×
×
Red Internacional
lid bot

Magisterio. Evaluación: entre la simulación, el rezago y la deserción escolar

Ahora que es momento de evaluar, los docentes, los alumnos y sus familias nos enfrentamos a la simulación, el rezago educativo y la deserción escolar.

Miércoles 18 de noviembre de 2020

Desde el comienzo de la pandemia, insistimos en que no existen las condiciones mínimas que garanticen la educación a distancia, mucho menos para realizar una evaluación entendida como un proceso que permita a los docentes identificar avances y debilidades con la intervención pedagógica que aporte a fortalecer el pensamiento crítico y el desarrollo integral del estudiantado.

Recordemos los 2 millones 830 mil 419 estudiantes que no se inscribieron a este nuevo ciclo escolar y los demás que continúan abandonando sus estudios por falta de recursos o porque no pueden entregar todos trabajos que se les está solicitando en las escuelas.

Sin los recursos suficientes –y ante el estrés causado por el encierro o por las condiciones propias de la cotidianidad en medio de la pandemia–, la realidad es que los estudiantes no están aprendiendo, lo hacen con muchas deficiencias o, en algunos casos, abandonan sus estudios con el pensamiento de que podrán retomarlos después cuando haya pasado toda la crisis.

¿Cómo puede evaluarse el trimestre sin que se resuelvan primero las condiciones de vida de las familias de las y los estudiantes? Tomemos en cuenta que los contextos ya eran, de por sí, empobrecidos, precarizados, violentos y que se exacerbaron ante la crisis sanitaria y económica actual por la pandemia.

¿Cómo podrían las y los estudiantes rendir ante una evaluación con una crisis golpeando sus bolsillos y que atenta contra sus vidas? ¿Por qué tenemos que rendir cuentas sobre los supuestos avances de las y los estudiantes confrontándonos con las madres y padres que ya hacen bastante solventando la crisis económica y sanitaria?

Hay casos de estudiantes y docentes fallecidos a causa del estrés debido a la extensión de horarios y el exceso de trabajo. Tal es el caso reciente de la estudiante Estrellita quien falleció, de acuerdo con declaraciones de su mamá, por una lesión cerebral de la cual ya no pudo recuperarse, acaecida después de tener que entregar un exceso de tareas sin precedentes y que, al final, no le tomaron en cuenta para su evaluación trimestral.

La autoridad educativa emitió el documento base Orientaciones pedagógicas y criterios para la evaluación del aprendizaje para la educación preescolar, primaria y secundaria en el periodo de contingencia sanitaria generada por el virus SARS-coV2-19 (covid-19) para el ciclo escolar 2020-2021 como una respuesta a la oleada de críticas de docentes, madres y padres de familia frente a las evaluaciones del primer trimestre del ciclo escolar.

Miles de alumnos no han logrado comunicarse con sus docentes, muchos otros no logran comunicarse cotidianamente ni entregan actividades. Algunos, a pesar de entregar actividades y tener acceso al internet y los materiales necesarios no están logrando los aprendizajes esperados lo que coloca a los docentes frente a múltiples dificultades para poder evaluar.

La autoridad educativa definió que se colocara la leyenda “información insuficiente” en aquellos alumnos que no han tenido contacto con las y los docentes, sin embargo, en muchas escuelas se forzó a los docentes a colocarles una calificación aprobatoria aún cuando no hubo ese acercamiento.

Muchas son las limitantes de la educación a distancia, pero para las y los docentes que somos conscientes de que evaluar no es lo mismo que “calificar”, colocar un número en la boleta, como pretenden las autoridades, sólo aporta a la simulación de que este modelo funciona bien y es el más adecuado durante tiempo de crisis sanitaria.

Esta idea también conlleva a pensar que los mexicanos afrontamos “adecuadamente” la crisis sanitaria y económica, cuando la realidad es brutal para millones de familias que no alcanzan a cubrir todos los gastos y deben salir a trabajar, con dobles y hasta triples jornadas de trabajo, exponiendo su integridad y la de sus hijas e hijos.

¡Una calificación no es una evaluación! Ni en blanco ni con leyendas

En términos pedagógicos, las evaluaciones que plantea la SEP no promueven las bases fundamentales para lograr los aprendizajes mínimos dependiendo de cada nivel o grado escolar.

A esto hay que agregar el detrimento de los contenidos curriculares que no toman en cuenta las necesidades de los alumnos donde, tal parece que la evaluación ya no es un proceso educativo; sino que, se ha convertido en un instrumento de control y de selección pensado desde la lógica empresarial y meritocrática.

Para rendir ante las evaluaciones que se exigen, primero el Estado debería garantizar las condiciones mínimas indispensables para que los alumnos puedan mantener comunicación con las y los docentes. Toda vez que se nos impuso el modelo de educación a distancia con sus diferentes modalidades, deben otorgarnos equipo de cómputo para cada uno de los estudiantes y profesores, con servicio irrestricto y suficiente de Internet y luz eléctrica gratuita para que las familias aseguren las clases virtuales y en línea.

Sabemos que aun con estas condiciones mínimas el proceso de enseñanza-aprendizaje seguiría sin estar garantizado, por lo que mantenemos que es indispensable la suspensión del ciclo escolar, que las maestras y profesores puedan dedicarse a mantener actividades de contención no obligatorias en línea (de recreación, culturales, artísticas, de divulgación científica que les permita entender sobre la pandemia) que acompañen a la niñez y adolescencia, pero que, sobre todo, no estén sujetas a calificación.

Asimismo, debe garantizar la construcción de más escuelas para que regresemos a clases presenciales sin aulas saturadas, cuando haya condiciones para volver, la contratación de más profesionistas docentes y trabajadores de la educación para poder enfrentar el rezago educativo que se está generando y atender a las y los alumnos de acuerdo a sus necesidades educativas.


Diana Palacios

Profesora egresada de la Normal Superior, colaboradora en IdZMx