El pasado 26 de octubre, Evo Morales participó de la Conferencia “Investing in the New Bolivia” (“Invirtiendo en la nueva Bolivia. Construyendo una economía fuerte con perspectiva mundial”) organizada por el Financial Times en New York, con el objetivo de presentar a Bolivia ante más de 130 empresas como un lugar para invertir, destacando la “seguridad jurídica y estabilidad económica” y afirmando que la “propiedad privada está garantizada” en el país.
Juana Runa Militante de la LOR-CI y de Pan y Rosas
Sábado 31 de octubre de 2015
Fotografía: EFE
Acompañaron al presidente los ministros de Economía, Planificación, Minería, Desarrollo Productivo e Hidrocarburos. Asimismo parte de la comitiva boliviana estuvo representada por responsables de empresas nacionales de sectores como el hotelero, bancario y alimentario y de empresas extranjeras que operan en Bolivia (minera San Cristóbal administrada por la japonesa Sumitomo y la española Repsol).
Los representantes de la Boing norteamericana también afirmaron estar interesados en llevar adelante inversiones en el Estado Plurinacional de Bolivia. Conscientes de ello, el ministro de Planificación Orellana declaró que “la era de las nacionalizaciones de grandes empresas terminó y ahora se busca consolidar asociaciones con inversionistas en rubros estratégicos”, mientras se promocionaba que Bolivia cuenta con la segunda reserva de gas natural de Sudamérica y la primer reserva-acopio mundial de litio.
Aunque es de amplio conocimiento que el tiempo de “bonanza económica” boliviana claramente se va alejando, Morales apoyado en que aún durante su gestión se espera una tasa de crecimiento superior al 4%, promocionó la estabilidad económica del país. En el mismo sentido, el ministro de economía Luis Arce señaló que un punto fuerte de la economía boliviana es su diversificación. Llama la atención que hable de una supuesta fortaleza basada en la diversificación, cuando, hasta el momento, los niveles de crecimiento registrados son producto, principalmente, de las actividades de explotación de materias primas.
Lo que está claro es que hoy el gobierno de Evo Morales busca por todos los medios garantizar su régimen, como árbitro entre las clases nacionales y su relación con el imperialismo, ante un eventual escenario de crisis económica. En un intento por no diluir completamente su discurso antiimperialista, Morales declaraba en la cumbre neoyorkina que: “La bonanza va a empezar en Bolivia con ustedes o sin ustedes, va a empezar el 2019, 2020, 2021 hasta el 2025, porque las inversiones tardan cuatro, cinco, seis años, así está estimado, está planificado en la Agenda Patriótica del 2025, las grandes inversiones en todos los rubros, en los nuevos rubros que van a generar más divisas”. Es evidente la preocupación por asegurar, por los medios que sean necesarios, un colchón que al parecer ni las “jugosas” reservas internacionales pueden ofrecer. El millonario crédito chino recientemente concertado y el desesperado llamado a las inversiones extranjeras son un claro reflejo de ello. Quedó atrás el discurso antiimperialista y de soberanía que tanto vociferaban los representantes del Estado Plurinacional. El hecho es que hoy se evidencia que pese a ciertos progresos reflejados en obras de infraestructura, particularmente caminera, todavía la estructura económica se sostiene en una matriz primario-exportadora y dependiente de la evolución del mercado internacional de precios, donde Bolivia tiene el rol de país proveedor de las mismas.
Un clima favorable a las inversiones extranjeras en Bolivia empieza a esbozarse luego de los primeros intentos de restablecer las relaciones diplomáticas entre el país andino y el gigante norteamericano; relaciones que como pudo apreciarse en el encuentro organizado por el Financial Times avanzan sin tropiezos. El creciente desgaste de los gobiernos progresistas latinoamericanos está planteando un giro estratégico a la administración de Evo Morales, que va dejando de lado los discursos nacionalistas, reemplazados ahora por una actitud más dialoguista y pragmática frente a los negocios.