Durante el tercer trimestre del año la economía europea creció un 0.2 por ciento. Pese a este leve resultado se espera un crecimiento anémico y con deflación para los próximos años. Mientras se marca una desigualdad en el crecimiento entre los países.
Sábado 15 de noviembre de 2014
Según el reporte de la oficina de estadísticas Eurostat la zona euro tuvo un leve crecimiento del 0.2 por ciento en el tercer trimestre del año. Lo cual significó un pequeño repunte frente a la caída del 0.1 en el segundo trimestre.
Pero dentro de la zona euro hay situaciones distintas entre las 18 economías nacionales. La principal, Alemania, evitó la recesión en el tercer trimestre del año con un tenue crecimiento del 0.1 por ciento, en relación a una caída del 0.1% en el trimestre anterior –una cifra que fue revisada por la oficina de estadísticas alemanas.-
En el caso de la segunda economía de Europa, Francia, se expandió un 0,3 por ciento en el trimestre, superando las previsiones de crecimiento del 0,2 por ciento, marcando su mejor rendimiento en más de un año. Pero su segundo trimestre fue revisado a la baja para mostrar una caída del 0,1 por ciento del PIB.
Italia, la tercera economía, no tuvo tanta suerte, cediendo un 0,1 por ciento y soportando el 13 trimestre consecutivo sin crecimiento.
La delicada realidad de las tres principales economías de Europa encienden las señales de alerta. "La actividad se ha recuperado un poco, pero sigue siendo demasiado débil para crear los empleos que nuestro país necesita", dijo el ministro de Finanzas de Francia, Michel Sapin, en un comunicado, reiteró su llamado a más de acción para impulsar el crecimiento y el empleo en Europa.
En un intento de escapar del infierno las economías de Grecia, España e Irlanda mostraron resultados un poco más alentadores, aunque no alcanzan a compensar los flojos resultados del resto.
En Grecia, donde la economía ha sido devastada por una recesión de cinco años, el crecimiento se expandió un 0,7 por ciento desde el segundo trimestre. El país este año regresó a los préstamos en los mercados financieros y ha ido mejorando notablemente su desempeño fiscal, incluso si la economía global sigue cojeando en gran medida.
La economía española se expandió un 0,5 por ciento en el tercer trimestre desde el segundo cuando la economía creció un 0,6 por ciento.
Irlanda, que aún no ha calculado las cifras económicas del tercer trimestre, creció un 1,5 por ciento en el segundo trimestre, por debajo de un ritmo de 2,8 por ciento en el primer trimestre, pero sigue siendo mucho mejor que la contracción que experimentó a finales del año pasado.
Según Peter Vanden Houte, analista de ING Bank, quien dijo en una nota a sus clientes sobre la economía de Europa, "uno debe tener en cuenta que el ritmo de crecimiento actual es sólo la mitad de la tasa de crecimiento potencial, y que el PIB de la zona euro está aún más de un 2 por ciento por debajo de su nivel en el inicio de 2008. No es exactamente un auge económico".
Pese a que los resultados del tercer trimestre trajeron algo de alivio, la situación hacia adelante no es para nada alentadora. Por eso antes las crecientes perspectivas de bajo crecimiento y deflación de precios para los próximos años se reabre el debate entre quienes sostienen la austeridad como Alemania y otros como Francia e Italia que se inclinan por una política de estímulo a la demanda vía una mayor emisión monetaria. Por ahora se impone la voluntad de Alemania, habrá que ver por cuánto tiempo.