Como ya se ha vuelto costumbre, en las Normales Públicas de la Ciudad de México hace más de medio año que no se paga, a los becarios, los apoyos y becas que le corresponde.
Marco Flores Normalista integrante de la Agrupación Nuestra Clase
Martes 23 de febrero de 2016
Como ya se ha vuelto costumbre, en las Normales Públicas de la Ciudad de México hace más de medio año que no se paga a los becarios la Beca de Manutención para la Educación Superior (modalidad del Programa Nacional de Becas), ni la complementaria a ésta, Apoyo a tu Transporte. Tampoco la Beca de Apoyo a la Práctica Intensiva y al Servicio Social (BAPISS) que les corresponde a todos los estudiantes normalistas que cursan el séptimo y octavo semestre de la licenciatura.
Tan sólo de la Beca de Manutención, a cada becario de primer año se le adeudan ya más de 5000 devaluados pesos ($750 por mes desde agosto); casi 6000 a los de segundo; cerca de 6500 a los de tercero y 7000 a los de cuarto ($1,000 por mes), a pesar de que las reglas de operación del programa establecen claramente que: “La Beca de Manutención consiste en un pago mensual que cubrirá un periodo de hasta doce meses considerándose de agosto 2015 a julio 2016.” Por lo que las autoridades llevan ya varios meses (y años) violando la normatividad que regula este programa.
Aunque el programa proclama que “…tiene el objetivo de contribuir a asegurar mayor cobertura, inclusión y equidad educativa para la construcción de una sociedad más justa”, en realidad representa todo lo contrario, ya que el monto miserable de las becas no garantiza ni la “manutención” ni que el becario normalista tenga acceso a todos los recursos necesarios para su adecuada formación como futuro docente.
No obstante, muchos dependen de la beca para poder trasladarse a la escuela o adquirir el material necesario para sus prácticas, por lo que el retraso en el pago de la misma atenta directamente contra su derecho a la educación, a la inclusión y la equidad.
Aunque la mayoría de los estudiantes normalistas somos de escasos recursos y pretendemos dedicar nuestra vida a brindar un servicio social para los hijos de los trabajadores y del pueblo, nos damos cuenta cómo lejos de fomentar nuestra formación profesional, año con año el gobierno federal reduce la cantidad de becas que nos asigna, restringiéndolas a unos cuantos de manera arbitraria y nada transparente. Mientras existen otras instituciones educativas que tienen a la totalidad o a la gran mayoría de sus estudiantes becados.
Quieren acabar con las escuelas normales
Más allá de la anunciada reforma a las normales -con la que se pretende dar continuidad a la contrarreforma educativa, que ha sido repudiada por miles de maestros y normalistas en todo el país-, en los hechos se demuestra que el objetivo del gobierno federal y sus aliados es acabar con nuestras escuelas.
De ahí la falta de difusión institucional que tiene la convocatoria de ingreso a las normales y sus restrictivos mecanismos de selección, que atentan contra el derecho a la educación de miles de jóvenes que quieren ser maestros; el abandono y la asfixia presupuestal que han provocado las carencias y precariedad extrema de nuestras escuelas; la liquidación del derecho al trabajo de los egresados normalistas con la imposición del “examen de oposición” para el ingreso al servicio docente; la reducción de las becas que se otorgan y sus montos miserables; etcétera.
Problemas que lejos de resolverse empeorarán con el anunciado recorte al gasto público, incluyendo al presupuesto educativo; con los “bonos de deuda”, que permiten a los especuladores financieros y a la iniciativa privada lucrar con las necesidades de las escuelas y con el avance de la reaccionaria “reforma educativa”.
En años anteriores la organización y movilización estudiantil han conseguido que las autoridades liberen el pago de las becas. Más allá de sus pretextos administrativos, cuando hemos salido a las calles por miles han tenido que escucharnos y atender nuestros reclamos. Llamamos a toda la comunidad normalista, becarios y no becarios, a organizarnos y movilizarnos por el pago inmediato de las becas, así como por becas dignas para todos que alcancen a cubrir nuestras necesidades básicas y los gastos de nuestra formación. Los recursos para ello se podrían obtener si se deja de pagar la deuda externa; si se imponen impuestos a la educación privada y si todos los funcionarios y legisladores ganan lo mismo que una maestra.
Esta lucha puede ser un primer paso para volver a poner en pie al movimiento estudiantil normalista en la Ciudad de México, junto a los normalistas y maestros combativos del resto del país, con miras a defender nuestras escuelas, enfrentar la represión del gobierno y los directivos, el recorte al presupuesto y las reformas que atentan contra nuestros derechos y la educación pública, sin olvidar que aún nos falta dar con el paradero de nuestros 43 compañeros de Ayotzinapa y lograr el castigo de los responsables de su desaparición.
Te invitamos a la reunión urgente por las becas, el miércoles 24 de febrero de 2016, a las 10.30 hs en la explanada de la Escuela Normal Superior de México.