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Red Internacional
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PEMEX. Estrategia de AMLO contra huachicoleo: militarización de ductos

En diversas ocasiones y en sus conferencias mañaneras de prensa, López Obrador ha asegurado que la "estrategia contra el huachicoleo" ha funcionado y que además, ha contribuir al combate de la corrupción.

Viernes 8 de febrero de 2019

Cientos de militares se encuentran acampando sobre kilómetros de ducto en Guadalajara, el ejército afirma que aseguró muchas tomas clandestinas de los ladrones de combustible. Guadalajara es el segundo estado con mayores tomas clandestinas, tan sólo después de Puebla.

Andrés Manuel López Obrador asegura que la presencia del ejército desalienta a los ladrones del combustible. Claro que lo afirma porque va de la mano con su política de militarización del país, vía la creación de la Guardia Nacional, con la que busca mantener el control de la población.

Además, asegura que no hay otra solución para combatir el huachicoleo, que se ha terminado con el robo de combustible "por arriba", refiriéndose a la corrupción de funcionarios de la paraestatal y ahora se combate el huachicol por abajo.

Sin embargo es poco creíble que la corrupción se termine mientras el charro Romero Deschamps continua sin un rasguño y al exdirector de la petrolera, Lozoya Austin, no se le persigue por los millones de dólares recibidos de la constructora brasileña Odebretch. A pesar de que trabajadores de PEMEX denunciaron a su líder ante la SEIDO por enriquecimiento ilícito, defraudación y despojo y de que, en el caso de Lozoya, se han hecho públicas las investigaciones por los sobornos recibidos.

No sólo se trata de la corrupción y el robo en menor medida a través de los ductos, incluso los ductos clandestinos que se han "encontrado" en casas de ex presidentes; es indispensable frenar la rapiña de los grandes buitres extranjeros, que buscan explotar el oro negro y el combustible no sólo en México sino en todo país que esté lleno de este recurso energético no renovable.

Un primer paso fundamental sería renacionalizar todo lo que se ha vendido de PEMEX a las trasnacionales estadounidenses, inglesas, italianas, etc; así como el funcionamiento de esta industria extractiva y del sindicato deben quedar en manos de los trabajadores. Para que los recursos que se generan sean aprovechados para invertir en salud, educación y bienestar para los trabajadores.