Especialistas de varias naciones, incluida Estados Unidos, avalaron la teoría de Cuba de que no fueron "ataques acústicos" los que causaron afectaciones a diplomáticos estadounidenses en la isla, como dice Trump.
Viernes 17 de noviembre de 2017

Entre noviembre de 2016 y agosto de 2017 una veintena de funcionarios de la embajada estadounidense en La Habana manifestaron afectaciones a su salud como pérdida auditiva, náuseas, mareos, dolor facial, dolor abdominal, problemas cognitivos y daños cerebrales. Según la administración del presidente Donald Trump, se debieron a una serie de "ataques acústicos" provocados con algún dispositivo especial desde las adyacencias de la embajada.
Estos supuestos “ataques” se habrían producido de forma tal que los sonidos eran inaudibles para el oído humano, ya que los afectados también declararon no haber escuchado ruidos anormales antes de enfermarse. No obstante, y en el marco de una política más agresiva de la Casa Blanca hacia Cuba, a fines de septiembre Trump ordenó la retirada del 60% del personal de la embajada y expulsó a 17 funcionarios cubanos de la embajada de Cuba en Washington para “nivelar” las legaciones.
Desde el primer momento el gobierno cubano dudó de la posibilidad de ataques de esas características y negó cualquier responsabilidad, a la vez que comenzó una investigación tanto a nivel policial como sanitario. Luego de varios meses, este jueves un comité de expertos cubanos dedicados al caso, convocó un foro online para "intercambiar información y opiniones con la comunidad científica internacional u otros actores interesados".
Entre los participantes en el encuentro, el psicólogo del Laboratorio de Percepción y Cognición Auditiva de la Universidad de Minnesota (EE.UU.), Andrew Oxenham, dijo que no puede explicarse que la enfermedad y la pérdida de audición estén relacionadas con un sonido.
"No hay forma de que un dispositivo acústico cause daño usando sonidos inaudibles" opinó Oxenham y afirmó que resulta "imposible estimular al oído interno de una manera que ocasione lesiones, la única forma sería a través de la distorsión. Eso provocaría que el sonido fuera claramente audible y también visible el tamaño de los altavoces necesarios para generar un infrasonido como ese”, señaló.
Desde la perspectiva del sociólogo neozelandés Robert Bartholomew, autor de "¡Brote! La enciclopedia del comportamiento social extraordinario", la posibilidad de una "histeria masiva ciertamente está en juego".
"Es muy posible que ese grupo sea de naturaleza psicogénica, ya que la mayoría de los síntomas son dolores de cabeza y mareos", apuntó.
Por su parte, la directora del programa de audiología en la Universidad de Texas, Collen Le Prell, consideró que la aparición repentina de pérdida de audición sin que exista una fuente audible es "muy inusual".
El sitio web de la Red Cubana de la Ciencia, que acogió el debate, reprodujo la opinión del profesor en la Universidad de Oxford, Robin O. Cleveland, quien aseguró que el sonido tendría que llegar directamente al tejido cerebral, siguiendo el mismo principio de los equipos de ultrasonido para causar daños, ya que si existe aire entre el cuerpo y el sonido, este no puede atravesarlo.
Los expertos cubanos expusieron recientemente resultados preliminares de una investigación -todavía en curso- sobre los supuestos "ataques acústicos", según los cuales no han encontrado evidencias que corroboren esos hechos, ni se han identificado posibles autores.