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Red Internacional
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Elecciones Estados Unidos. Estados Unidos incrementa medidas de vigilancia a medida que se acercan las elecciones

El gobierno estadounidense ha tomado medidas más severas para vigilar las elecciones, desde desplegar a la policía en caso de protestas hasta prevenir presuntos intentos de espionaje e intervención de otros países.

Óscar Fernández

Óscar Fernández @OscarFdz94

Jueves 22 de octubre de 2020 21:16

Foto: Reuters

A medida que se acerca el día en que se deberían celebrar los comicios electorales en la principal potencia imperialista, se suscitan más noticias que dan cuenta de que estas serán las elecciones más vigiladas y con más medidas de svigilancia en la historia. El sistema no sólo se enfrenta a los votantes en las casillas —con la posibilidad de que puedan contagiarse de COVID-19—, sino también a las protestas que puedan estallar debido a la profunda antidemocracia en la "tierra de las oportunidades".

Es el caso de la Ciudad de Nueva York, cuyo departamento de policía (NYPD) ha anunciado que desplegará distintos elementos el día de las elecciones para prevenir posibles manifestaciones y vigilar las más de mil casillas que serán instaladas. Nueva York es uno de los principales centros urbanos de Estados Unidos y bastión demócrata por excelencia, cuyas administraciones han tenido que ceder en otorgar derechos como el matrimonio igualitario, la adopción homoparental, el aborto, derechos para migrantes, etc.

Este anuncio del NYPD se da luego de que la seccional de Rochester en ese mismo estado de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de las Organizaciones Industriales (AFL-CIO por sus siglas en inglés) haya anunciado que iría a huelga si Trump desconoce el resultado de la elección.

En un sentido similar se expresó el expresidente Obama, quien en un mitin en Filadelfia, en el estado de Pensilvania, resaltó que "no le importan las encuestas", ya que éstas en 2016 también actuaban en favor de Hillary Clinton y finalmente la victoria fue concedida al magnate de Nueva York.

Trump, por su parte, se ha dedicado a agitar a su base social al plantear desde ya la interrogante sobre el sistema de conteo de votos, mismo que, por la pandemia de COVID-19, ha forzado a varios electores a tener que recurrir al sistema de correos para enviar su voto. Asimismo, instaló la idea de que es menester vigilar las elecciones ante posibles intentos de fraude (o lo que él y su base de votantes podrían considerar como fraude), ante lo cual varias de las milicias de ultraderecha como los Proud Boys han resaltado que estarán "atentos" (como les ordenó Trump).

De igual forma, los jefes de las agencias de inteligencia, quienes han tenido choques con Trump por su desconfianza, han puesto en alto que estarán vigilando los resultados y estarán atentos ante cualquier intento de interferencia por parte de otros países. Así lo expresó el director del, FBI Christopher Wray: "los estadounidenses deben tener confianza en nuestro sistema electoral y en su infraestructura. No vamos a tolerar la injerencia externa en nuestras elecciones".

Algo bastante irónico viniendo de un país que, sin ir muy lejos, ha instigado golpes de estado e intervenido en las elecciones de Venezuela y Bolivia. En particular, la preocupación de las agencias estadounidenses proviene de las posibilidades de que las elecciones sean intervenidas por agentes rusos e iraníes, una posibilidad que han agitado los sectores cercanos al Partido Demócrata, los cuales han acusado a quienes disienten de sus candidatos capitalistas de ser "bots rusos" y hackers chinos e iraníes que buscarían frustrar la victoria de Biden y facilitar la reelección de Trump.

En un contexto de posibles enfrentamientos donde ambas partes están acusando a la otra de cometer fraude, lo que queda claro es que el sistema electoral estadounidense es profundamente antidemocrático y que, como sucedió en 2016 con Trump y en el 2000 con Bush, el ganador puede ser declarado sin tener la mayoría de los votos en sufragio universal. A eso hay que añadirle las campañas de terror que tanto demócratas como republicanos han instigado. En un escenario así, la única alternativa sólo puede venir de los trabajadores, cuya potencia es tal que es la única vía para evitar el fraude que tanto agitan los dos candidatos e incluso dar una salida independiente a las variantes imperialistas.


Óscar Fernández

Politólogo - Universidad Iberoamericana

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