Jueves 25 de septiembre de 2014
Fotografía: Reuters
El miércoles 17 del presente mes, el presidente Evo Morales participó en una cena de trabajo con representantes de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB). En esta reunión estuvieron presentes el vicepresidente Álvaro García Linera y altos funcionarios del gobierno. El propósito de esta reunión fue “institucionalizar” acuerdos estratégicos entre los empresarios privados y el gobierno.
En la cena de trabajo el presidente resaltó la necesidad de contar con socios nacionales antes que internacionales, con el propósito de impulsar el desarrollo del país y garantizar la estabilidad económica; asimismo, señaló que: “mi sueño y deseo es que ustedes adjudiquen los contratos y subcontraten si fuera necesario a las empresas internacionales”. Del mismo modo, enfatizó que va a “fortalecer y potenciar” a los empresarios para que presten sus servicios al pueblo y al Estado, en este sentido, indicó que las inversiones han subido de 600 millones a 6.000 millones de dólares y que ahora los excedentes se van a quedar en el país. Por su parte, el presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Daniel Sánchez, denotó que: “hoy es el momento de pensar en la inclusión del sector privado empresarial, en la lógica del fortalecimiento del Estado boliviano, ese es el punto de inflexión”, y añadió que "El sector gubernamental ha tomado para si las empresas estratégicas y nosotros queremos tomar las empresas productivas con inversión privada". Con estas medidas lo que se pretende no es solamente garantizar los buenos negocios de la clase dominante, sino de las capas altas de cooperativas mineras, trasnacionales mineras e hidrocarburíferas, agroindustria y finalmente importantes sectores de importadores y manufactureros.
Este giro más a derecha del gobierno de Evo Morales, no sólo se expresa en sus cortejos con los empresarios privados, sino con los acuerdos establecidos en el mes de agosto con el Alto Mando Militar: mayor impunidad y aumento sustancial al presupuesto de las Fuerza Armadas. Sobre la base este giro es que el gobierno del MAS pretende consolidar en las urnas sus rasgos bonapartistas, es decir, como árbitro inapelable entre los distintos sectores de la burguesía y de los trabajadores, y como dueño de la hegemonía sobre los sindicatos y organizaciones de masas, gracias a la cooptación de sus direcciones y el amedrentamiento a las voces descontentas como docentes, trabajadores y sectores de la izquierda boliviana.
Es en este contexto de amedrentamiento que el gobierno de Evo Morales viene realizando una serie de persecuciones políticas a todos aquellos trabajadores y miembros de sectores populares que no se han subordinado a los dictados del gobierno. Para ello es que se viene apoyando en la burocracia sindical de la Central Obrera Boliviana (COB), que a lo largo de estos últimos años está avalando las políticas del MAS, como son la patronal Ley de pensiones, Ley minera pro imperialista o la salvaje dictadura patronal que sigue vigente en miles de talleres y empresas.