Al respecto, algunas facultades de la Universidad de Chile vienen organizando actividades no sólo para informar al estudiantado sobre las implicancias de este tratado sino que para sumarse a las acciones de rechazo.

Romina Fuentes Licenciada en Medicina Veterinaria de la U. de Chile y militante de Pan y Rosas y Vencer
Lunes 1ro de abril de 2019
Como mencionamos en una columna anterior, la juventud viene siendo la protagonista en diversas movilizaciones del último tiempo. Lo vimos el 8M con secundarias y estudiantes universitarias que erigían con orgullo el pañuelo verde como símbolo de militancia feminista y lo vimos también en la “Marcha por el Medioambiente” de hace un par de semanas, donde fueron varias las facultades que paralizaron para asistir a la marcha y donde dentro de las consignas, ya se mencionaba el rechazo al TPP-11.
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En el marco de la votación en la Cámara de Diputados, en la Universidad de Chile ya se vienen organizando actividades para sumarse a su rechazo. Una de ellas, es el Foro organizado por estudiantes de la Facultad de Ciencias Agronómicas, llamado “Implicancias del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica para Chile y la Protección de las semillas” este lunes 1 de abril y la asamblea realizada en la Facultad de Veterinaria para discutir los pasos a seguir frente a la votación del TPP-11 en el mismo horario.
Sin duda, la votación de este proyecto ha despertado la alarma en sectores de la juventud que demuestran hoy un mayor grado de politización e interés en temáticas que traspasan el mundo educativo. Ejemplo de esto, es el Foro, Pintatón y Pasacampus “No al TPP” organizado el Campus Juan Gómez Millas, que si bien se encuentra a varios kilómetros de Antumapu comparte la preocupación de los estudiantes por este tema.
Ad portas de la votación del TPP-11, estaremos expectantes también de la organización de una nueva juventud que preocupada por los ataques de odio de la ultraderecha y por la desigualdad ante la vida de las mujeres, podría dar también un salto en constituirse como parte de la fuerza social que junto a las mujeres y el gran gigante dormido, la clase trabajadora, no sólo se ponga a la cabeza de organizar el rechazo al TPP-11. Sino que se plantee enfrentar a los responsables no sólo del saqueo medioambiental sino que el robo de nuestras vidas: los empresarios y sus gobiernos cómplices.