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CUBA // EEUU. Estados Unidos con el norte puesto en la apertura del mercado cubano

Desde el anuncio de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos en diciembre último no pasa una semana sin novedades sobre las negociaciones para acelerar la apertura del mercado cubano.

Juan Andrés Gallardo

Juan Andrés Gallardo @juanagallardo1

Sábado 14 de febrero de 2015

Fotografía: Reuters

Sólo esta semana se anunció el desembarco de Netflix en la isla, el permiso de importación a EE.UU. para un grupo de exportadores cubanos privados, y la presentación de un grupo bipartito (demócrata y republicano) de senadores al congreso estadounidense para acelerar el fin del embargo.

El congreso de Estados Unidos ha tenido desde diciembre una agitada recepción de proyectos que tienen relación directa con los lobbies empresarios que actúan en el parlamento para no quedarse afuera del negocio que significa la apertura comercial de Cuba.

Al proyecto de ley presentado el mes pasado para acabar con las restricciones legales a los viajes de ciudadanos de EE.UU. a Cuba le siguió el último jueves la presentación de un proyecto de senadores demócratas y republicanos para poner fin al embargo.

Este proyecto había sido precedido en enero por la presentación oficial en Washington de la Asociación Agrícola de Estados Unidos para Cuba. En el acto de presentación de esta nueva coalición, en la que participan unas 30 empresas alimentarias y agrícolas estadounidenses, estuvo presente la senadora demócrata Amy Klobuchar, principal promotora del nuevo proyecto.

Este proyecto que cuanta además con la firma de los republicanos Jeff Flake y Mike Enzi, al igual que los demócratas Patrick Leahy, Richard Durbin y Debbie Stabenow, está fuertemente patrocinado por el lobby agrícola.

Como explica la propia Senadora Klobuchar “Cincuenta años de embargo no han asegurado nuestros intereses en Cuba y han puesto en desventaja a los negocios norteamericanos por restringir el comercio con un mercado de 11 millones de personas a solo 90 millas de nuestras costas. Hay muchos asuntos en nuestras relaciones con Cuba que deben ser analizadas, pero esta legislación para eliminar el bloqueo comenzará a abrir nuevas oportunidades para las compañías norteamericanas, impulsará la creación de puestos de trabajo y las exportaciones”.

Aunque aún estos proyectos no fueron aprobados ni tratados, y seguramente darán lugar a distintos debates sobre las variantes para ir desmantelando el bloqueo, es claro que las cámaras empresariales no tienen la intención de quedarse afuera del negocio que implica ese nuevo mercado de 11 millones de personas. Y no se trata solo de consumidores, sino también de productores de bienes y servicios, como lo indican los nuevos anuncios de una flexibilización en las importaciones por parte de Estados Unidos.

Permisos para exportadores privados

En paralelo a los proyectos parlamentarios, el gobierno estadounidense anunció el viernes que permitirá a un pequeño grupo de exportadores privados cubanos enviar sus productos al país.

Sin embargo el Departamento de Estado señaló que dentro de los bienes que pueden ingresar al país estarán excluidos alimentos y productos agrícolas (como el tabaco), alcohol, minerales, químicos, textiles, maquinaria, vehículos, armas y municiones.

La importante cantidad de restricciones a los productos cubanos se explica porque esta es una medida esencialmente simbólica pero que deja la puerta abierta para exportar a Estados Unidos no solo productos sino servicios. Son “gestos” de Estados Unidos para presionar al gobierno de Cuba a ampliar la lista de los oficios de cuentapropistas hacia sectores que permitan ser usados como mano de obra barata, y calificada, en el sector servicios de Estados Unidos.

Según un artículo de El Nuevo Herald “el Departamento de Estado no confeccionará la lista a partir de la legislación vigente, sino que intentará abrir la puerta lo más amplia posible, para que sea el gobierno cubano el que decida si va a eliminar los obstáculos a los empresarios y, si esto no sucede, que ellos sepan que es por culpa del bloqueo interno”.

En la lista, que iría cambiando a partir de las dinámicas en Cuba, estarían incluidos servicios profesionales de traducción, programación o de construcción.
De momento se trataría entonces de dejar de lado los negocios directos con las empresas más rentables de la isla, muchas de ellas en manos de altos mandos del ejército, y que puedan ser competencia en el mercado estadounidense, para centrarse en otros sectores, como el de los cuentapropistas. Se trata de un sector cada vez más extendido, que puede ser tanto consumidor como prestador de servicios para Estados Unidos, y una importante base social para presionar por una mayor apertura. Los último anuncios empujados por el lobby empresarial indican que ya se ha puesto norte en esta dirección.


Juan Andrés Gallardo

Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario

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