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Red Internacional
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POLITICA. Estrategia de la CUT el 1° de mayo: confiar en los Penta-parlamentarios

Los trabajadores están siendo protagonistas de huelgas, paros y movilizaciones, también del debate sobre la reforma al Código laboral. Los empresarios se oponen a todo. El Gobierno pasó de una “reforma” a una “agenda” laboral, y pretende dejar contentos a todos, algo imposible. Bárbara Figueroa da el apoyo de la CUT al Gobierno y la Nueva Mayoría, aunque ya se anuncia una nueva cocina en el Senado.

Dolores Mujica

Dolores Mujica Directora Museo Obrero Luis Emilio Recabarren

Nicolás Miranda Comité de Redacción

Domingo 3 de mayo de 2015

Un debate antagónico

Con la discusión del proyecto de ley que moderniza las relaciones laborales, se abrió un debate nacional antagónico. De un lado, están los empresarios, en contra de toda modificación. Para evitarla, recurren al chantaje: que se perderán empleos. Recurren al terror económico: que se irán las inversiones. Recurren a campañas mediáticas: su prensa, El Mercurio y La Tercera en primer lugar, difunden a “expertos” hablando sobre los males que sobrevendrán. Se organizan: realizaron una asamblea empresarial y votaron un comité como único vocero y autorizado para negociar con el Gobierno y el Parlamento. Se movilizan: lanzaron videos y declaraciones continuas de sus asociaciones empresariales.

De otro lado, están los trabajadores y sus organizaciones sindicales. La dirigencia de la CUT pasó de alinearse con el Gobierno, a criticar la letra chica, y de ahí a la presión parlamentaria para que se hagan indicaciones. Organizaciones sindicales por fuera de la CUT rechazaron la reforma por calificarla de “neoliberal”, después también pasaron a presentar sus indicaciones, y además, convocaron a jornadas de paro y movilizaciones, como el paro portuario del 17 de marzo, y la jornada de paro y movilización de los sectores estratégicos del 21 de abril.

Las posiciones son antagónicas. Y el Gobierno pretende dejar a todos contentos, algo imposible.

El curso del proyecto de ley

El Gobierno lo presentó como el fin del código laboral de la dictadura, una consigna instalada por el movimiento sindical y sus organizaciones, como Alternativa Obrera. Aunque se admiten demandas históricas como el fin del re-emplazo en huelga o la titularidad sindical, no era así, como la misma Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo admitió.

Aunque es cierto que por primera vez desde el fin de la dictadura las modificaciones al Código Laboral no son sobre contratos flexibles para aumentar la competitividad, sino en general sobre cómo fortalecer los sindicatos. Un cambio que da cuenta de la creciente actividad huelguística y los proceso de organización sindical por debajo de los trabajadores en los últimos años. Unido a una movilización generalizada de estudiantes, pueblos empobrecidos de las Regiones, el pueblo mapuche, vecinos, pobladores, y tantos otros.

Tras conocerse el contenido, se reveló que el Gobierno quitaba con la mano derecha lo que daba con la izquierda: se prohibía el re-emplazo, pero se imponía el carácter de “pacífico” a la huelga, se agregaban el funcionamiento de los servicios mínimos, se criminalizaba a los dirigentes sindicales. Además que deja intactos aspectos estructurales como la subcontratación, que rechazan demandas centrales como la negociación por rama, y que introduce una mayor flexibilidad (adaptabilidad) laboral algo históricamente rechazado por los trabajadores. La presión aumentó.
Finalmente se presentaron indicaciones que retiran los aspectos más irritantes. Pero pretendiendo conciliar lo inconciliable, dando un poco a los empresarios (como la adaptabilidad) y un poco a los trabajadores (como el retiro del calificativo de “pacífico” de las huelgas entre otros).

El debate se tensa. Los próximos meses serán de álgida discusión y movilización. Para esto se preparan empresarios y trabajadores. El acto del 1° de mayo de la CUT trazó el curso a seguir para su dirigencia.

El discurso de Bárbara Figueroa: apoyar a los Penta-parlamentarios de la Nueva Mayoría y su Gobierno

Entre las claves del discurso de la presidenta de la CUT estuvo partir por congratularse por haber “cumplido nuestro principal objetivo mencionado en este mismo escenario el año pasado: Hacer del debate laboral un debate necesario … comprendiéndolo como un pilar fundamental para la superación de la desigualdad y
constituyendo la reforma laboral en la cuarta reforma estructural para este Gobierno”.
Señalando que de lo que se trata es de “devolver poder a los trabajadores, para que sea por su fuerza organizada que podamos avanzar en mejores condiciones laborales y salariales. Fortalecimiento de la actividad sindical y fortalecer la negociación colectiva, para garantizar de manera efectiva la redistribución de las ganancias y superar la realidad actual donde el impacto de la negociación colectiva no llega más allá del 8% de los trabajadores y donde las negociaciones han significado en promedio no más que el 1% de aumento salarial”. Como parte del objetivo de “la superación de la desigualdad”.

El punto central de discusión es cómo conseguirlo. La presidenta del Partido Comunista de la CUT, trazó su “estrategia sindical”. ¿En qué consiste?
Mencionó el paro nacional del 11 de julio del 2013, como punto de partida. Pero pasó a lo central de su estrategia. Y señaló cuatro ejes: El primero, el apoyo a la candidatura de Bachelet y la Nueva Mayoría en las elecciones: “Nos pronunciamos en segunda vuelta por el programa que mejor representaba los intereses de los trabajadores y señalamos con claridad que nos pronunciábamos asumiendo que debía cumplirse ese mínimo establecido en el programa”. El segundo, la negociación del proyecto de ley antes de su ingreso al Parlamento: “enfrentamos un debate con el ejecutivo donde llevamos todas nuestras propuestas a abordar en un proyecto de este envergadura, algunas de nuestras propuestas fueron acogidas, otras asumidas parcialmente y otras no consideradas, nos enfrentamos incluso a la sorpresa de un proyecto ingresado al parlamento que incorporo materias que no habían sido discutidas con nosotros en el proceso pre-legislativo”. El tercero, la presión parlamentaria: “Sin embargo, no cerramos la puerta, a diferencia de la actitud que el mundo empresarial ha expresado públicamente, nosotros nos propusimos seguir incidiendo para cambiar los aspectos negativos del proyecto de ley. Nos reunimos con el ejecutivo y el parlamento, fuimos a exponer nuestra posición como central a las audiencias de la comisión de trabajo de la cámara de diputados y seguiremos en este proceso en cada paso de avance del proyecto de ley”. El cuarto, cerrar filas detrás del Gobierno: “No tenemos temor al debate parlamentario, pues hemos visto la sintonía que han expresado los parlamentarios con las propuestas de la CUT, especial reconocimiento nos merecen los parlamentarios que han hecho posible este debate, los parlamentarios de la Nueva Mayoría”. Agregando que “la Nueva Mayoría cuenta con los votos para aprobar este proyecto y cuando se trata de cumplir lo prometido no se debe tener temor a ejercer las mayorías que la ciudadanía les ha entregado”. Reforzó con que “esperamos que bajo esta compresión y responsabilidad con los chilenos y chilenas, con sus trabajadores y trabajadoras, no existan dudas ni matices dentro de la Nueva Mayoría para avanzar e incluso profundizar más aun el proyecto de ley que moderniza las relaciones laborales”. Finalmente, anunció movilizaciones para julio.

La estrategia de la dirigencia de la CUT es la de presionar con alguna movilización aislada, la de julio del 2013 como recordó, la anunciada para julio del 2015 como anunció, y dar su entero apoyo a los Penta-parlamentarios de la Nueva Mayoría.
Es un camino, una “estrategia sindical”, plagada de peligros para los trabajadores.

Las reacciones al discurso

Hay distintos tipos de reacciones. De los empresarios, acusándola de anticuada. En una editorial de El Mercurio se señaló que se trató de “el reestreno de un sindicalismo radicalizado, propio de los años sesenta”. Algo lejos de la verdad, pero que revela el ánimo empresarial.

Los parlamentarios de la Nueva Mayoría están divididos en distintos sectores. Rápidamente respondió el padre de la “cocina del Senado”, el senador DC Andrés Zaldívar que ya lo vimos actuar ante la reforma tributaria, declarando que "no aceptaremos presiones de ningún lado". El también DC diputado Fuad Chahin (DC) declaró por su parte que la CUT "no puede pretender que el Congreso sea un buzón, ni del Gobierno, ni de los gremios, ni de los sindicatos, ni de nadie”. El presidente de la DC Jorge Pizarro agregó que existe un acuerdo entre los partidos de la Nueva Mayoría y el Gobierno, que no incluye las demandas de la CUT.

La estrategia sindical del Partido Comunista en la presidencia de la CUT lleva a una encerrona a los trabajadores.

Otras reacciones fueron las de los trabajadores y sus organizaciones. El 21 de abril, la Unión Portuaria y la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) dirigida por el también militante del PC Jorge Ahumada realizaron una jornada de paro y movilización, con la CTC declarando en un comunicado que defendía el Programa del Gobierno. El mismo 1° de mayo, el Comité de Iniciativa por la Unidad Sindical, la UCT, CGT y otros convocaron a un acto paralelo al de la CUT contra la “reforma laboral neoliberal”. La agrupación Alternativa Obrera realizó un acto alternativo para recuperar la CUT desde las bases desplazando a sus dirigencias burocráticas que confían en los Penta-parlamentarios.

El debate es álgido. Antagónico con los empresarios, y con distintas estrategias sindicales dentro de los trabajadores y sus organizaciones.

La encerrona que prepara la “estrategia sindical” de la dirección de la CUT, confiando en los Penta-parlamentarios de la Nueva Mayoría y con la nueva “cocina del Senado” que anuncia la Democracia Cristiana, puede debilitar a los trabajadores en la discusión del proyecto de ley.

La perspectiva, de todos modos, una mayor lucha sindical, con sindicatos fortalecidos y empresarios habilitados para mayor flexibilidad y precariedad laboral; una mayor tensión entre las distintas estrategias sindicales que remecerán sus organizaciones; y una incógnita sobre los procesos de la lucha de clases si el cerrar filas detrás de la Nueva Mayoría se logra o por el contrario se da paso a una solución de los trabajadores a la crisis de la Penta-casta de los empresarios y sus políticos de la derecha y la Nueva Mayoría.