 7 de mayo de 2019 00:30
La Junta Electoral Central (JEC) había excluido a Puigdemont y otros dos líderes independentistas -Comín y Ponsatí, los tres exiliados debido a la persecución del Estado español- como candidato de Juntos por Cataluña (JxCat) al Parlamento Europeo. La Junta había argumentado su “inelegibilidad”, actuando en favor del pedido de los derechistas Partido Popular (PP) y Ciudadanos, sosteniendo que, dado que los tres candidatos tienen una residencia “notoria” fuera de España y no figuran en el censo de residentes en el extranjero, esto les impedía ser considerados electores. Un subterfugio puramente formal para proscribirlos.
Los partidos españolistas PP y Ciudadanos basaron su reclamación en que estas tres personas, “no están en condiciones” de ser electores y por tanto tampoco de ser elegidos. Sin embargo, la Fiscalía consideró el recurso de los interesados, sosteniendo que la interpretación de la Junta Electoral vulnera el derecho al “sufragio pasivo”.
La Fiscalía dictaminó que no puede producirse ninguna restricción al sufragio pasivo sin una condena por sentencia firme. Entre las razones esgrimidas a tal efecto está la premisa de que "sólo cabe excluir de su ejercicio a quienes se encuentren incursos en causa de inelegibilidad. Entre las que allí se prevén no figura la de hallarse en rebeldía, como se encuentran los recurrentes. Así, pues, en cuanto ciudadanos españoles tienen derecho a presentarse como candidatos en las próximas elecciones al Parlamento Europeo".
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont anunciaba que tomaría medidas legales contra la JEC, señalando que "cuando de manera clara ha quedado probado y demostrado que ha habido una utilización y un abuso de la ley, tenemos que defendernos. Esto no puede quedar impune".
El hecho de que este juicio se acelere o ralentice para adaptarse a los periodos electorales “sin molestar”, no es un factor menor. Sánchez podría llegar a gobernar, incluso lograr una cierta estabilidad parlamentaria si avanza en un acuerdo con Unidas Podemos -ya que con Ciudadanos parece complicado a pesar de los ruegos de la Confederación empresarial española (CEOE) y el Santander- en un marco en el que los independentistas catalanes dejan de serle imprescindibles para formar gobierno.
De los 350 diputados y diputadas electas en los recientes comicios, 275 son parte de los partidos que dieron apoyo a la aplicación del reaccionario artículo 155 contra Cataluña y la represión contra el movimiento independentista catalán. A pesar de ello, las salidas más ultras contra Cataluña no han quedado bien paradas. El PP quedó con una sola diputada por Barcelona, el mismo resultado que el ultraderechista Vox. Ciudadanos mantiene sus 5 escaños, pero pierde la mitad de los votos respecto a las autonómicas de 2017. La propuesta de un 155 permanente y más duro ha recibido pues un profundo rechazo.
Las fuerzas independentistas catalanas por su parte mejoran sensiblemente. Esquerra Republicana (ERC) se posiciona por primera vez como primera fuerza en unas elecciones generales, subiendo de 9 a 15 escaños, y JxCat solo perdió un escaño. Esquerra hizo gala de un discurso independentista dialogante para investir a Sánchez durante toda la campaña a cambio de que quien impulsó el 155, facilite la realización de un referéndum (negado muchas veces por el mismo Sánchez).
En el caso catalán, la dirección procesista está dispuesta a "dar vuelta la página" a cambio de alguna negociación que incluya la situación de los presos políticos. ERC es la fuerza que más abiertamente lo viene planteando, aunque JxCat lo asume igualmente como la única hoja de ruta realista.
Por su parte, la CUP (Candidatura de Unidad Popular, ala izquierda del independentismo catalán) sigue inmersa en un debate interno sobre el balance del “otoño catalán” y su política durante el llamado “procés”, encaminándose a un congreso en julio que podría tener un carácter refundacional. Los sectores más de izquierda vienen proponiendo la necesidad de una "vuelta a lo social", poniendo más eje en la lucha y la autoorganización de los sectores populares y la clase obrera, y revisando críticamente el no haber llegado mejor preparados al 1-O para plantear una alternativa anticapitalista y de clase viable.
El litigio continúa con las declaraciones de los Mossos, la policía de Cataluña, sobre la actuación el 27-S de "los Jordis", líderes independentistas actualmente presos políticos, y transcurrirá los próximas días con un juicio que deniega pruebas a la defensa y lleva a cabo una instrucción surrealista, como parte de la represión judicial que se pone al servicio de la negación del derecho de autodeterminación. Mientras, las cloacas del Estado siguen desprendiendo la esencia del Régimen del 78.

Jorge Remacha
Nació en Zaragoza en 1996. Historiador y docente de Educación Secundaria. Milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.