La Unión Europea aprueba la creación de una Guardia Europea de Fronteras y Costas, que a partir de octubre se sumará a los controles de las fronteras exteriores de la Unión.
Jueves 15 de septiembre de 2016
Fotos: EFE/Georgi Licovski
La creación de este cuerpo fronterizo fue propuesta por la Comisión Europea en plena crisis migratoria, tras acusar a Grecia de ‘deficiencias graves’ en el control de sus fronteras. La CE llegó a presionar a Grecia con expulsarla de Schengen si no aumentaba el control fronterizo, para impedir el paso de refugiados.
El ministro de Interior de Eslovaquia, Robert Kalinak, cuyo país preside la UE este semestre, declaró: "Solo gestionando de manera efectiva nuestras fronteras exteriores podremos volver a la normalidad en el marco de Schengen". Lo que quiere la CE es reforzar las fronteras exteriores de la ‘Europa fortaleza” contra el ‘peligro exterior’ y las ‘nuevas amenazas’, un discurso calcado de la extrema derecha.
"La Guardia Europea de Fronteras y Costas nos ayudará a afrontar mejor, y juntos, los retos actuales", aseguró Kalinak y añadió: "El modo en que gestionamos nuestra frontera exterior influye directamente en todo el espacio Schengen, incluidas las fronteras interiores".
El nuevo cuerpo europeo apoyará a la Comisión Europea en la coordinación de los flujos migratorios, al tiempo que proporcionará asistencia técnica y operativa en las operaciones de búsqueda y rescate en el mar Mediterráneo.
La guardia europea no tendrá sus propios agentes, pero podrá recurrir a una reserva de 1.500 guardias procedentes de los Estados miembros, de los que España deberá aportar alrededor de un centenar.
En la propuesta original del Ejecutivo comunitario el despliegue de la guardia europea podía hacerse sin que lo pidiera el Estado miembro afectado, pero en el acuerdo alcanzado entre las instituciones esta posibilidad queda matizada y necesitará el visto bueno del Consejo de la UE.
La Guardia Europea de Fronteras y Costas iniciará sus actividades una vez que su Reglamento entre en vigor el 6 de octubre de 2016, veinte días después de su publicación en el "Diario Oficial" de la UE.