La lucha estudiantil en contra del autoritarismo y las cuotas que impusieron lacerando la educación pública, logró desatarse aún más luego de la brutal represión que sufrieron las y los estudiantes al pie de la Rectoría de Ciudad Universitaria. Docentes de varios niveles educativos nos sumamos a su lucha.
Maestra Teresa Aguilar Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Lunes 24 de septiembre de 2018
Multitudinarias marchas, conformadas por docentes, madres y padres de familia, estudiantes y diversos sectores de la sociedad, sacudieron el país entre abril y julio de 2016. La principal demanda: echar abajo la reforma educativa, con la consecuente derrota del resto de las reformas estructurales acordadas en el dichoso Pacto por México, que los partidos mayoritarios en las cámaras entonces aprobaron.
Docentes en lucha también sufrimos la represión
Desde acoso laboral hasta despidos y suspensiones salariales, así como golpizas, violaciones y acoso sexual; desapariciones forzadas, como la de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y asesinatos brutales como en Nochixtlán, por parte de las fuerzas policiales y militares; además de detenciones arbitrarias y encarcelamientos de líderes de la CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación), han sido las formas que el gobierno ha usado en contra del movimiento magisterial a lo largo de décadas de lucha, misma que las nuevas generaciones seguimos manteniendo ante la imposición de la reforma educativa y el nuevo modelo educativo, que degradan los contenidos pedagógicos, liquidan los derechos de los maestros y constituyen una ofensiva privatizadora.
La lucha es una sola
La raíz es la misma, los planes de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y el FMI (Fondo Monetario Internacional) son quitar la gratuidad de la educación, meter sus propios programas de estudio para crear mano de obra al servicio de las necesidades empresariales y hacer de la educación un negocio redituable. Todo para aumentar sus ya exageradas riquezas, mientras empobrecen y precarizan la vida de millones de trabajadoras, trabajadores y sus familias, las mismas familias de donde provienen los estudiantes.
Recordemos que en México, el mes pasado, la Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana) propuso cobrar cuotas elevadas en las principales universidades públicas como la UNAM, el IPN y la UAM, así como evitar la construcción de más universidades.
Leáse la nota: Coparmex propone terminar con la educación superior pública y gratuita
Los últimos años se han caracterizado por un ataque en contra de la educación pública y gratuita, desde el nivel básico, medio superior y superior; los planes de estudio están siendo modificados al servicio de los grandes empresarios e impuestos por el gobierno.
Ellos son los enemigos de la educación y la lucha de estudiantes y docentes es la misma.
No queremos más luchas derrotadas por su aislamiento. Necesitamos ser las y los millones de inconformes codo a codo en las calles quienes decidamos el tipo de educación que se necesita en este país para que niñas, niños y jóvenes vayan tras el futuro que deseen y no el que les impongan.
Un espacio democrático y expansivo
Los foros de “consulta nacional” que impulsa el gobierno en transición de Andrés Manuel López Obrador, no han garantizado que se incluyan las opiniones y decisiones de la totalidad de interesadas e interesados en la educación pública, ahí no estamos ni el 10% de los docentes ni las y los miles de estudiantes que hoy inundan las calles, que impulsan asambleas y se organizan.
Desde la Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase proponemos un gran Encuentro Nacional por la Educación Pública, para comenzar a forjar un espacio democrático de discusión, donde confluyan delegados elegidos en todas las Escuelas, desde abajo, rotativos, revocables y con mandato de base.
En ese espacio deberíamos acordar un plan de lucha unificado que, en primer lugar, defina una gran jornada de lucha y movilización conjunta de maestros, estudiantes, universitarios y padres de familia, en defensa de la educación pública, laica y gratuita.
Los jóvenes universitarios, así como los de las escuelas normales, hoy nos marcan el camino; son nuestros alumnos y nuestros principales aliados, los que junto a sus padres tienen el mismo interés que nosotros: una educación pública para que accedan sin restricciones los hijos de la clase trabajadora, libre para expresar nuestras ideas y decidir que educación necesita nuestro pueblo, laica porque la educación debe ser científica e independiente de cualquier ideología religiosa, y gratuita para que ni un solo joven se quede sin estudiar y cuente con todas las herramientas para lograr su excelencia. Unidos somos fuertes para lograrlo.