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Huelga Estudiantil. Este 1-O volveremos a vaciar las aulas y a llenar las calles

Hay que retomar la movilización social por la libertad de los presos, el fin de la represión y en defensa del mandato del 1-O. Es necesaria una nueva huelga general como la del 3-O. Por una República de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud.

Contracorrent

Contracorrent Catalunya

Miércoles 26 de septiembre de 2018

Foto: cartel de Contracorrent y Pan y Rosas convocando a la huelga estudiantil del 1-O.

Hace un año el pueblo catalán protagonizamos una serie de movilizaciones sin precedentes, sacándo adelante el referéndum del 1-O y la huelga general del 3-O, cuando se expresó la voluntad mayoritaria de construir una república independiente y abrir un proceso constituyente. 

También la juventud y el movimiento estudiantil fuimos parte, protagonizando huelgas, manifestaciones y participando en la ocupación de escuelas, cortes de vías y carreteras y otras formas de lucha. 

La brutal represión llevada adelante por el Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional, el Tribunal Constitucional, el Rey y el Gobierno con el espaldarazo de toda la oposición del “pack” 155 se mantiene vigente con el nuevo gobierno del PSOE. 

Por otro lado, la dirección política del procés ha abandonado al pueblo catalán y sus aspiraciones democráticas. Algunos medios de comunicación y las fuerzas políticas del processisme reivindican las grandes jornadas de movilización que se vieron interrumpidas a finales del 2017 por la represión, la claudicación del Gobierno y el espíritu de “volver a la normalidad” dictado tanto por el PDECAT cómo por ERC. 

Pero el problema democrático sigue, por lo tanto, en plena vigencia. La conquista del derecho a decidir del pueblo catalán no será posible si no es poniendo en pie una gran movilización social y con métodos reales de lucha.

Por eso, desde la agrupación juvenil Contracorriente decidimos sumarnos a la huelga convocada el 1 de octubre por la plataforma “Universitats per la República”, conformada por las juventudes del PDeCAT, ERC y sectores de la izquierda independentista como el SEPC . Lo hacemos sin esconder nuestras críticas con la posición que tomaron estas organizaciones en las jornadas de movilización del año pasado, cuando se esforzaron en evitar que las huelgas y manifestaciones previas al 1-O generaran asambleas o coordinadoras. 

Se contribuyó así a mantener una lógica de movilizaciones controladas mediante las redes sociales -que se convocaban y desconvocaban desde arriba- y mensajes de calma y retorno a la normalidad. Algo que se convirtió en un obstáculo para que la juventud pudiera ser un sector independiente del Gobierno que hubiera podido contribuir al desbordamiento necesario para enfrentar la represión del Estado y la claudicación del processisme. 

Desde Contracorriente creemos que es necesario el impulso de un movimiento democrático que se base en asambleas masivas, delegados revocables y con un mandato claro y coordinadoras que permitan que la lucha sea dirigida por los y las estudiantes. 

Nosotros defendemos un movimiento que ligue la lucha por la República con las demandas sociales, como son las reivindicaciones del movimiento estudiantil contra la privatización o a favor de la gratuidad, y que ligue la unidad de la clase trabajadora catalana para enfrentar el Régimen del ‘78 pero que también forje la unidad con el resto de la clase trabajadora y los sectores populares. 

Porque no habrá República si no la conquistamos mediante la lucha en las calles, los centros de estudio y de trabajo. Porque la República catalana será de la juventud, las mujeres y la clase trabajadora o no será.