Entre funcionarios, empresarios y militares, en total 442 personas acompañaron a Peña Nieto a Francia, una vez más fueron enormes los gastados en el viaje que sirvió principalmente para comprar armas a ese país.
Viernes 17 de julio de 2015
La Presidencia de la República informó que la comitiva del presidente estaba conformada por 141 personas: 31 titulares de dependencias, 37 integrantes de equipo de trabajo y 73 miembros del personal de apoyo, logística y comunicación los cuales participarían de 20 eventos a celebrarse en París y Marsella, en temas distintos temas en el que destaca el tema de “seguridad conjunta”.
Además de éstos viajaron 156 militares, 26 representantes de instituciones académicas públicas y privadas, 44 empresarios y 24 reporteros. No todos los gastos corrieron por parte del gobierno –en el caso de los militares por ejemplo el gobierno mexicano pago únicamente el transporte.
Lo que es una constante en este tipo de viajes es los millones que se gastan en ellos (con lujos al más alto nivel) viajando en el avión presidencial más caro del planeta. Peña Nieto enfrenta protestas en las plazas o lugares donde se encuentra: los manifestantes lo acusan de ser un presidente “asesino”, responsable del nivel de violencia que vive el país y servil a los grandes intereses empresariales.
Esta gira se da luego de que en el mes de marzo Peña Nieto fuera duramente criticado por su viaje a Londres donde según cifras oficiales se gastó 7.1 millones de pesos y tuvo en aquella ocasión más de 230 acompañantes.
El pretexto del viaje en esta ocasión –al igual que en la mayoría de los viajes de este tipo– fue el de “estrechar lazos de amistad y cooperación entre ambas naciones”.
Sabemos bien lo que esto significa: buscar que los empresarios franceses inviertan en el país garantizando para ello estabilidad política –mantener controlada a la oposición– y condiciones “óptimas” desde el punto de vista empresarial –bajos salarios, control sindical, bajos o nulos impuestos a los empresarios, entre otros.
Sin embargo este viaje en particular tuvo la singularidad de que fue utilizado para gastar miles de millones de pesos en la compra de sofisticado armamento militar. Según informó el propio gobierno mexicano, se realizó la compra de helicópteros Súper Puma, modelo Caracal, a la empresa franco-germana-española Airbus Helicopters.
La compra entre esta empresa europea y el gobierno mexicano había sido negociada varios meses atrás. El propio Presupuesto de Egresos de 2015 prevé la adquisición este año de seis helicópteros militares Caracal (EC-725 o Súper Puma), una compra estimada en más de 8 mil millones de pesos.
Un paso más en la militarización del país, que con la excusa de la “guerra contra el narco”, se enfoca en realidad en intentar sofocar la protesta social.
De este modo, mientras el presupuesto a la educación o a la salud no dejan de disminuir años tras año, se gastan miles de millones en la compra de armamento y en giras presidenciales que en nada benefician a la mayoría trabajadora del país.
Sólo tienen como objetivo satisfacer las exigencias del imperialismo y las trasnacionales. Más armamento para las fuerzas represivas, mayor posibilidad de imponer la aplicación de las reformas energética y educativa.
Y como cereza del postre, apenas iniciada la gira, la “fuga” del Chapo Guzmán de una cárcel de alta seguridad volvió a poner en cuestión al ya debilitado gobierno de Peña Nieto.
¿Seguirán confiando las trasnacionales y el gobierno de EE.UU. en su capacidad para administrar sus negocios? ¿Aceptarán los maestros y los trabajadores que los poderosos cercenen aun más sus precarias condiciones de trabajo y de vida?