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Red Internacional
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Elecciones en Estados Unidos. Estados Unidos va a elecciones entre polarización y amenazas de Trump

Todo lo que tenés que saber de las elecciones en la principal potencia imperialista.

Lunes 2 de noviembre de 2020 23:19

AFP

Hoy se vota en Estados Unidos. Se elige Presidente, la totalidad de la “Cámara de Representantes” y 35 senadores de un total de 100. Además 11 de los 50 estados eligen gobernador. Las encuestas por ahora dan ganador a Joe Biden pero nada es seguro realmente.

¿Cómo se vota? Al ser un sistema indirecto se vota mediante Colegio Electoral, lo que significa que aún perdiendo el voto popular, se puede ganar la presidencia. El Colegio electoral está conformado por 538 electores y para ganar se necesitan 270 o más.

Además hay estados que históricamente son demócratas o republicanos y otros que son swing, o sea, que cambian de elección en elección. Estos son los estados claves, donde se juega la suerte de la campaña. Florida, Pennsylvania y Ohio son 3 de los considerados swing states, donde ambos candidatos invirtieron mucho dinero y esfuerzos.

En un país de aproximadamente 330 millones de habitantes, solo el 56% de los habilitados para votar lo hicieron en 2016, algo más de 67 millones. Un mínimo histórico.

Las elecciones de 2020 ya tienen participación récord debido a la posibilidad de votar anticipadamente. Pero como en todas las elecciones del país, la supresión del voto hizo de las suyas. Es que la democracia más perfecta del mundo no es tan perfecta. O en realidad sí, funciona exactamente como fue diseñada para funcionar.

¿Trump o Biden? Esa es la cuestión. O así está planteada por lo menos. Es que el sistema político y electoral de la primera potencia imperialista está diseñado para garantizar la alternancia en el poder de los dos partidos capitalistas. Pero por fuera de eso también pasan cosas.

La pandemia del coronavirus, el negacionismo de Trump, la recesión económica de EE. UU. y el conjunto de las economías a escala mundial, y el resurgimiento de la lucha de clases –con inmensas movilizaciones contra el racismo y la represión policial, las más grandes en su historia– enmarcan estas elecciones rodeadas de incertidumbre

La campaña dejó poco y nada: un debate impresentable; otro debate aburrido; una publicidad negativa inusitadamente agresiva. Las estrategias de campaña estuvieron cantadas desde un principio, como si los jugadores conocieran las cartas de su contrincante.

Trump apostó por la polarización, en un intento de revivir la campaña de Nixon. Las protestas que estallaron luego del brutal asesinato de Georgo Floyd y que se extendieron a todo el país le permitieron pararse como el candidato de la ley y el orden.

En una muestra más del pérfido rol del partido Demócrata como cementerio de los movimientos sociales, Biden jugó la carta del mal menor. Para seducir a los derechistas para los que Trump es demasiado, pero sobre todo para desviar la enorme fuerza del movimiento Black Lives Matter de las calles a las urnas.

Trump no solo representa a los votantes republicanos tradicionales, sino a una base de extrema derecha que está cada vez más envalentonada. Del lado de Biden también hay algo más que demócratas. La campaña de Bernie Sanders atrajo a cientos de miles de jóvenes que ven el socialismo con buenos ojos pero que fueron traicionados este se bajó de las internas. Muchos de ellos también estuvieron en las calles protestando contra la brutalidad policial. Esta situación abre una perspectiva de que la izquierda estadounidense rompa con el partido Demócrata.

Pero no debemos esperar el resultado el 3 a la noche o el 4 a la mañana. Los votos adelantados normalmente se cuentan después de los emitidos el día de la elección, por lo que las primeras cifras a nivel nacional podrían favorecer al actual presidente. Por esta razón el magnate hizo una campaña furiosa contra el voto por correo, con acusaciones de fraude, incluso llegó a decir que no estaba seguro de que iba a entregar el poder y que podría desconocer el resultado final y acudir a la Corte Suprema para que decida.

Pero el trasfondo que llevó a Trump a la Casa Blanca no van a desaparecer si gana Biden, porque son efectos de una crisis más profunda. La polarización sigue su curso. Por izquierda, se expresa en que crece la popularidad del “socialismo” entre los jóvenes de 16 a 24 años. Por derecha, en la existencia de grupos ultraderechistas armados, aunque hoy son elementos marginales.

Más allá de la foto de la elección, estos fenómenos anticipan escenarios de mayor radicalización política y de la lucha de clases.